viernes, 26 de junio de 2009

Un gorrión fuera de sitio


Ayer subí a “la Bola del mundo”, una cumbre pelada de la Sierra de Madrid de nombre presuntuoso, donde los vencejos llegan a su límite de altura. Por allí pasan en grandes bandadas migratorias casi rozando el suelo, como si no fuesen capaces de elevarse ni un metro más.

Sentado en la Bola del mundo me dispuse a leer a uno de mis poetas de cabecera, cuando vi a mi derecha un gorrión común.

—¿Se puede saber qué hace un pájaro como tú en un sitio como éste?

Como todo el mundo sabe, el passer domesticus es un ave urbana; vive en los pueblos, en las ciudades y, en general, allí donde hay seres humanos en abundancia. Dicen que apareció en el Neolítico cuando los hombres empezamos a proliferar, pero como no me acuerdo muy bien de aquella época, lo único que puedo afirmar es que donde no hay hombres tampoco hay gorriones, al menos de la especie que nos ocupa.

El gorrión no contestó a mi pregunta, pero aceptó de buen grado unas migajas del sándwich que había sacado de la bolsa.

—No me habrás seguido hasta aquí, ¿verdad?

Cuentan que los gorriones también descubrieron América desde las carabelas de Colón y que colonizaron el nuevo mundo con más eficacia que los españoles. Lo malo es que tampoco me acuerdo bien de aquellos tiempos.

—A lo mejor eres un gorrión delincuente, huido de la justicia.

El gorrión, cada vez más confiado, se me acercó a menos de medio metro. Yo los he visto en situaciones aún más comprometidas. En el zoo de Madrid, por ejemplo, juegan con los leones y comparten la comida con ellos.

—¿...o serás sólo una metáfora escapada del libro que estoy leyendo?

Al gorrión le sentó mal que lo confundiera con una figura literaria, a pesar de que yo leía “las cosas del campo”, de Muñoz Rojas, que es un joven poeta de 99 años. Me miró con desprecio y salió volando en dirección Sur, como si fuera un vencejo más.

8 comentarios:

Isa dijo...

Increíble, don Enrique, tiene un feeling con las aves impresionante.

Nuevepornueve dijo...

Será casualidad...pero ayer precisamente a eso de las 6 de la tarde madrileñas, estaba yo con mi señora madre en una terraza en plena calle tomando un zumo y ... se nos posó en la mesita (diminuta) un gorrión. Se quedó mirándonos un buen rato... y mi madre, toda castiza soltó: "¡Pero qué descarado!" o algo parecido. Nos llamó muchísimo la atención.
FELIZ 26J.

Bernardo dijo...

El gorrión que se creía vencejo. Y voló hasta África porque no sabía que era imposible.

(Bueno, en realidad en esta época se supone que viajan al norte, ¿no?)

ROSA dijo...

¿Cuantas veces nos hemos sentido o nos han hecho sentir como este gorrión fuera de sitio?. La diferencia: el gorrión emprendió su vuelo y sigo su vida y a nosotros muchas veces se nos olvida emprender

Yuria dijo...

Me temo que el gorrión le ninguneó, d. Enrique. Es normal, algo que está muy de moda. Precisamente mi próximo post tratará de este nuevo verbo.

Anónimo dijo...

Ayer en un pueblito en la costa, acompañaba a una amiga en el funeral de su papá. Ella canta en el coro de nuestra Parroquia. En los pueblitos se vela en las casas de los difuntos, no en funerarias, y estábamos terminando de rezar el Rosario y mi amiga empezó a cantar. Justo arriba de ella, dentro de la casa (en la sala estaba la caja mortuoria) había dos niditos de golondrinas. De uno de ellos apareció una cabecita atenta al canto dolido de una hija dirigido a Nuestro Padre. Dios les bendiga.
Diana

ROSA dijo...

Emprendí el vuelo antes de tiempo (enviar comentario)
Queria decir
La diferencia: el gorrión emprendió su vuelo y siguió su vida y a nosotros muchas veces se nos olvida emprender el vuelo y nos quedamos lamentando nuestro destino: volemos hacia lo positivo.

Victoria Luque dijo...

Me gusta como le saca "punta" a cualquier situación cotidiana de la vida.Es un placer leerle. Saludos.