lunes, 21 de octubre de 2013

El anuncio del lunes


Sólo una objeción: para conseguir el efecto RAE es necesario utilizar una edición del diccionario de hace veinte o treinta años. Lamentablemente las últimas ediciones están plagadas de atrocidades extraídas de la jerga callejera. Son términos que tendrán una vida efímera, pero, entre tanto, ensucian y deslucen nuestra lengua.
En mi soberbia opinión, claro está.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Bravo por Dña Marita, sabe una cosa Dña Marita usted tiene muchos tesoros el principal tener un hijo sacerdote ese es el mas grande por que parte de su vocacion se la debe a usted y eso es grandisimo cara a Dios. Y ademas los curas se saben bien los mandamientos sobre todo el que dice " Honraras a tu padre y a tu madre " y su hijo lo ha tenido en cuenta a la hora de volver a volar el globo. Gracias Dña Marita. En cuanto a Jose luis y Luisa contad con mis oraciones no os vengais abajo, Dios nos regala la cruz para entrar de cabeza en el cielo . Yo tambien conozco muchos Jose luises la crisis ha devorado la clase media, incluso yo puedo ser en breve un Jose Luis mas-.

Un abrazo y buen dia a todos
GOYO

Merche dijo...

Pues ya somos dos con esa soberbia opinión. No sé si la Real Academia de ahora limpia, fija y da esplendor o sigue los ritmos cutres del lenguaje modelno (no vayamos a pensar que son unos carcas, por Dios, por Dios)

raquel rollán dijo...

Donde está ahora, en Canarias???

Juansinmiedo dijo...

¡Viva Doña Marita!Me alegro muchísimo de su vuelta.

Tumismo dijo...

Huy huy huyyyyy en una cosa estoy de acuerdo que su opinión es soberbia.
Que estamos en el siglo 21 por Dios!!!!

Enrique Monasterio dijo...

Gracias, túmismo; al fin me has tratado de usted

Miguel de Cervantes dijo...

¿Tú de esto no sabes mucho, verdad, tumismo? En la Edad Media también decían eso de ¡estamos ya en el siglo XIV, por favor!!!, lo cual no deja de ser una solemne bobada.
El blogger habla de un cambio de criterio que ha tenido lugar hace pocos años a la hora de elaborar el diccionario. Tradicionalmente sólo se incluían palabras que estuviesen acreditadas en la literatura, y no se admitían vocablos de jerga callejera, generalmente de vida corta. En los años 50, por ejemplo, los pijos de Serrano llamaban “cilindrín” al pitillo, pero a nadie se le ocurrió que semejante pijada tuviese cabida en el diccionario, cuya misión era, y sigue siendo, “limpiar, fijar y dar esplendor” al lenguaje, no ser un almacén de basura.
Como este ejemplo, podría ponerte cien más.
Desde hace unos años, los ilustres académicos han abierto la mano, en mi opinión de forma excesiva y han empezado a colar montones de vocablos de moda, que durarán cuatro telediarios. De esta forma corren el riesgo de tener que limpiar dentro de muy pocos años lo que ahora admiten.
El tema es interesante y, por supuesto, debatible caso por caso, pero no se liquida con una apelación a “seamos modelnos”.
Una cosa más: donHen escribe un castellano muy actual y preciso. También maneja la ironía y dice, en broma, “en mi soberbia opinión”, pero ni tú ni yo podemos acusar de soberbia en serio a alguien por el mero hecho de que discrepa de nosotros.

yankee dijo...

No sé qué me ha gustado más, la entrada de don Enrique con video incluído, o la respuesta de Miguel de Cervantes. Está claro que con los dos la lengua española está en buenas manos.

yankee dijo...

Ah! yo no soy de Madrid ni estaba en este mundo en los años 50.... Me ha hecho muchísima gracia lo de "cilindrín". Sí que es pijo, sí....

Anónimo dijo...

yo me apunto a lo de rezar por luisa y a gracias a San Lucas porque me hizo el favor que pedí, todo sea que con la intercesión de Marita.....

Tumismo dijo...

Confieso que me ha conquistado D.Enrique y como se que le hace mucha ilusion vaya por delante mi Don.
Y para Miguel de Cervantes,tranquilo hombre que estamos en familia.

Todoslosnombres dijo...

Después de la historia de Luisa (¡Dios la bendiga!), pedía a gritos una sonrisa, me he lanzado al anuncio y he sonreído ampliamente.

Tengo la sensación de que el DRAE va ampliando sus entradas al tiempo que los hablantes reducen su léxico. Escucho conversaciones que se resuelven con unas pocas palabras que se van repitiendo y muchas son, precisamente, vocablos y giros que luego los ilustres académicos van incorporando al Diccionario.

De lo de dar esplendor a la lengua como dice el emblema de la Academia... mejor lo dejamos.

Gracias por sus soberbias letritas, don Enrique.

Pedazo de anónimo dijo...

Toó es igual.En de se posieron de moda no ser fino,toó es una calamidad,comer malamente,gritar por toó,pisarte la chancla pá delantarte en el bus,hablar mu raro y entonar las palabras con un sonido que me se duele toó al oillo.