domingo, 13 de abril de 2014

En Canarias otra vez

Y otra vez en Airaga. El mismo patio, el mismo sol y 25 días de trabajo y descanso por delante. El viaje no ha tenido desperdicio. Cualquier otro diría que no ha pasado nada especial, pero uno le saca punta a casi todo. Si no estuviese tan cansado lo contaría esta misma noche, pero hago el propósito de no dejar pasar el lunes sin relatar con todo detalle cómo logré convivir sin llegar a las manos con un equipo de baloncesto lleno de gigantes y, en concreto, con mi vecino de la izquierda, un americano de dos metros largos, con cascos, IPad y unas botas de deporte de color amarillo de las que fluían inefables aromas.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

¿ eran rebook o nike ?

Merche dijo...

Cuente, cuente. Tiene que ser la mar de instructivo.

yankee dijo...

Pobre don Enrique, qué le habrá pasado esta vez...
Quedamos a la espera de su crónica.

Por aquí, ayer magnífico Domingo de Ramos en Sevilla. En un rato saldré de casa para disfrutar de las cofradías del Lunes Santo.

Papathoma dijo...

Esperando relato.
Bienvenido de nuevo. Nos tuvo bien entretenidos con los anuncios, fue genial!
Recuerdos a Susan (¿o no es aquí donde tiene su particular «Jardín»?

Anónimo dijo...

Hay unos aparatitos estupendos, que utilizan los nadadores, que taponan la nariz divinamente. El gigante lo hubiera entendido...

Antuán dijo...

Pues yo también tuve un viaje de muchos atropellos. De Puertollano a Atocha nada, iba con mi hermana, sin novedad. Alli un revisor quiso sacarme de la maquina un pase para cruzar el torniquete y coger el tren a Chamartín me monto en el 1º que sale escrito y cuando llego no consigo abrir la puerta, la siguiente parada es la última, una señora me dice que cruce de anden por detrás y en 9 minutos tengo otro pero se me pasa la hora del siguiente tren y tengo que ir a atención al viajero y que me hagan otro billete sin pagar a Dios ¡Gracias! me compro un bocata de chori buenísimo y alguien conocido que me acompañará hasta las 3 que cogemos el próximo tren. Ah! y casi me dejo la maleta, me desoriento bastante -la verdad- y el tren es tan largo. Si no llega a ser por un matrimonio al que les estorbé para colocarla por su carrito: ¿usted no llevaba una maleta? volví al tren y allí estaba. Y esto que no salga de aquí. Es de locos. ¡como se entere mi hermana. Solo le conté la mitad. Adiosle

Caminando dijo...

Jaja.... El q pude la canción por la radio ..buenisimo