domingo, 7 de abril de 2013

“Domingo de la Divina Misericordia”.






Esta sociedad del bienestar frustrado; justiciera, reivindicativa y quejumbrosa, debería meditar una breve oración que repetimos los cristianos cada día en la Santa Misa:

Dios todopoderoso
tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna. Amén

Yo no me atrevo a pedir más. ¿Y tú?

11 comentarios:

Sonia dijo...

-Cada vez que dejasteis de hacerlo con uno de éstos más
pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo!.
Mt 25, 31-46
Palabra entre las bellas: Misericordia.
Gracias Enrique.

Fernando Q. dijo...

Una bendición como esa la tomamos a veces (la tomo yo, al menos) con cierta prisa, esperando el "podéis ir en paz". Bueno, hoy la recibiré con la solemnidad que merece y me quedaré un rato meditándola.

pacita dijo...

pues la verdad q hoy esta oración por muchos motivos(entre ellos mi dichosa ansiedad) me ayuda especialmente

pacita dijo...

pues si; debéis ser familia! lo siento

Anónimo dijo...

.... y con el mazo dando

Manuela dijo...

Tampoco.

Caminando dijo...

Que hermosa es la mirada de Jesús sobre nosotros, cuánta ternura. No perdamos nunca la confianza en la paciente misericordia de Dios." Del papa francisco

Antuán dijo...

Amén. no tengo nada que añadir. Adiosle

Antuán dijo...

Ah! por cierto la imagen habla por si sola, es muy buena no podemos pasar de largo. Adiosle

Natalia dijo...

Don Enrique,
Hoy no tenía ganas de rezar (una que es muy limitada) y dije, voy a echar un vistazo al blog de Don Enrique. Y recé. Recé por Cristina, recé al Señor para que me ayude a acompañarle en su Pasión y recé por usted. Mil gracias. Dios le bendiga.

Papathoma dijo...

Qué bonito graffiti.Desde luego el que lo hizo tenía "algo" dentro y lo expresó muy bien.
Espero que él o ella también alcance a saborear la Misericordia del Señor.
(Y que no le pillen pintando...porque por desgracia es ilegal en tantos sitios. Las leyes humanas, siempre tan inflexibles en lo pequeño...pero tan laxas en lo importante.)
Me viene a la cabeza la gran fiesta por la vida que se ha celebrado en muchos países.
Misericordia también para tantas almas endurecidas que ya no saben ver la Belleza de la vida en sus comienzos y y en la plenitud de su decadencia.
Ut videant!