lunes, 2 de marzo de 2009

Cambio de sentido


Mi entrada de ayer sobre el "mendigo de campanillas" ha dado lugar a diversos comentarios no siempre concordes sobre la posibilidad de cambiar -o de convertirse- en este tiempo de Cuaresma. A Bernardo le parece sencillo cambiar (ya se ve que es muy joven). Boo dice que quizá con un whisky. Inés piensa que cuesta una barbaridad. Un anónimo asegura que es superdifícil, y es casi un tópico aquello de que "los hombres mejoran, pero no cambian".

¿Y no ocurrirá exactamente lo contrario? ¿No será que los hombres cambian, pero no mejoran? La conversión de San Pablo, en el fondo, fue sólo un cambio de dirección. Después del episodio de Damasco se lanzó a evangelizar Europa con el mismo fuego e idéntica determinación que antes empleó en perseguir a los cristianos.

Cuando Dios nos llame y tengamos que dar cuenta de nuestros actos, seguramente comprobaremos que no hemos mejorado gran cosa desde que comenzamos a luchar: la misma pereza, el mismo egoísmo de fondo, la misma vanidad estúpida... Pero Dios no nos juzgará por eso, sino por la "dirección" que hayamos tomado en este camino de la vida.

Por eso el miércoles de ceniza leímos aquel grito del Profeta: "¡convertíos a mí de todo corazón!, es decir, miradme, apuntad a la meta justa, cambiad de dirección. No me importan nada vuestras miserias: yo las ahogaré cuando nos miremos cara a cara.

13 comentarios:

Isa dijo...

La verdad es que me llena de esperanza este comentario suyo de "no me importan tus miserias...", es muy alentador...
Lo importante es tener la meta clara y luchar por ella, ¿no? y si tu meta es vivir para y por Cristo y luchar por Él, aunque tengas mil caídas, siempre que te levantes y acudas a Él de nuevo Te mirará con cariño...

Anónimo dijo...

Ahí estamos! Sin cambio de persona ni destino, revisando el rumbo. Como el TonTon.

Anónimo dijo...

Para mí la conversión va en la dirección de la expresión del poeta místico, de S. Juan de la Cruz:al atardecer seremos examinados del amor. Y quizas ocurra que nos sentiremos terriblemente amados aunque cosechemos un insuficiente,es decir, aunque hayamos amado poco.

Anónimo dijo...

D. Enrique, aunque no venga a cuento, haga reir un poco a Mamen que está sola y triste. Un saludo

Anónimo dijo...

Ah, y gracias por sus post sobre conversión, son bastante alentadores.

Anónimo dijo...

Yo después de este comentario le invito a lo que quiera.
Me da cierta paz pensar que hace mucho tiempo firmé un cheque en blanco,...

Diana Márquez Luna dijo...

Desde mi punto de vista, este post es de un gran valor práctico y es una pena que quede tapado por otros posts. (Debería de permanecer mucho tiempo expuesto o en su defecto que usted volviese a tratar este asunto una y otra vez).

Digo esto porque, para empezar, el concepto "CONVERSIÓN" ,que parece dramático, aquí queda traducido - y reducido- a CAMBIO, que parece más transitable, no?

Por otra parte, el relieve que usted le da a la DIRECCIÓN es vital, al menos para mí.

Quizás una persona no consiga de golpe darse a sí mismo la vuelta como se la damos a un guante, pero, y vamos a seguir con la imagen de los guantes, ya que ha salido,si se acostumbró a usar guantes de boxeo y ahora los usa de lana o de cuero,ha cambiado de estrategias, de motivaciones, de modo de usar sus fuerzas, es decir, ha cambiado de dirección, y eso es lo importante.

También, ver el juicio como la dirección que llevabas da más amplitud de miras, y se respira mejor.

Gracias por esta entrada.
La dirección, eso es lo importante.

INÉS dijo...

Gracias D Enrique, ya le voy cogiendo la idea.Ser iguales y cambiar la dirección pero...¿y si es una rotonda y siempre volvemos al mismo sitio?Sigo pensando que me cuesta una barbaridad o un congo, como dice Boo.

Anónimo dijo...

Hola, me incorporo hoy lunes con este comentario fantastico,veo que ha habido polemica.
Estoy de acuerdo on D.enrique que lo importante es un cambio de direccion,,que DIOS no nos pide, cambios expectaculares,sino que confiemos en él,que no dudemos en pedirle,que seamos muy pedigueños con él. DIOS no pide hijos "PERPECTITOS" sino santos,y para mi,un santo es el hombre que se fía de DIOS.
GRACIAS Y BUENA SEMANA

Anónimo dijo...

Confianza en mí tengo entre poca o ninguna, así que, para cambiar o la tengo en Dios o estoy lista.
Además es el único que me deja. Para Dios nada es imposible. Ni siquiera que yo cambie, la parte difícil del asunto, es que tengo que tomar parte.
Ayer oí por algún lado (así se pone "oí"?) que "Dios que te creo sin ti no te salvará sin ti". Bueno, pues eso, que cuanto con él y me apuntaréa esto de cambiar.
A ver si lo consigo. Bueno, yo no..

Saludos en martes

Anónimo dijo...

HOOOOOOOOOOOOOOOOOLaaaaaaaaaaaaaaaaaaa MAAAAAAAAAAAAAAMEEEEEEEEEEEEN!

Anónimo dijo...

Empezar a esforzarnos en mejorar algo ya es cambiar

Anónimo dijo...

Buenas noches:
Estaba pensando en lo de si es posible cambiar, y bueno, creo que sí es posible. Es verdad que cada uno es como es, tiene un carácter, una forma de ser: puede ser más sereno, más espitoso, más "echao p'alante", más parado,... Y eso entiendo que no es fácil de cambiar. Pero con eso de fondo, creo que en la medida que seamos conscientes de las cosas que podemos mejorar, sí que las podemos modificar, o por lo menos podemos luchar para modificarlas, que no es poco. Y en ese sentido, esa "dirección" por la que andemos en nuestras vidas se irá definiendo con esas pequeñas decisiones que vamos tomando cada día, en un sentido o en otro. Aunque siempre tengamos nuestras miserias, creo que se puede ir a más, se puede llegar más lejos.