sábado, 29 de septiembre de 2007

Recuerdo triste de un día de lluvia

Via Appia antica


Eran las 7,30 de la mañana del día 29 de septiembre de 1978, fiesta de San Miguel, San Gabriel y San Rafael. A bordo de un Volkswagen escarabajo, acababa de tomar la Via Appia (nuova) camino de Castelgandolfo. En aquella ocasión me acompañaba otro sacerdote y habíamos empezado a rezar el rosario.

Todos los días hacía ese recorrido a la misma hora. Corríamos bastante a pesar de la caravana. Hay que haber vivido en Roma algún tiempo para conducir así: a 90 kilómetros por hora con un vehículo delante y otro detrás, confiando en que nadie toque el freno con demasiado entusiasmo.

Eso es lo que ocurrió: se cumplen hoy exactamente 29 años. El frenazo fue tremendo y no hubo una colisión en cadena porque, en Italia, los ángeles custodios están especializados en estos incidentes.

Por un momento tuve la impresión de que me encontraba dentro de una película neorrealista de Vittorio de Sica. Los conductores habían saltado a la calzada y hablaban entre ellos gesticulando desaforadamente. De pronto, uno se acercó a mi ventanilla:

Padre, una brutta notizia: è morto il Papa!

En aquel momento Gustavo Selva, director del giornale radio, estaba comentando los pocos detalles que se conocían a esa hora: sólo que Juan Pablo I, Albino Luciani, “il Papa del sorriso”, había aparecido muerto en su habitación.

En Castelgandolfo prediqué la meditación a las alumnas del Colegio Romano de Santa María. Había pensado hablar de los tres Arcángeles, pero comencé dándoles la noticia, que ellas aún no sabían, y la conmoción fue tan grande que tuve que hacer una larga pausa antes de continuar. Hablé de la Iglesia, del amor al Papa. Y pedimos a San Miguel, San Gabriel y San Rafael, que intercedieran ante el Señor para que hubiese un Juan Pablo II. Sí, recuerdo que lo dije así: un Papa santo, sonriente y lleno de fortaleza que gobernase la Iglesia según el corazón de Cristo.

Una hora después rezamos ante el cadáver del Romano Pontífice. Llovía a mares, pero Roma entera estaba allí.

2 comentarios:

Isabel Riñón dijo...

Se ve que los Arcángeles le escucharon y "se portaron".

Anónimo dijo...

Eso debía ser que los Arcángeles le vinieron a buscar para la celebración...

Siempre he pensado que las fechas son importantes. Es sólo una idea.