viernes, 25 de junio de 2010

Encomios e injurias


Iglesia de San Antón (Bilbao)

Querido
Juan:

Escribiste un comentario a una de mis entradas sobre "La soledad" y lo rechacé después de pensármelo un minuto. Como nos conocemos desde hace años, traté de contestarte personalmente a la dirección de correo que guardo en mi ordenador; pero algo ocurre y mis mensajes "rebotan".

Sé que sigues mi globo. Así que te respondo aquí.

Muchas gracias por tus inmerecidos elogios y por tus igualmente inmerecidos insultos. Ni los primeros ni los segundos van a impedirme dormir esta noche con el sueño —más bien ligero— de todas las noches. Sin embargo, al leer tu mensaje, he vuelto a preguntarme con pena: ¿por qué nos cuesta tanto dialogar, discrepando o no, sobre cuestiones concretas sin recurrir a las alusiones personales?

¿Qué importa que yo sea inteligente o tonto, sacerdote o laico, viejo o joven, vasco o extremeño? Me he limitado a expresar una opinión bien meditada, y tú me respondes alabando a regañadientes lo que llamas mi ingenio y la sutileza de mi pluma, para, a continuación, ironizar sobre mi fe e injuriarme con palabras que…, no parecen tuyas.

Por un momento —lo confieso— he sentido la tentación de afilar aún más mi pluma y lanzártela como un dardo; pero enseguida he rectificado.


Querido amigo: respóndeme, si quieres, a lo que te he escrito. Explícame, si tienes la bondad, en qué me equivoco y por qué. Te aseguro que me gustaría seguir charlando y pensar que eres mi amigo.


Los encomios y las injurias ya están olvidados. Volvamos a empezar.


Con todo cariño

EM

12 comentarios:

GAZTELU dijo...

Querido Juan,ante semejante acto de humildad público,yo no dudaría en ponerme en contacto con un antiguo amigo.
Habla pero siempre respetando las mínimas normas de educación,no todos pensamos lo mismo siempre en muchos temas,pero dialogar es signo de madurez y al final,siempre siempre siempre,existen puntos en común.
Intentalo,no tienes nada que perder sino todo lo contrario,es muy probable que ganes una vieja amistad que seguro que redundará en beneficio de los dos.
GRACIAS

Bernardo dijo...

(Ahora que no nos oye nadie, yo diría que mucho ha de importarle la amistad de Juan como para lanzar esta carta a los cuatro vientos).

George dijo...

Yo creo que nos cuesta dialogar porque la gente se cierra en su postura, y no sale de ella ni con argumentos racionales. Es una pena, pero es la realidad...

Historias del Metro dijo...

Juan, hijo, no te vas a encontrar muchas respuestas así por la vida...

Francisco de Asís dijo...

Donde haya odio ponga yo amor.

Dialoguen, hombres, dialoguen tranquilement.

INÉS dijo...

Lo malo de algunas discusiones es que uno tiene la sensación de que debe defender su postura para sentirse superior al contrincante.
De igual a igual...puede que ese sea el secreto.

Vila dijo...

No me atrevía a hacer un comentario por lo personal que era su entrada, pero como otros se han lanzado me animo a ello.
Me gustaría decirle a Juan que no sea tonto (sin ánimo de ofender) y que no cometa la misma estupidez que cometí yo hace unos 8 años por puro orgullo y soberbia y que he tardado en darme cuenta, nada mas ni nada menos que hasta hace un mes, y hasta esta semana no le he puesto remedio.
Yo como él recibí una llamada (él su sincero y cariñoso mensaje público) era mi mejor amiga de la infancia y adolescencia, a la cual había abandonado su amistad 7 años antes por los “agravios” de su marido hacia mi . En esa llamada ella me pedía de nuevo volver a ser amigas, retomar lo perdido, comenzar de nuevo…, pero yo la volví a dejar tirada (estúpida de mi). Hoy lamento tanto haberlo hecho, lo que demostré fue tener un gran orgullo y un grado de estupidez bastante elevado. El martes de esta semana la invité a mi casa y después de 5 horas tuvimos que dejarlo porque teníamos que atender nuestras obligaciones familiares.

Juan, yo he tardado 14 años en corregir mi error, creo que tienes muy fácil mejorar mi marca.

D. Enrique se que no le gustan los sentimentalismos pero permítame decir que considero que es un lujo y un honor tener su amistad y su cariño, espero que Juan se de cuenta de ello pronto.

Almudena dijo...

Es tan difícil encontrar a alguien con quien poder discutir sobre algo que importa razonando las posturas... yo daría lo que fuera por poder hacerlo con más de un tema que no se me vá de la mente y en el que estoy segura de que discrepo con personas más inteligentes y cultas que yo. Ojalá alguna de ellas me brindara sus razones y rebatiera las mías.

Vila dijo...

Aunque no venga a cuento con la entrada.
!!Bienvenida a España Yomisma!!, supongo que ya habrás llegado, y como ves todo llega.

No te conozco pero si así fuera seguro que me caerías bien.

Burbujita de Mani dijo...

Juan...que mal que subas al globo a alborotar la Gastritis.....bueno al menos la mia se alboroto. sabes mejor basta con q no te cruzes aki y todos estaremos bien.

P.D que mala me siento pero esas son mis balabras.
Un fuerte abrazo amigos.

Andrés dijo...

Muchas veces es más fuerte la amistad con quien discrepas que con el que opina en todo igual que tú. (Por otro lado, el mejor amigo es el que sabe lo que piensas antes de que te des cuenta de que lo estás pensando)

Mis amigos son más importantes para mí (y yo para ellos) que los ideales que puedan tener. (Con esto no digo que no nos importen las ideas, pero no anteponemos las ideas a las personas.)

Lo mejor de la amistad es que puedes contar con esa persona siempre.

En estas cosas yo diferencio a mis amigos de los "conocidos".

Para terminar con un tronco...: "Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; a vosotros, en cambio, os he llamado amigos, porque todo lo que oí de mi Padre os lo he dado a conocer."

Cuidad de vuestros amigos.

Un saludo


P.D.: Espero que la "encíclica" no sea muy pesada...
Yomisma, secundo lo dicho por Vila.

maria dijo...

"¿por qué nos cuesta tanto dialogar, discrepando o no, sobre cuestiones concretas .."

Pues así son las relaciones humanas ... más si se dan en forma indirecta como es internet sin tener a la vista a nuestro interlocutor. De lo contrario se moligerarían nuestros comentarios con la "sola mirada del otro."