miércoles, 24 de junio de 2015

Farmacias y charcuterías

¿Por qué emplear la palabra “matrimonio”? preguntó por tres veces el Papa Francisco a José Luis Rodríguez Zapatero a propósito de la ley sobre las uniones homosexuales.
El Ex Presidente lo contó él mismo en una reciente entrevista le respondió que así se ponía de manifiesto “la igualdad de todos y todas”.
Supongo que, para nuestro ex presidente, ser “iguales” equivale a ser “lo mismo”. Y se equivoca. Todos los hombres somos “iguales” en dignidad; pero, gracias a Dios, somos “distintos” en casi todo lo demás. Y supongo que tenemos derecho a que las leyes reconozcan esas notables diferencias.
Por tanto no es atentar contra la igualdad el prohibir que mi colega Floro, propietario de las famosas charcuterías “El chorizo retozón” rotule sus comercios llamándolos “Farmacias”. Y eso que los embutidos de Floro tienen fama de sentar la mar de bien al organismo. Tampoco va contra la igualdad la vieja costumbre de poner un cuarto de baño para las mujeres y otro distinto para los hombres en los establecimientos públicos. Y estoy seguro de que seguimos siendo iguales a pesar de que en el Corte Inglés hay una planta para “señoras” y otra para “caballeros”. Nadie hasta ahora les ha acusado de segregacionistas.
Por tanto, querido José Luis: desiguales, no. Distintos, sí. Tenía razón el Papa: ¿qué necesidad hay de llamar “matrimonio” (del latín, matris munus, oficio de madre) a ese otro vínculo que la ley protege desde hace unos años?
De acuerdo, amigo; concededles desgravaciones fiscales, títulos nobiliarios y descuentos en las zapaterías y otros establecimientos del ramo; pero dejad en paz las palabras, más que nada para que la gente sepa a qué atenerse.
Las charcuterías venden chorizos; las farmacias, aspirinas.

14 comentarios:

Isa dijo...

Ahora a los matrimonios civiles ya no les declaran marido y mujer por razones obvias (tan obvio, por otra parte, como que dos hombres que se quieren mucho no son un matrimonio). Así que, si han tenido que cambiar el traje para que se adapte a tí... es que sigues sin llevar el traje que tanto ansiabas.
Las parejas de hombre y mujer deberían de exigir que se les declarara marido y mujer y, si no, decir que dan su consentimiento por imperativo legal, como los modernos. Aunque consentir imperativamente es un poco contradictorio. Sólo un poco.
A alguien le leí hace poco que decía que el fin del matrimonio no es la procreación, pero no aclaraba cuál es el fin del matrimonio. A mí me gustaría que me lo aclararan. Quiero saber qué aporta a la sociedad para que tenga distinto tratamiento fiscal que un trío, un harén o una comunidad cualquiera.

yankee dijo...

En la farmacia donde yo voy venden aspirinas y chorizos....
:-)
Ello se debe a que los dueños tienen una casita en la sierra de Aracena, y a veces los clientes le encargamos, previo pago, choricitos y demás viandas de la tierra.

Antuán dijo...

Cierto que somos iguales precisamente porque somos distintos para entendernos solemos decir que cada uno es cada uno y tiene sus cadaunadas. Adiosle

Anónimo dijo...

Una duda:¿ los huevos fritos de la foto son italianos o mexicanos? Si se lo preguntan las autoridades mexicanas inmediatamente diga que son italianos, de lo contrario Kloster tendrá que sacarlo del presidio. Dicho en aras de la diversidad

Yomisma dijo...

Reducir el fin del matrimonio a la procreación de los hijos es rebajarlo a un objetivo meramente animal. El matrimonio tanto sacramental como socialmente va más allá de procrear o no hacerlo. Socialmente es la base de una estabilidad socio-económica, donde cada uno con su cadaunada (familia) aporta algo a la sociedad. Sacramentalmente tiene como fin, además de la procreación de la que habla el génesis (creced y multiplicaos), la santificación de los esposos. Ser ayuda y apoyo mutuo en conseguir que el otro se vaya al cielo. Y no porque les hacemos santos con nuestra manera de ser, si no porque nos acercamos juntos a la fuente de la santidad: Jesus crucificado.
Y eso.

Viator iens dijo...

¿Ese otro vínculo? ¿Ese otro vínculo? Si me pincho, no me sale sangre. Ese otro vínculo es el pecado nefando de la sodomía, mi querido padre. Nunca pensé, nunca pensé...

Sakura dijo...

Cualquier dia tendremos farmacias y charcuterias gay, Aqui en Barcelona ya tenemos expofira gay, fiesta gastronomica gay etc esto va a un ritmo vertiginoso, cada dia con el mismo tema ya cansan

goyo dijo...

Querido D.Enri, esto me recuerda unas de mis ultimas entrevistas con la profe de uno de mis hijos, la buena mujer no me dejaba de hablar de la igualdad, de que eramos absolutamente iguales hombres y mujeres. La contestaba diciendo que efectivamente en cuanto a dignidad y derechos por su puesto que si, pero añadia mire Fulanita, yo nunca he ovulado, ni he tenido la regla, ni puedo parir por muy progre que sea. Por lo tanto alguna diferencia existe o ¿no ? querida Fulanita.

Bueno si me decia pero somos iguales, como me di cuenta que era absurdo seguir por ese camino la dije bueno pues nada me voy que tengo consulta con el urologo, me esta dando guerra la prostata. Con un poco de coña añadia bueno no se si sera la prostata o el utero ya me lo diran.
Eso si me ganaba una buena reprimenda de mi Señora Moni.

Cordelia dijo...

Creo que la obsesión que tienen por llamarlo matrimonio es para darle una pátina de normalidad. Para que parezca que es lo mismo. Intentaron , y no cuajó la cosa por lo ridículo que era, la comunión y el bautismo laico. Pero las bodas civiles son ya casi tan frecuentes como las religiosas. Así que este afán terminológico es una vuelta de tuerca más en la guerra contra la Iglesia. In my humble opinion.

Anónimo dijo...

Hace 15 años estaba yo en Guatemala y le oí decir a una persona que hacía críticas de cine que a partir de entonces veríamos aparecer un gay en cada película para que nos fueramos acostumbrando e ir metiendo la idea de normalidad...compruebo que ha ocurrido éso y mucho más. No es casualidad que ésto pase ya que es algo muy organizado. Pero qué listos y qué poder tienen ésta gente para hacer el mal!!!
Si no fuera porque Jesucristo dijo:" no temais, Yo he vencido al mundo" es para ponerse a temblar...
Lucía

Anónimo dijo...

Es una victoria del maldito, se carga la familia, la apreciación de la normalidad como ha sido creada por Dios, y tiene a la humanidad en el bote. Pero no olvidemos que Dios ha vencido ya. Gracias Dios mío, por tanta generosidad.

c3po dijo...

Lo malo de confundir los propios deseos con la relidad es que, a la larga sale carísimo.
Lo bueno es que es un mal pasajero.
En Sodoma y en Gomorra ya pensaban como el "Gran Timonel Leonés".
Por cierto, menudas potencias intelectuales: Benedicto XVI y el chico ese.
A veces, es mejor ser tonto y estar callado, que abrir la boca y confirmarlo.

Adaldrida dijo...

Huy en lo que se mete...

Merche dijo...

26 de junio. ¡Felicidades a todos!