martes, 26 de abril de 2011

Quid me alta silentia cogis rumpere?, dice el Búho




¿Por qué me tientas para que rompa mi silencio?
En esta ocasión la traducción no es literal, pero sí oportuna. Me lo dijo el búho cuando íbamos a comenzar el curso de retiro. Y es que aún no había empezado el silencio y ya sentía la tentación de hacerlo añicos.
Los que me conocen saben que soy persona difícilmente “callable”; pero también es cierto que, con el paso de los años, uno empieza a hartarse de su propia verborrea y necesita enmudecer de vez en cuando.
Me propuse no escribir nada en el globo; pero casi inmediatamente comprendí que meditar delante del teclado no altera para nada el silencio. Al contrario; le da sentido. Ayuda a tener la cabeza y el corazón en lo único importante. Por eso escribí sobre la Pasión.
No me tentó el ruiseñor con su incansable canto nocturno, ni la final de la copa del Rey, que se jugó uno de aquellos días. Las auténticas tentaciones venían de “los demás”: Somos una familia tan numerosa… ¿Por qué no aprovechar esos días para recordar con José María los viejos tiempos vividos en Valencia, para hablar de pájaros con Blas, que es más de campo que un olivo, o de cualquier cosa con Dani…?
Volví a Madrid con el coche nuevo. Por los altavoces se oía un concierto para arpa y orquesta. El sonido del arpa es como una lluvia, como un goteo de notas sobre una laguna, como un silencio sonoro que sosiega el alma.

7 comentarios:

Autoayuda dijo...

¡A saber quiénes estarían en ese sitio!
Seguro que había de todo y de distintos lugares. Quiero imaginar que hasta habría un perro pacífico con un ojo azul y otro blanco. Dudo que hubiera petit-rojos.

Anónimo dijo...

En nombre de todos los arpistas del mundo, millones de gracias y un fuerte abrazo. Nacho Saavedra

Anonimo dijo...

No rompere mi sillencio, lo prometo. pero piqué. Un silencio, una mirada. Dios tiene mucho que decirme y yo a Él. Adiosle

Cordelia dijo...

Qué bueno verte de nuevo por aquí, Autoayuda. You have been missed.
Antuán, un abrazo. Que te sea fructífero tu retiro.

Sebastian Persant dijo...

Existen diferentes tipos de Silencio quizá, más el que perseguimos en un retiro quizá sea aquel de quedarnos sentados por unos 20 o 30 minutos en la habitación, sin hacer nada, sin siquiera pensar y tratar de soportarnos a nosotros mismos y luego presentarnos a Dios de esta manera.

Que bien por tí y que sea de mucho provecho el retiro mi estimado!


Es interesante la carencia u obligación de silencio, más cada uno lo acomoda a su conveniencia y es que es difícil cuando estamos acostumbrados al día a día y el bullicio de la ciudad hacer ese alto temporal en el camino agitado y sentarnos para interiorizar y hasta da miedo estar en silencio sin hacer nada más que estar con uno mismo y encontrarnos que es ahí donde habita la Verdad y la Razón, la Fe de nuestra escencia.

Feliz día y un excelente retiro.

Marita dijo...

"Nadie está contento con su edad"
Bueno, la edad cada año cambia, es la ventaja que tiene. No durará más el disgusto que la edad que se tenga, salvo que se sea un eterno inconformista.
Y si alguien es así, que se lo haga ver,... no es la edad, sino el sentido del humor (o la ausencia del mismo)

pacita dijo...

Hombre no sabía que ya tiene coche nuevo¡ se murió el otro verdad?