domingo, 6 de marzo de 2011

tempus facit aerumnas leves

Viejas heridas
Había leído algo que yo escribí en una revista y llegó a la conclusión de que “ese cura” sí que le entendería. No le costó localizarme. Una noche me llamó a casa y, cuando vi que se disponía a contarme su vida por teléfono, le dije que era mejor hablar cara a cara.
―El caso es que vivo en Barcelona…
Le hablé de dos o tres sacerdotes que podrían ayudarle en aquella ciudad, pero me interrumpió. 
―No importa; cuando usted me diga, tomo el avión y voy a verle.
Una semana más tarde nos encontramos en un colegio mayor de Madrid.
Era alto y fuerte, de mirada inteligente y ademanes nerviosos. Tenía cincuenta y muchos años bien conservados; el cabello demasiado oscuro para ser natural y la piel demasiado morena para ser noviembre. Era jurista y, al parecer, de prestigio. Estaba separado de su mujer desde hacía muchos años; quizá veinte o veinticinco; pero venía a hablarme sólo de ella y de sus suegros.
―Me hicieron mucho daño. No se puede usted hacer idea…
No sé cuánto tiempo pudo estar diciendo barbaridades. Ellos tenían la culpa de todo: de su ansiedad permanente, de su relativa adicción al alcohol y a alguna cosa más. Su carácter se había ido enrareciendo. Me aseguró que ni el mismo se soportaba.
La conversación fue larga; le aconsejé un médico y un confesor. No quise darle la razón en lo relativo a su mujer, y nuestra charla se enfrió bruscamente cuando dije algo parecido a esto:
―Las heridas que nos causan los demás se curan siempre perdonando y dejando que pase el tiempo. Sólo hay unas heridas que no se curan con los años: las que hemos producido nosotros en las personas que nos rodean. Ésas nos infectan el alma si no las reconocemos. 
Le propuse que hiciese examen de conciencia, que fuese sincero consigo mismo y arrancarse de su alma aquel odio latente del que sólo él era culpable. 
Me dijo que le había decepcionado; que yo no era tan inteligente como pensaba y que tampoco le entendía. Aquella misma tarde regresó a Barcelona en el puente aéreo.
…Y, sí. Volvió al cabo de un mes o dos. Comimos en un restaurante asturiano y me dio las gracias. Dijo que se había confesado, que ya no bebía y que las heridas se estaban cerrando poco a poco.
Todo esto ocurrió hace muchos años; pero ya veis qué recuerdos me trae la sentencia de Séneca: "el tiempo hace llevaderas las heridas".


14 comentarios:

Cordelia dijo...

No se olvide de las heridas que nos causamos a nosotros mismos. Ésas tampoco se curan solas.
Magnífica foto, por cierto

Anónimo dijo...

Sólo hay unas heridas que no se curan con los años: las que hemos producido nosotros en las personas que nos rodean. Ésas nos infectan el alma si no las reconocemos.

¡Cuánta razón y sabiduría en lo que escribe! "Sólo hay unas heridas que no curan con los años: las que hemos producido nosotros en las personas que nos rodean. Ésas nos infectan el alma si no las reconocemos".

Pero, en nuestra cultura, se ha banalizado el mal y la posible culpa personal y casi nadie se reconoce infectado aunque esté podrido. Algunos dicen que estamos en una cultura postcristiana (en el sentido de que no se reconocen esos mínimos cristianos, quizás meramente humanos porque creo que fue el escritor A. Camus, quien escribió algo que me parece cierto y en la línea con la entrada del blog: "Hacer sufrir es la única manera de equivocarse"

Gracias por compartir sus experiencias y reflexiones.

Buen domingo a todos.

ROPEGRA.

Vila dijo...

Es cierto, solo el tiempo no es suficiente, solo el tiempo puede enquistar los temas; es necesario tener la valentía y coraje de reconocer la culpa y saber perdonar; y pienso que en este orden.

Pero para ello muchas veces nosotros solos no somos capaces de verlo y necesitamos de un buen amigo que nos escuche y nos lo diga con claridad, que coloque con cariño los trocitos rotos en su sitio y que nos lleve de la mano por el camino adecuado.

Me siento una privilegiada, pues tengo amigos así.

Gracias mil

Autoayuda dijo...

¿Cuántos analistas de sistema se necesitan para cambiar una bombilla de luz?
- Ninguno: es un problema de hardware.

Autoayuda dijo...

¡Es increíble, el mejor antivirus para LiNUX ha detectado un virus llamado Windows en mi CD original!

Antuán dijo...

Pues no me aparto mucho de su interpretación aunque sea por intuición. He Rew 4 más atrás pero ya olvide lo que puse. Acabo de terminar una jornada intensa y apretá, el albergue dentro de un rato quedará libre se llevan la merienda en bolsas los de provincias. Digamos que no te enteras de todo, no se si tendrá que ver con la JMJ. Da alegria albergar y preparar este evento. Puse las rumbas portuguesas porque no puedo dejar de zapatear pero hoy ya me cansé, tiene mucha fluata y percusión parecido a Carlos Nuñez un poco. A lo dicho yo tambien conzco un caso parecido más reciente hace 2 ó 3 años entro en la zapateria y le pregunto por su mujer que atendia lo poco de tienda. _ No quiero saber nada de ella, me ha hecho mucho daño, sino fuera por mis dos hijas yo no estaría qui ya... Es fuerte. Lo siento por las mujeres. No creo que toda la culpa sea suya, la falta de entendimiento... Quise darle una estampa de san Josemaria para que le pidiese ayuda. Te lo agradezco pero yo solo creo en Él de arriba. Si paso por alli le saludo y siempre en Navidad le llevo su crisma y si puedo algun dulce. porque me dijo que si alguna vez le llevaba algo lo guardaba para la semana que tenia a sus hijas en casa. Pero dentro de su amabilidad se le ve una enorme tristeza. Yo solo puedo rezar, siempre entra gente y se acaba la conversación. Y lo de que el tiempo hace llevaderas las heridas, hay algunas que tardan en cicatrizar; ¿el tiempo? el trabajo puede, la convivencia. Gracias por su ayuda. Adiosle- pido por todos.

Anónimo dijo...

Un tema algo espinoso en mi caso.
Tendré que hacer examen, pues después de mucho tiempo aún tengo algunas heridasno que no han curado .
Lo que más me cuesta comprender es: "Sólo hay unas heridas que no se curan con los años: las que hemos producido nosotros en las personas que nos rodean. Ésas nos infectan el alma si no las reconocemos".Sobre todo cómo reconocerlas, ¿Cree que es posible provocar heridas en otros y no ser conciente de éstas? Si es posible ¿Cómo reconocerlas?.¿Como sanarlas?
A2.

Cordelia dijo...

Dice el búho: Aprenda cada cual a marchar por su propio camino. Propercio 2,25,38
No sé muy bien si quiere decir que te busques el camino que mejor te cuadra o que te aguantes con lo que te has buscado.

filósofo dijo...

D. Enrique,

Fenomenal la respuesta que le dió... "sólo las heridas que nosotros producimos no cicatrizan..."

¿ No cree vd. que uno de los principales males morales que nos aquejan es el pecado de soberbia ? A mi me da la sensación que la gente se dice/nos decimos:"como tengo boca mi opinión es tan válida como la del mayor experto" y ale! a decir barbaridades.

Benditos sean los buenos sacerdotes que tanto bien hacen a nuestra alma.



Saludos

Vila dijo...

Cordelia eso es trampa...; hay que intentarlo. Pues vaya...

Relicary dijo...

Me hace pensar esta historia en la diferencia que existe en nuestro comportamiento cuando buscamos consuelo o ayuda. A veces deseamos mejorar para corregirnos, pero en otras buscamos más el consuelo de que nos digan: "tienes razón".

Por lo menos a mí me ha pasado alguna vez.

Cordelia dijo...

Tienes razón, vila, pero es que no he podido resistir la tentación de tirarme el pisto.
Es que mi madre es profe de latín y tiene un libraco con miles de frases, por orden alfabético.
Prometo abstenerme a partir de ahora. Sorry

Papathoma dijo...

Ole! Asi que no iba desencaminada cuando traduje por libre "cada caminante siga su camino"? Gracias, Cordelia!

Anonimo de las 22 y algo: no soy quien para dar consejos pero creo que no debes torturarte. En tal caso, pide al Espiritu Santo que, si hay alguna persona que este sufriendo aun por algo que tu provocaste, que te lo haga saber para poner remedio. Y mientras tanto, olvidate y reza.

Nico dijo...

¡Olé por el del pelo teñido! Que cogió un avión para irse a oir las cosas que no quería oir.
Y así le fue.