sábado, 20 de octubre de 2012

Cansancio de volar






Cuando uno se cree experto en cualquier materia y además lo proclama, corre el riesgo de tener que enfrentarse a preguntas tan complicadas como la que me hizo Álvaro hace unos días:
―Don Enrique, ¿los pájaros no se cansan de tanto volar?
Yo no soy ornitólogo ni nada por el estilo. Mi “ornitomanía” es moderada y además está en fase regresiva. Con lo que ignoro sobre la vida y costumbre de las aves podría escribirse una gran enciclopedia;  pero Álvaro tiene 15 años y supone que nadie sabe más que yo sobre el particular.
―No lo sé, Álvaro ―le contesté―. Nunca he sido pájaro.
Como no le convenció la respuesta, el chaval volvió a la carga:
―Es que…, todo el día moviendo las alas de arriba abajo…
Recordé entonces a los vencejos que, como es sabido, viven, se alimentan y duermen en vuelo y contesté:
―Pregúntaselo a un vencejo, aunque no creo que te conteste. A lo mejor te pregunta si tú no te cansas de respirar.
―No es lo mismo…
―Tú no paras de mover los pulmones para que entre y salga el aire…
El problema de Álvaro es que es demasiado inteligente para su edad y se aburre con los chavales de su clase. A él lo que le gusta es poner en aprietos a los adultos planteándoles extrañas cuestiones.
―¿Y por qué no nos cansamos de respirar?
Álvaro no estudia casi nada. Por eso le he cambiado el nombre. Además dicen que se queda ensimismado en las clases y que aunque aprueba las asignaturas con cierta facilidad, sólo le interesa la música y el ajedrez.
―Me cuentan que no pegas golpe.
―Es que me canso enseguida.
Álvaro tiene una extraña habilidad para destrozar las suelas de los zapatos de tanto caminar arrastrando los pies. Aparentemente es un pasota superdotado con tendencia a la melancolía, pero de vez en cuando sí que se entusiasma con proyectos grandes y se compromete con una energía insólita. Lo malo es que se aburre pronto…, o se cansa. Su madre lo ha llevado al psicólogo, pero no ha servido de mucho. Según Álvaro es un plasta. El médico tampoco le ha encontrado nada anormal.
La gran sorpresa llegó hace unos días. Sin el menor preámbulo me preguntó:
―¿Es verdad que Dios llama a algunas personas para que se casen con Él?
Así, de sopetón, sospeché que era una de sus preguntas trampa.
―A ver. ¿Por qué lo preguntas?
―Porque una chica de clase dice que Dios le ha pedido que se meta monja, y se va a ir a un pueblo de Burgos para casarse con Jesús.
―¿Y tú qué piensas?
―Nada. A mí me gusta. Es guay.
―¿Te gusta la chica o te gusta que se vaya?
Se puso colorado por primera vez desde que lo conozco y mirando al móvil que llevaba en la mano, respondió en voz baja.
―La chica.
Unos días después, me hizo la extraña pregunta sobre el cansancio de los pájaros con la que he comenzado estas líneas. Del vuelo de las aves saltamos a la respiración y al latir del corazón. A continuación hicimos un elenco de las cosas que no cansan: la conversación con los amigos, la contemplación del mar y del fuego, el sonido de la buena música… ¿Y qué más?
Soltó una carcajada:
―¡Estar con una tía! Hablando, ¿eh?, sin hacer nada malo.
―Y volar con la imaginación ―añadí―. Soñar con cosas grandes. Tampoco cansa quedarse a solas con Dios y contarle nuestras cosas, y escucharle en silencio.
―Pues a mí eso sí me cansa.
―Será porque tienes las alas atrofiadas y te cuesta moverlas…
Terminamos como empezamos: hablando de pájaros y, en concreto, del cormorán de las islas Galápagos, que a punto estuvo de extinguirse cuando llegaron los primeros colonizadores, porque, con el paso de los siglos habían perdido la capacidad de volar, se quedaron sin alas.
¿Y por qué no volaban?
―Por la misma razón que tú. Se cansaron.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Hace un par de días, alguien justificaba su mal comportamiento con la frase "es que yo soy así".
Tiene cierto parecido... Lo malo es que a partir de ahora, cada vez que mire a esa persona, veré un cormorán de las Galápagos...


Marita

Daniela dijo...

Linda historia padre.

Dei Cañavi dijo...

Muy bonito. Me ha hecho recordar que debería estar en otro sitio a esta hora.

Dei Cañavi dijo...

Muy bonito. Me ha hecho recordar que debería estar en otro sitio a estas horas.

Cordelia dijo...

No es lo mismo. Sé puede volver a volar. Es cuestión de querer (en su doble acepción, to want y to Love). Y es mucho más fácil de lo qué parece

Rocky Balboa dijo...

Aunque es verdad,que muchas cosas, aunque cansen, hay que hacerlas, y además luego te das cuenta de que mereció la pena cansarse...

Una lectora habitual dijo...

Me ha encantado su entrada de hoy.

Una vez leí que los pájaros, no sé si todos, vuelan en forma de V para "ayudarse" unos a otros. Los que vuelan delante van creando una estela que los demás pueden seguir evitando la resistencia del aire y que les ayuda a no "desgastarse" tanto, y después son los que van más descansados los que se colocan en cabeza para provocar esa estela, todos haciendo relevos.

Desde que lo leí siempre pienso que las personas hacemos, o deberíamos hacer, otro tanto. Ir cortando el aire para facilitar que los demás puedan volar. Cuando a nosotros nos flaqueen las fuerzas seguro que hay alguien, y sobre todo Alguien, dispuesto a ayudarnos a cortar el aire.

Almudena dijo...

Un chico valiente para ponerse a charlar con usted... Por cierto, a mí también me cansa la oración. Me aplicaré la indirecta de las alas atrofiadas

Antuán dijo...

Después de tamaña conversa no se si es como para añadir algo pero si participar... ¿se puede? a veces es cierto que nos cansamos de hacer siempre lo mismo, yo dormiría todo el dia y seguro que me cansaría. menos mal que el trabajo a demas de ser salud es la mejor medicina. siento por los que no tienen y lo necesitan. Rezo por ellos para que encuentren. Adiosle-pido

elsillóndepapá dijo...

Es increible lo que se puede sacar de una conversación con niño-joven de 15 años. Hay muchas cosas que cansan y no dejamos de hacerlas y otras cosas que sabemos que no cansan o lo hacen poco y enseguida dejamos de aletear. Un abrazo a los dos

yomisma dijo...

Que dañó nos ha hecho el "estado de bienestar"....

Esto era uno que iba y dijo...

Estimado D. Enrique:

Hablando de volar, le recomiendo a Kloster y a Ud. la película El Gran Año (The Big Year), estrenada hace un año, si es que no se la han recomendado ya.

Se trata de una comedia sobre tres fanáticos observadores de aves ("birders") que se enzarzan en una competición que consiste en avistar el mayor número de especies de aves.
Harán todo lo que puedan por ganar, dentro de unos límites.

Comedia floja, pero simpática y llena de valores y alguna reflexión profunda, como la que hace uno de los protagonistas con su padre enfermo basándose en el chorlito dorado americano.

http://www.youtube.com/watch?v=QMHlzAuYnfs