sábado, 6 de junio de 2009

La mujer invisible

No dejéis de ver este espléndido video que me envía Paula. El texto que inserto al final no es un comentario, sino una feliz coincidencia.



"...Tenía la costumbre de salir de paseo por la orilla del Arlanzón, mientras conversaba con ellos, mientras oía sus confidencias, mientras trataba de orientarles con el consejo oportuno que les confirmara o les abriera horizontes nuevos de vida interior; y siempre, con la ayuda de Dios, les animaba, les estimulaba, les encendía en su conducta de cristianos. A veces, nuestras caminatas llegaban al monasterio de las Huelgas, y en otras ocasiones nos escapábamos a la Catedral.

Me gustaba subir a una torre, para que contemplaran de cerca la crestería, un auténtico encaje de piedra, fruto de una labor paciente, costosa. En esas charlas les hacía notar que aquella maravilla no se veía desde abajo. Y, para materializar lo que con repetida frecuencia les había explicado, les comentaba: ¡esto es el trabajo de Dios, la obra de Dios!: acabar la tarea personal con perfección, con belleza, con el primor de estas delicadas blondas de piedra. Comprendían, ante esa realidad que entraba por los ojos, que todo eso era oración, un diálogo hermoso con el Señor. Los que gastaron sus energías en esa tarea, sabían perfectamente que desde las calles de la ciudad nadie apreciaría su esfuerzo: era sólo para Dios. ¿Entiendes ahora cómo puede acercar al Señor la vocación profesional? Haz tú lo mismo que aquellos canteros, y tu trabajo será también operatio Dei, una labor humana con entrañas y perfiles divinos."

San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, n.65


7 comentarios:

Anónimo dijo...

¡las madres! cada vez me producen más admiración.

Y pensar que hay mujeres que se avergüenzan de que pueden ser madres...

Cyrano dijo...

!Excelente!

Isa dijo...

El video me ha dejado con la boca abierta, ¡cuánto me recordaba a san Josemaría: "ocultarse y desaprecer, que sólo Dios de luzca"!
Qué impresionante, gracias Don Enrique.

Belvís dijo...

¡¡Me ha encantado!! Muchas gracias por hacernos pensar :)

(Aunque eso de que el marido no le haga ni caso por ser invisible...es un poco triste, ¿¿no les parece???)

Anónimo dijo...

un vídeo muy bonito, ojalá nos diéramos más cuenta de ello.

Anónimo dijo...

GRACIAS

Anónimo dijo...

Claro, en Burgos ya se puede. Así cualquiera... jajaja. Ayer me dijeron algo genial: Que el fete no es ser humano, es...¡Divino!. Muchas gracias, soy ama de casa y ver la grandeza del trabajo ordinario no es fácil.