domingo, 20 de octubre de 2013

Luisa



Muy cerca de José Luis vi a Luisa. Me llamó la atención que estuviese fumando. Nunca la había visto antes con un pitillo en la boca. Sentada en el suelo, con el letrero de siempre (estoy enferma, tengo tres hijos…, etc.), pedía limosna a gritos, riñendo de mala manera a los que no respondían.
―Hola, padre. Dame un euro si quieres…
―¿Qué te pasa? ¿Estás enfadada? Antes no fumabas…
―Me voy a morir dentro de seis meses. Tengo metástasis en los pulmones. Dios ya no me quiere.
Se puso en pie y se tapó con una especie de chal rojizo. Empezaba a llover sobre Madrid. Apagó el cigarro y entramos en la iglesia. Se celebraba una boda, pero los últimos bancos estaban vacíos.
―¿Hablamos…?
―Por mí…
Esta historia tiene que terminar bien. Rezad por ella.

21 comentarios:

Anónimo dijo...

delo por hecho. hoy mi trabajo por ella.

Adaldrida dijo...

Hecho.

Cordelia dijo...

Rezaremos

Anónimo dijo...

Por supuesto!

Anónimo dijo...

Uf, que susto. Como esta mañana no estaba, creí que iba a desobedecer a su madre, pero ya veo que no. Gracias por volver!

Anónimo dijo...

Me gustaría compartir con Luisa una de mis oraciones favoritas: concédenos Señor todo aquello que ni siquiera nos atrevemos a pedir...
Un abrazo

yankee dijo...

Pfff.... rezaremos un montón. Ojalá todo salga bien para Luisa y se dé cuenta de que Dios sí le quiere.

Me alegro de que el globo se haya reactivado a su ritmo habitual.

yomisma dijo...

Claro que va a terminar bien, Dios le ha puesto en su camino. Por algo será

Fernando Q. dijo...

Hecho.

Tumismo dijo...

Ya llevo un nudo en el estómago,venga a rezar por esta pobre mujer.
Enrique que tal una de cal y otra de arena,vamos que con estas dos entradas ya tengo media ulcera.

Merche dijo...

¡Qué alegría, Don Enrique, ha vuelto! No pasaba por aquí desde hace unos días y al volver, me encuentro tres entradas de golpe. ¡Muchas gracias a su señora madre, por hacerle volver!
Y cuente con mis oraciones por José Luis, por Luisa y por todos los que piden pasajeros del globo.

aga dijo...

¿Por qué cuando nos ocurre una desgracia pensamos que Dios ya no nos quiere? ¿Por qué hemos convertido a Dios en nuestro camarero/mayordomo que tiene que cumplir nuestros deseos? ¿Por qué no somos capaces de decir "no entiendo nada pero Tu sabes (y yo no) lo que me conviene?
Por supuesto rezaré para que dejemos entrar a Dios en nuestro corazón y lo transforme.

Anónimo dijo...

hjh

Ángela Marina García-Giraldo dijo...

Rezaré las 24 horas del día.

Anónimo dijo...

Gracias x volver D. Enrique.Estas historias me ayudan a salir de mi "pequeño mundito". Por Luisa.
Paloma

Evandro Faustino dijo...

Estou rezando por ela. E pelo senhor. E o senhor reze por mim por favor.

Miriam dijo...

desde ya¡

Pedazo de anónimo dijo...

Bueno pater,está hecho.

Amalia dijo...

Por supuesto :-)

Anónimo dijo...

hecho...

Todoslosnombres dijo...

Padre, rezaremos por Luisa y por sus tres criaturas. Rezaremos para que su fe no se consuma como una colilla (¡dice que Dios ya no la quiere!).

Rezaremos para que usted siga siendo consuelo para tantas almas.

Y gracias por agitarnos la conciencia de vez en cuando con sus letritas.