martes, 16 de junio de 2015

El odio


Se habla mucho de odio estos días, y me temo que se odia más de lo que se habla. Hay quien tiene tatuada la palabra "odio" en los nudillos del puño (por desgracia no es una metáfora) quizá para no olvidar que ésa es la razón de su vida.
Camacho escribe hoy que se trata de un "odio revanchista, vindicativo, resentido, recalentado en un microondas ideológico".  Además, añadiría yo, es un odio sucio, contagioso y corruptor, que nace de viejos y nunca olvidados rencores e infecta a los más jóvenes. Hay chavales que odian "porque sí", porque es "lo que toca". Y desahogan su furia con los mendigos, con las chicas, con los más indefensos de su entorno.
Hay quien odia al país vecino o a la patria común o a su bandera; a los negros, por no ser blancos, a los judíos porque está prohibido, a los moros por no ser judíos , a los curas porque se lleva y a Dios mismo porque molesta.
¿Creéis en serio que las frases cargadas de odio, los insultos y las blasfemias son inofensivas?  No lo son: las palabras cargan las pistolas y matan en primer lugar al mismo que las vomita.
San Agustín escribió que "el odio es la carta de presentación del Diablo". Sí, el demonio existe y aunque actúa casi siempre desde el anonimato, su hedor lo delata.
El punto primero de "Camino" habla de "los sembradores impuros del odio" y nos invita a borrar con nuestra vida de apóstoles la "señal viscosa y sucia" que van dejando a su paso.  Y San Pablo recuerda a los Efesios que "nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal que están en las alturas."

 
 

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Callar, sonreír y rezar.

Anónimo dijo...

Perdón, sigo siendo el mismo de hace minutos:
Callar, rezar, sonreír y perdonar. Ahora sí queda, ya saben quien lo vivió y transmitió.

Cordelia dijo...

A raíz del resultado electoral, estoy oyendo a mucha gente expresarse con un rencor pavoroso (y utilizo el término a conciencia). Os vais a enterar. Esa es la frase que se puede repetir. Hay variantes mucho más groseras, pero más habituales. Gente que parece normal, justificando las bonitas frases del nuevo concejal del ayuntamiento de Madrid incitando a matar a diversos políticos del PP. Gente que está convencida de que por pensar distinto a ellos, yo, personalmente, les debo una reparación. No sé qué les puedo haber hecho yo, porque a eso no contestan. Tampoco sé qué les ha hecho Rita Barberá, con la que dudo mucho que hayan tenido nada que ver, directa o indirectamente. O Rouco Varela, que al parecer es culpable de desahuciar a un bebé de 20 días (sic) mientras tiene un pisazo que vale 1500 miles de millones de euros y no paga iva.
Miedo me da esto.

Yomisma dijo...

El águila no caza moscas?

Anónimo dijo...

Sin acritud ni malos rollos, D. Enrique, que Ud parece buena gente.
Pero Guecho no es Bilbao.
No?


Enrique Monasterio dijo...

No sé a dónde vas a parar. Yo no soy de Guecho sino de Bilbao. Dejemos el tema. Y por favor, si quieres que dialoguemos, firma.

Anónimo dijo...

Miremos al Señor en la Cruz...asi vencio al pecado , nos abrio las puertas del cielo. Podemos llamarle Padre y Madre a nuestra Señora. Las familias es lo que tenemos que transmitir. Ser mansos y humildes de corazon...

Sebastian Flyte dijo...

Veo en general mucho resquemor y desconfianza ante la novedad. Demos una oportunidad a los noveles gobernantes, quizá también se puede aprender de ellos.

Enrique Monasterio dijo...

Sebastian, no he nombrado a ningún político. Pienso que el odio al adversario es un hecho mucho más amplio, pero tristemente real.

Anónimo dijo...

Y el odio, ¿no es una de sus fuentes la ignorancia?

Isa dijo...

El odio no es ninguna novedad. El amor a los enemigos sigue siendo una novedad. Hay palabras que nos asustan (al menos a mí) no por nuevas, sino por amenazantes.