miércoles, 17 de octubre de 2012

En el año de la fe (I)




“Creo en un solo Dios…” En uno sólo, en el que está por encima de todo.
Cuando se expulsa a Dios de la sociedad, salen de sus tumbas los viejos dioses dispuestos a dominar la tierra. Vienen engalanados con nombres nuevos, políticamente correctos, pero son los de siempre. Nunca ha habido tantos ídolos, fetiches, tabúes, magos, brujas, astrólogos…
No creo en las mil pequeñas deidades que alimenta el paganismo. Creo en un solo Dios. Soy creyente. Por eso algunas veces parezco incrédulo.

8 comentarios:

Rocky Balboa dijo...

Y entre los que supuestamente más se lo tienen que creer, hay un montón que todavía dudan (y dudamos)...
Y eso que es el Año de la Fe!

Enrique García-Máiquez dijo...

"Ésa es la consecuencia del primer mandamiento en su formulación negativa ['No habrá para ti otros dioses delante de mí' (Ex 20, 3)]: probar que los dioses no son dioses. Así, la fe implica la razón, y la razón crítica". [Hadjad, La fe de los demonios, p. 251]

Mercedes dijo...

Creo. Y también intento cada día practicar aquello en lo que creo. Me hace gracia los que dicen que creen, pero no practican. Si alguien dijera "creo en la honradez, pero no la practico" ¿qué tal? No lo verían tan normal los que creen pero no practican, me temo.

yomisma dijo...

Me gusta la disgresion de EGM. Y por otro lado como San Pedro digo: tu eres el Mesias, el hijo de Dios vivo... ¿A quien iremos? Solo Tu tienes palabras de vida eterna

Asumpta dijo...

Los creyentes solemos parecer incredulos al simplificar la razon de nuestra existencia en un Dios con misterios que no podemos entender,los no creyententes quieren comprender más cosas,y logicamente no pueden.Creen en casi todo......menos en Dios.

Relicary dijo...

Combino es esta idea cosas que he leído últimamente: el Deuteronomio, "Cartas del diablo a su sobrino", "Testigos de Esperanza", "El Hombre Eterno".

Hoy no son otros dioses lo que hay, sino objetos de idolatría: el dinero y otras cosas muy comunes no 'dan' mandamientos pero, irónicamente, obligan a las personas a cambiar su naturaleza si desean adorarlo hasta límites desordenados.

Boo dijo...

¿ Y qué me decís de la idolatría hacia uno mismo? Eso sí que es una esclavitud!, un "ego" por el que hay que estar contínuamente trabajando y obedeciendo y que nunca se da por satisfecho...
Lucía

yomisma dijo...

Boo, ya me has matado. Acabo de comprarme un par de camisas que me quedan de miedo....me voy a devolverlas.;-)