jueves, 10 de junio de 2010

La princesita


Cuando la vi por primera vez, charlamos sólo unos segundos y, al final, le pregunté:

—¿Qué cenaste ayer por la noche?

Más que una pregunta, era un test. Cualquiera habría tardado en contestar al menos unos segundos, pero la princesita de los ojos enormes, respondió instantáneamente, como suelen hacerlo todos los que tienen problemas de anorexia:

—Un zumo de fruta, media tortilla francesa con guisantes, una tostada y dos vasos de agua.

La princesita iba a cumplir dieciséis años, pero aparentaba 12 ó 13. Desde entonces hemos charlado periódicamente, hasta hoy mismo que cumple 18 y acaba de revelarme lo que llama “su gran secreto”.

—Yo también tengo un blog, pero es sólo para mí y mis amigas.

—¿Y no puedo entrar yo?

—Sólo por invitación.

Me ha abierto la puerta, e incluso me ha autorizado a escribir estas líneas, "con tal de que no digas mi nombre ni nada que me identifique"

El blog de la princesita es de color de rosa. Las letras combinan todos los colores salvo el negro, con lo que la lectura se hace difícil. Hay flores y corazones, muñecos de peluche que se mueven, poesías románticas, chicos de mirada soñadora, docenas de fotografías de niñas esqueléticas, y vídeos de otras chicas que tienen el mismo problema y se animan para conseguir “su sueño” de adelgazar más y más. ¿Por qué tienen todas los ojos enormes y la mirada tan triste?

El blog de la princesita está repleto de vínculos con cientos de páginas semejantes, y éstas a su vez enlazan con miles, de muchas lenguas y de países diferentes.

Todas se llaman a sí mismas “princesita”. Por eso he elegido ese apelativo para la chica de los ojos enormes. Son niñas de 14, 15, 18… ¡ó 30 años! Sí, es como si la adolescencia se hubiera hecho crónica e incurable en algunas mujeres.

Casi sin excepción, viven un auténtico calvario narcisista y obsesivo. Sólo piensan en su cuerpo y en la báscula. Algunas comienzan sus entradas diarias con los kilos que pesan esa mañana: 50, 45, 38… Luego cuentan sus “progresos” y sus derrotas:

—He comido como una cerda —afirma la princesita recordando el cumpleaños de su padre—.

Pero luego explica que ha vomitado todo sin que se diera cuenta nadie y se ha tomado tres laxantes.

En ocasiones cuenta historias románticas difícilmente creíbles:

—Esto te lo has inventado, ¿verdad?

—Todas mentimos.

Muchas hablan expresamente del suicidio y juguetean con él. La princesita también, aunque lo dice de otra manera: ella quiere “volar como una mariposa y desaparecer en el aire”.

Pobres princesitas. Es verdad que son enfermas, y, por cierto, con una enfermedad mental que en ocasiones lleva a la muerte. Pero la pandemia de la anorexia tiene causas sociales, familiares y también morales. Muchas de estas niñas han sido realmente maltratadas, porque nadie les ha enseñado que ser mujer es otra cosa; que la vida tiene un sentido trascendente; que deben aspirar a lo más alto en lo humano y en lo espiritual; que la belleza también es importante, pero radica, sobre todo, en la mirada, en la alegría de vivir, en la contemplación del fruto, en la huella que dejamos en esta tierra.

¿Hay peor maltrato que cortar las alas de los niños y dejarlos crecer sin horizontes, sin más sueños que los derivados de su propio cuerpo y del cuerpo de su amigo o de su amiga? ¡Maldito hedonismo, que lleva también a la desesperanza y a la muerte!

* * *
Hoy no escribiré nada más. Sólo espero que me ayudéis a poner un último párrafo de este artículo para poder mandarlo a Mundo Cristiano, si fuera posible con una sonrisa final y un punto de esperanza.


23 comentarios:

Andrea Rodil de del Valle dijo...

La culpa la tienen los medios y los diseñadores de ropa, que hacen que todo se vea bien solo en las flacas!!!
Mi hija es rellenita, mas bien gordita, y la animo a que coma más sano, por su salud, pero le repetimos mil veces al dia que es preciosa como es, y se lo cree, porque es cierto. Es una niña que vive pensando en los demas, se desvive por hacerle agradable la vida a otros.
Ultimamente, por alguna extraña razón, siento que TODA mi ropa se ha encogido un poco, y mi marido también insiste en que sigo siendo igual de linda... supongo que le voy a creer!!

maria dijo...

eso parte por la familia y es responsabilidad de nosotros detectarlo y proteger a nuestros niños .... a mi hija de 4 años abuslotamente normal de peso se le dijo delante de ella que estaba gorda por parte de un adulto

He sabido de niñitas que a los 6 años se autoimponen régimen y las madres lo aceptan

Qué esperamos para cambiar el concepto de belleza, esa flacura que hace tanto daño y destruye el alma

Anónimo dijo...

Yo hice algo más que jugar con el suicidio. Fue un infierno de seis años. Del infierno no se sale; yo no salí de él, me sacaron. Me sacaron entre varios -como al parálitico del Evangelio-. Mi madre que por fin se dio cuenta de que no podía ser una "princesita"; mis amigas se entregaron por mi de mutuo acuerdo, siempre tenía una "encima". Pero sobretodo conocí a alguien nuevo. Un hombre que me dijo: la perfección es una aventura imposible. Me hizo distiguir entre la limpieza y la asepsia, entre el amado mundo y lo mundano, entre la muerte y la vida eterna. Era un sacerdote, era Jesús. Y lo sigue siendo. Tengo que firmar anónimo.

Anónimo dijo...

No creo que sea solo culpa de los medios y diseñadores, es algo más profundo. He conocido varias anorexicas, muy de cerca y siempre hay un problema de fondo, el escape de algo o alguien. No se cura, se lucha siempre contra la obsesión como el exfumador que siempre desea un cigarrillo. A veces solo queda intentar ayudarlas y rezar.
Cristina

Anónimo dijo...

Uff! yo no puedo hacer un párrafo animoso: estoy viviendo en amigas el mismo drama a los cuarentaitantos, cuando el cuerpo empieza a ir por su cuenta y una no se reconoce. Y esto incluso en personas que nunca han tenido especial celo con su aspecto. Un michelín, un drama; una tripita tras un embarazo te pone al borde de la depre... El asunto va más allá de la inmadurez de la adolescencia o de la falta de formación, me temo.

Anónimo dijo...

Mi hermana luchó durante años en el infierno de la anorexia; es guapa, lista y buena.
Estuvo en el fondo del pozo. Mi madre y nosotros, sus cinco hermanos, lo vivimos de cerca.
Hoy está casada y tiene dos niños preciosos. Sufre alguna recaída, pero ha encontrado la fuerza para salir de ellas. El médico la sigue ayudando.
Su fe es más fuerte que nunca, lo hemos pedido mucho...

Como madre, esta experiencia me ha ayudado a enseñar a mis hijos el amor que debemos tener al propio cuerpo; un regalo para poder regalarnos.
Y desde luego aquí no entra régimen que no sea el de Cuaresma o el de festejar comiendo lo que nos gusta. Creo que en el fondo de la enfermedad está el que hemos perdido el sentido del cuerpo.

DAVID DIAZ CRIADO dijo...

Pues a mi me parece que con unos kilos mas estarian mas guapas porque serian mas felices y eso es lo que cautiva a los chicos: una chica feliz me puede hacer feliz.
Aunque tambien tenemos un poco de culpa porque miramos a unas...pero nos casamos con otras mas normales.
Verdaderamente hay que llevar a estas "princesitas" a la Iglesia para que vean muchisimas bodas y vean que esas novias no son nunca como las modelos de las pasarelas.
Deben fijarse en las miradas de alegria de los jovenes esposos y darse cuenta de que no son modelos.

Anónimo dijo...

Como hemos permitido que tantas "princesitas" pierdan el verdadero significado de un cuerpo y un esqueleto? Vivi en carne propia la anorexia con una amiga, que quedo empbarazada de sorpresa y tenia Anemia...lastimosamente por su estado emocional y fisico perdio al bebe. Ahora esta con muchos tratamientos para ayudarle a salir de ese infierno. Dios le ayude y la virgencita la proteja.

Gracias por esta entrada, la califico como una de las mejores.

Boo dijo...

En ésta sociedad se nos exige mucha perfección externa real o fingida, mientras que no se aprecian, sino que se ridiculizan , los verdaderos valores interiores.Parece más importante ser guapa,tener tales medidas,atraer todas las miradas, que trabajadora,honrada, alegre ,servicial.Por eso resulta tan difícil educar para lo que verdaderamente importa. Por más que se explique,cuesta ir contracorriente. Creo que sólo lo asimilamos cuando nos sentimos queridos a pesar de tantos defectos como tenemos y con nuestros defectos y empezamos a dar menos importancia a las apariencias.Ese amor debe venir de los padres primero, luego amigos, novios,marido/mujer y ,principalmente y a la vez, de Dios.

yomisma dijo...

Voto por que el Anonimo de las 15:33pm se lleve el tercer párrafo. Y por esas amigas estupendas que se jugaron su amistad sólo por estar encima.

Papathoma dijo...

¿Que tal si, para prevenir en la medida de lo posible, las madres empezamos a dar ejemplo no obsesionandonos por mantener un fisico impecable a costa de lo que sea?

¡Cuantas madres "barbies" veo a la salida de los colegios...! (Y las que conozco personalmente se someten a un regimen durisimo).

Quizas, en vez convertir a nuestras hijas en otras barbies, podemos decir aquello que decian nuestras abuelas cuando veian a las niñas lozanas y sonrosadas: ¡pero que buena moza!

Pues eso: ¡pero QUE GUAPA TE HAS PUESTO, cariño! Puf, estabas tan feucha cuando tuviste la gastro y te quedaste tan flaca... Ahora estas preciosa!!!

Con las mias funciona: en casa, delgadez exagerada es sinonimo de enfermedad, no de belleza.

Jesús C. dijo...

Don Enrique, ánimo con su labor...

El riesgo de pensar por libre está en ver lo que se quiere tapar, lo que no se quiere mirar...

Una sociedad que fabrica personas rotas, deshechas por dentro y adornadas por fuera, es una sociedad necesitada urgentemente de Redención..., una Redención que se nos concede como tarea, una Redención que no se hace a solas, sino en comunión con los demás, y dentro de la Iglesia.

Me alegro por su princesita... Es cierto que tiene un blog de rositas, una corona de sufrimiento, y una báscula desgastada..., pero también ha encontrado un Dios que le ama incondicionalmente y le espera, en la dirección espiritual..., y en la Eucaristía.

Que la Madre le conceda un gran corazón de mujer...

Andrea dijo...

Un tema terrible, impactante y que me estremece porque hay tantas personas que sufren de estas enfermedades... :( Es una pena ver cómo personas maravillosas, se convierten en esclavas de la apariencia física, que es de las cosas más efímeras que tenemos. u_uU

Dios quiera que más y más de estas princesitas logren salir del círculo vicioso en que están metidas, que logren darse cuenta de que hay cosas más importantes que ser gordas o flacas y que, aunque en estos momentos puede que no lo sientan, hay alguien que siempre nos ve, que nos quiere tal y como somos y a quien no le importa nuestra belleza física, sino interior. Estoy segura de que, si estas princesitas se vieran a sí mismas en los ojos de Cristo, serían capaces de vencer cualquier complejo producido por la sociedad, las exigencias o sus circunstancias personales y podrían conseguir darse cuenta de que, con más o menos kilos, el Señor las ama a todas por igual y las quiere sanas, contentas, no dependientes de dietas, dañándose a sí mismas y haciéndose sufrir. :(

Me gustaría poder decirle a todas esas niñas que se creyeran eso, que se dieran cuenta de que no tienen que maltratarse así, porque hay cosas más importantes que cómo uno luce y que, incluso si sienten que no hay un solo ser humano capaz de amarlas como son, Cristo siempre está ahí, incluso cuando no nos damos cuenta. :S

Rezaré para que estas princesitas encuentren este Príncipe Azul capaz de ayudarlas a salir del espiral de destrucción en el que se encuentran. m(_ _)m

Una lectora habitual dijo...

A mí me dan mucha pena estas princesitas. Cómo me gustaría que los que tienen estas enfermedades que les hacen anhelar otra imagen para ser aceptados, pudieran ver que son algo más que un ente físico, que a los demás también les importan sus ilusiones, sus palabras, sus alegrías y también sus tristezas, que no hay nada mejor en la vida que compartir algo más que una imagen física que, después de todo, una de las cosas más bonitas de recordar de los demás, de las personas que queremos, son los momentos que hemos compartido.

GAZTELU dijo...

Poner un final feliz a su artículo creo que será imposible.
Yo estoy viviendo en primera persona la anorexia de una "princesa" de 16 años,íntima amiga de mi hija.
El diagnóstico fue rápido y pillada a tiempo pero el drama es terrible.
Hace años viví otro caso muy cercano,estuvo al borde de la muerte,hoy esa mujer está casada felizmente,tiene 3 hijos,llega casi a los cincuenta,y sigue probando todo tratamiento estético que sale al mercado;ya han pasado 30 años de aquella experiencia pero su mente sigue trabajando por un cuerpo perfecto.
La perfección es una aventura imposible,gran frase dicha por un sacerdote,que he leído en un comentario pero para nuestras princesas,la perfección es lo único que les interesa,a nivel físico,intelectual,emotivo etc..
Creo firmemente que es un "handicap" con el que vivirán toda su vida al igual que un ex-fumador,un ex-drogadicto,un ex-alhcólico,siempre lo serán.
Es una enfermedad mental de por vida.
Ojo! que también se da en los chicos....yo conozco un caso cercano que murió solo como un perro en el metro.
GRACIAS POR LA ENTRADA DE HOY AUNQUE SE POSITIVAMENTE QUE MI COMENTARIO NO LE SERVIRA PARA NADA A LA HORA DE FINALIZAR SU ARTICULO.

Anónimo dijo...

Quiero felicitar al anónimo de las 15.33. Enhorabuena lo conseguiste, y gracias por ser capaz de compartir algo tan intimo con nosotros. Y quiero dar ánimo también a todos los que estáis apoyando, por vuestra cercanía,a chicas en estas circunstancias.

D. Enrique creo que tiene material suficiente para terminar este excepcional artículo a Mundo Cristiano.Gracias por darnos la primicia.

Hoy yo también hoy firmo anónimo.

Nico dijo...

Felicidades. ¡Su artículo es una bomba! SIRVE PARA ADELGAZAR 20 KILOS de peso en el cerebro, y ganar sólo 5 de brillo en la piel, para combinarlos con esos ojos enormes.

Jose Valle dijo...

Espero que en el blog de tu amiga encuentres el parrafo que te falta.

Dios cuida de ellas, les da leche y miel.

Insisteles hasta que lo escriban.

Carmen Lilia dijo...

Creo que lo fácil es buscar al culpable, pero se ha de buscar soluciones y pasa por conocer a cada niña... y dentro de mi experiencia, la salvación está en: darse a los demás, hace que pienses que eres importante para alguien más, el altruísmo... y otra es indudablemente asumir que tu cuerpo está enfermo y se ha de buscar un médico bueno, que ya es difícil. Pero hay un tercer punto, que es importante para toda mujer, un cuerpo enfermo es infértil no da vida...un abrazo y gracias por este blog tan tan bueno...

Bernardo dijo...

Secundo la moción de yomisma, y me uno sinceramente a las felicitaciones para la anónima de las 15:33.

Arropar, arropar. Gracias, anónimas amigas de anónima.

Escarlata O' Hara dijo...

Pues para animar el final puedo decir que he tenido varias alumnas en esta situación y han salido felizmente "del infierno."
Una es madre de una niña maravillosa y tiene un marido que ha sabido apoyarla y que la quiere así. Aunque esto no se cura, gracias Dios, no ha tenido, de momento recaídas. Fui testigo de su lucha por salir y animo a todas las princesitas a luchar. Tienen el apoyo de mucha gente si lo quieren.
¡Estamos con vosotras!

Isa dijo...

Me ha dejado helada, don Enrique, no conozco nadie cercano así y me he quedado muerta; no se me ocurre nada que acabe bien, no ando lúcida de ideas estos últimos días; el calor me está empezando a afectar.

Andrés dijo...

Añada otro voto por el anónimo de las 15:33 .

Un saludo