sábado, 11 de mayo de 2019

Retratos de María (III)



La Reina

La ermita de Molinoviejo guarda esta preciosa imagen. Ayer mismo fui a verla, y dejé un beso a sus pies aprovechando que estábamos solos. Ella es la Reina, mi Reina, que gobierna en el Cielo por ser Madre, Hija y Esposa del mismo Dios.
Después del beso volví a llamarla "Reina" cantando en silencio el Salve Regina, que es una oración bellísima, llena de galantería, confianza y respeto.
"Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos". Son los ojos de una Reina, que es "madre de la misericordia, dulzura de la vida, esperanza nuestra".

¡Cuántas cosas te he pedido a lo largo de estos años en Molinoviejo! No soy capaz de recordarlas todas, pero sé que tú no las olvidas.




viernes, 10 de mayo de 2019

Retratos de María (II)


Las manos
El primer retrato —"La adoración de los Reyes Magos"— es de Velázquez y se encuentra en el Museo del Prado. Dicen los expertos que lo pintó cuando era muy joven, y, aunque algún crítico se empeñe en encontrar "signos de inmadurez" en el lienzo, en mi opinión se trata de una de las obras cumbre de la juventud de Velázquez. 
Como es bien sabido, este gran maestro solía utilizar modelos reales para sus cuadros. En este caso resulta evidente que la imagen de la Virgen representa a una aldeana guapa ligeramente ruborizada ante la presencia de los Magos. No ha querido el artista idealizar a nuestra Madre pintando un cutis de porcelana y unas manos primorosas. San José, que la contempla extasiado, descubre la belleza de su Esposa, más señorial y auténtica que la de cualquier dama de la corte.
A mí me conmueven las manos. ¡Qué maravilla! Esas manos se han forjado en el trabajo. Son recias, acostumbradas a manejar la azada, a lavar la ropa en el arroyo, a amasar el pan de cada día, a trabajar en el horno y a trasportar ánforas de trigo o cántaros de agua.
Yo querría besar esas manos, embellecidas por el trajín diario, y dejarme sostener por ellas, como el Niño Jesús que, en las rodillas de María, observa el mundo con ojos de chico listo.


jueves, 9 de mayo de 2019

Retratos de María (I)




"Cuando te preguntaron qué imagen de la Señora te daba más devoción, y contestaste —como quien lo tiene bien experimentado— que todas, comprendí que eras un buen hijo: por eso te parecen bien —me enamoran, dijiste— todos los retratos de tu Madre". (San Josemaría, Camino 501).  

Las imágenes de la Santísima Virgen no son fotografías. No tratan de reproducir la realidad, sino de transmitir un mensaje. Cada retrato habla de nuestra Madre en una lengua diferente. Hay rostros de María, aparentemente toscos, esculpidos o pintados por manos inexpertas, que conmueven tanto o más que los mejores cuadros de los artistas más relevantes.

Yo tengo en un cajón de mi escritorio toda una "baraja" de imágenes de nuestra Señora. Cada día hago un pequeño juego de magia: las mezclo, cierro los ojos y saco una al azar para que me acompañe hasta la noche. Reconozco que alguna vez me hago trampa, y consigo que salga la que más me gusta o la que necesito tener cerca ese día, pero todos los retratos me ayudan a rezar.
Hoy he hecho un propósito. Durante este mes de mayo las iré colgando en el globo una a una, y haré un breve comentario. ¿Cuento con vuestra ayuda para piropear a mi Madre?

miércoles, 8 de mayo de 2019

Hace 3 años


Hoy se cumple el tercer aniversario del fallecimiento de mi madre. Así lo conté en el globo aquel día. Ni que decir tiene que esta mañana en la Santa Misa me he encomendado a ella como siempre, y le he pedido por tantas cosas que no sería discreto poner aquí.
También la he rezado por ella, claro. aunque sé muy bien que no necesita mis oraciones. Yo sí que las necesito.

martes, 7 de mayo de 2019

Hablar de mi Madre



Ayer me tocó predicar sobre la Virgen, y recordé a aquella niña de 14  años  —¿qué habrá sido de ella?— que se negó en redondo a escribir un folio sobre su madre. La profe de lengua de Aldeafuente les había mandado que hicieran esa redacción en clase, pero Raquel se levantó muy enfadada y se marchó del aula. Al día siguiente ella misma me contó el porqué de su desplante. 
—No puedo escribir sobre mi madre sin hablar de mí misma. Y no quiero que nadie se meta en mi vida, ¿vale?
Ayer yo pensé que lo mismo. ¿Cómo puedo predicar sobre la Virgen María sin desnudarme delante de los que me escuchan? 
No me fui del oratorio, pero me tocó pasar un rato de vergüenza.


domingo, 5 de mayo de 2019

Carta de Kloster



Querido Colega:
Sé que alguno de los pocos lectores que te quedan me echa de menos. Es natural; siempre he sido un elemento básico en ese globo que con tanta torpeza sigues pilotando.
No sé si volveré. En los viejos tiempos llegamos a tener más de cuatro mil seguidores diarios. Mérito mío, claro. Ahora apenas te leen dos docenas de fieles insensatos. ¿Por qué no proclamas a los cuatro vientos que has regresado? ¿Acaso tienes miedo de comprobar que ya nadie te sigue como antes?
Voy a ser magnánimo. Cuando vea que el globo ha remontado el vuelo  y que recupera la gloria de antaño, regresaré. Hasta entonces no cuentes conmigo. Atte.
HK














He contestado a mi amigo que no le necesito. Está viejo y achacoso. Ya me buscaré otro interlocutor. En todo caso, no haré el menor esfuerzo por buscar nuevos pasajeros para el globo. Si los antiguos dan conmigo y quieren subir a bordo, serán bienvenidos, pero en esta nueva etapa me gustaría convertir el blog en una especie de mesa camilla, o a lo sumo en un modesto cuarto de estar donde nos reunamos los amigos para conversar de nuestras cosas.
Y a Kloster…




sábado, 4 de mayo de 2019

34 nuevos curas



Mientras escribo estas líneas, asisto “en directo”, desde una esquina de mi pantalla, a una solemne ceremonia que se celebra en la Basílica de San Eugenio de Roma. Se trata de la ordenación sacerdotal de 34 fieles del Opus Dei presidida por el Arzobispo de Valencia, el Cardenal Cañizares.
Está terminando la Misa. La cámara va recorriendo lentamente los rostros de los nuevos curas. No son unos niños. Algunos han superado ya los 40. El pelo escasea y las canas han hecho acto de presencia en más de una testa. Parecen lo que en realidad son: unos profesionales del Derecho, la Medicina, la Enseñanza, la Ingeniería… a los que, de pronto, les ha salido un alzacuello y están dispuestos a ser, de ahora en adelante, sacerdotes a jornada completa.
Me viene el recuerdo de mi propia ordenación. Yo era de los mayores y solo tenía 28 años. Ya se ve que algunas cosas han cambiado; pero estoy seguro de que “la procesión” que, según dicen, “va por dentro”, es la misma.
Todos los sacerdotes tenemos clavada en la memoria del corazón cada uno de los momentos de esta ceremonia y las emociones, los deseos y los propósitos de nuestra primera Misa. San Juan Pablo II la recordaba así en su Encíclica sobre la Eucaristía:
Desde hace más de medio siglo, cada día, a partir de aquel 2 de noviembre de 1946 en que celebré mi primera Misa en la cripta de San Leonardo de la catedral del Wawel en Cracovia, mis ojos se han quedado fijos en la hostia y el cáliz en los que, en cierto modo, el tiempo y el espacio se han «concentrado» y se ha representado de manera viviente el drama del Gólgota. 
Yo pido ahora al Señor y a su Santísima Madre que estos 34 nuevos sacerdotes no se acostumbren nunca a tener en sus manos a Jesús ni a perdonar los pecados en nombre del Señor; que sean ellos mismos Cristo que pasa para sus hermanos, y que, siempre, como quería San Josemaría, sean santos, doctos, alegres…, y “deportistas” en su lucha personal. 

jueves, 2 de mayo de 2019

Sobre mis interlocutores

A partir de ahora, cada vez que cuente una historia o reproduzca un diálogo más o menos privado* con otra persona, en lugar de inventarme un nombre para no desvelar la identidad de mi interlocutor, utilizaré siempre los siguientes:
Alex, si hablo con un chico;
Raquel, si se trata de una chica;
Don Gregorio, si es un adulto
Doña Clotilde, si hablo con una señora.
* Por supuesto serán siempre conversaciones reales, pero no tan confidenciales que no puedan ser divulgadas. Ni que decir tiene que lo que conozco en la Confesión simplemente lo olvido. El mismo Dios dice en la Sagrada Escritura: "no recordaré vuestros pecados". ¡Magnífica amnesia divina, de la que participamos todos los sacerdotes sin ningún esfuerzo!

Propósitos de mayo






Para este mes, dedicado a Nuestra Señora, Raquel ha hecho solo un propósito:
—Cada vez que mire al móvil, me inventaré una jaculatoria distinta para la Virgen.
—Te vas a hinchar a decir jaculatorias —le contesto—.
—No crea. Ya empecé ayer. Lo que pasa es que miro menos al móvil. No es tan fácil improvisar cada vez una jaculatoria diferente.
—Está claro. La Virgen te está ayudando. A ella no le importa que digas alguna jaculatoria menos con tal de que de vez en cuando levantes la vista de la dichosa pantallita.