domingo, 20 de junio de 2010

La soledad (y IV)

Águila calzada
Hay aves gregarias, como los buitres, las grullas o los abejarucos, que necesitan volar siempre en compañía. Y hay aves anacoretas, como el águila real o el roquero azul, que dominan, solitarias, su territorio.
¿Y el hombre? Aristóteles dijo que es un “animal social”; Pero Kloster, tal vez por llevarle la contraria, ha explicado en clase que es también animal de soledades. El encuentro con los demás nos hace humanos; el encuentro a solas con nosotros mismos nos descubre la presencia escondida de Dios.



18 comentarios:

GAZTELU dijo...

Quien valora el silencio suele tener una mente propensa a la reflexión y acude a él para encontrar la paz del corazón y la luz de la inteligencia.
El hombre necesita de grandes silencios para fecundar su espíritu.
Saber apreciar el silencio en medio de este loco mundo supone saber un dominio sobre la voluntad nada despreciable y además facilita enormemente muchas trabajos.
Como la entrada de hoy va de águilas transcribo a Shakespeare:
"como el águila,las inteligencias realmente superiores se ciernen en las alturas,solitarias".
No puedo dejar de escibir un verso que lo suelo repetir en mi cabeza cuando la vida se me apodera,que suele ser muy frecuentemente,me ayuda a centrarme:
"A mis soledades voy,
de mis soledades vengo
porque para estar conmigo
me bastan mis pensamientos"
LOPE DE VEGA
GRACIAS por la entradas del silencio,gran tema

cristina v dijo...

Kloster, lleva toda la razón.

Anónimo dijo...

Sí,la vía interior tan querida por S. Agustín necesita de la soledad buscada y del silencio para descubrir a Dios como lo más íntimo de nuestra intimidad.

Pero también en el encuentro con los demás podemos descubrir la presencia escondida de Dios: "En esta tierra nada acerca más a Dios que la amistad de los amigos de Dios".
Feliz domingo a todos.
ROPEGRA.

Yuria dijo...

Totalmente de acuerdo, mi estimado sacerdote. Si yo no estoy completa, no me puedo dar igual. Necesito estar a solas. Conmigo misma y con Dios. En la intimidad. Los dos y punto.
Con Dios estamos siempre. Lo vemos en otras personas y lo ven en nosotros.
Seríamos extremadamente egoístas, pienso, si estuviésemos siempre solos. Por otra parte, nos perderíamos para nuestra formación cuanto de bueno nos aportan a nosotros. Podemos enriquecer a otros, así como podemos ser enriquecidos por otros.
La fiesta puede ser un acto de fe y de humanidad, en ese expulsar adrenalina con juntamente y transmitirse mutuamente contentura.

maria dijo...

Nunca estamos solos .... nuestra naturaleza es quien siempre nos acompaña y en esa soledad "acompañada", ella nos susurra el misterio de Dios.

"Qué admirable es Tu Nombre en toda la tietta "

Vila dijo...

"La presencia escondida de Dios...". Palabras muy bellas y muy ciertas. Pero, como bien dice, también creo que para poder descubrirla (y decidir escucharla) es necesario de un silencio interior muy difícil de conseguir, pues hoy tenemos muchos ruidos alrededor: personales, familiares, laborales... y aquellos que nos creamos nosotros mismos para evadirnos de realidades o responsabilidades. No sé, tal vez es la falta de costumbre o el saber que siempre ese encuentro supone dar más, tal vez las dos cosas.

Como empiezo a divagar lo dejaré aquí; por tanto creo que más que la soledad es el silencio, pero reconozco que uno va ligado al otro.

Saludos a Kloster y buen viaje de vuelta.

DAVID DIAZ CRIADO dijo...

Un buen momento para estar a solas es mientras contemplamos la bonita naturaleza y mientras contemplamos las estrellas o el mar o el fuego.

Anónimo dijo...

Creo que el silencio nos "rehumaniza" de la humanida que perdemos con tanto ruido

Anónimo dijo...

Quería decir "humanidad"

Anónimo dijo...

Estar con los demás nos hace humanos y divinos. Lo mismo: el encuentro a solas con nosotros mismos también nos hace humanos y divinos. ¿Y con Dios? ¡Si está siempre con nosotros, cuando estamos con la gente o cuando estamos solos. Si falta uno de los dos (los demás o Dios), nos deshumanizamos y nos alejamos de Dios: entramos en el preámbulo del Infierno, que es la SOLEDAD, que es la privación del amor y la felicidad.

Campo

maria dijo...

Me dio dislexia computacional .. en vez de "tietta" léase "tierra "

Gilca dijo...

Gaztelu, aunque sé lo que quieres decir, el silencio no siempre lleva a la reflexión. Otra cosa es el silencio interior. Por otra parte la soledad, no siempre está relacionada con el silencio. Aunque está claro que silencio y soledad están relacionados habría mucho que matizar.

Anónimo dijo...

Hay gente que necesita -siempre- de alguien a su lado para sentirse bien y eso creo, es inmadurez o pobreza espiritual. Saber "acompañarse a sí mismo", no excluye la presencia de quienes forman parte de nuestra vida, ni un rechazo a nada, ni a nadie. La presencia de pensamientos religiosos, filosóficos y poéticos... favorecen ese recogimiento interior que es fundamental para lograr esa perspectiva desde uno hacia los demás y lo que nos rodea. AC

GAZTELU dijo...

GILCA,stoy de acuerdo contigo,pero yo nunca he querido relacionar soledad-silencio.
Yo soy una persona que amam apasionadamente el mundo y su gente pero necesito mis ratos de silencio como el comer o dormir,y allí en mi soledad es cuando encuentro paz y reflexiono sobre muchos temas.
Es un soledad querida y deseada pero no impuesta que es la que me horroriza.
Muchas personas mueren de soledad hoy en día y me parece un cáncer espantoso en el que todos deberíamos colaborar:que nadie se sienta solo.
GRACIAS por tu comentario

Raquel dijo...

Excelente

nikin dijo...

D. Antonio: las aves, en su gran diversidad, reflejan la grandesa y profundidad de Dios. Coincido con que en parte necesitamos de esa compania humana para encontrarnos con los otros y en parte de esa soledad para hallarnos con El otro. Nicolas desde Buenos Aires, Argentina

Anónimo dijo...

El silencio interior... El silencio creador...
Ojalá que ese silencio no nos hace vanidosos, como advertía San Gregorio.

El silencio... La soledad...
Cuando el silencio se converte en el indicio de la soledad, de la incompresión, de la incomunicación...

Saludos,

Campo

Nico dijo...

Los hombres como las aves, unos son buhítos, otros águilas, otros mirlos,...