domingo, 30 de noviembre de 2008

Novena de la Inmaculada (I)

Hoy, fiesta de San Andrés Apóstol, comienza el Adviento, que es un tiempo litúrgico de espera y esperanza. Además, en muchos lugares del mundo, y de forma especial en España, se vive con fervor la Novena de la Inmaculada, otra espera gozosa que también empieza hoy.
El año pasado busqué un poema mariano para cada día de la Novena y los puse en el blog. Allí siguen. Este año no podré hacer otro tanto: estaré en Riaza, donde la conexión a Internet es lenta y tendré poco tiempo para meterme en el ordenador.

Esto es lo que me temo. Luego..., ya veremos. De momento aquí tenéis un video sobre Nazaret, la ciudad de Galilea donde comenzó el adviento de María.


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sábado, 29 de noviembre de 2008

La esfera y la cruz

¿Una cruz?

En
la esfera y la cruz” Chesterton cuenta un diálogo singular entre dos personajes no menos singulares: el profesor Lucifer y el monje Miguel. Los dos viajan juntos en avión, y, al sobrevolar la catedral de Londres, el profesor profiere una blasfemia contra la cruz.

—Me pregunto si esta blasfemia te ayuda en algo —le responde el monje—.

Y, a continuación añade:

—Permíteme que te cuente una historia:

"Conocí a un hombre como tú; él también odiaba al crucifijo: lo eliminó de su casa, del cuello de su mujer, hasta de los cuadros; decía que era feo, símbolo de barbarie, contrario al gozo y a la vida. Pero su furia llegó a más todavía: un día trepó al campanario de una iglesia, arrancó la cruz y la arrojó desde lo alto.

Este odio acabó transformándose primero en delirio y después en locura furiosa. Una tarde de verano se detuvo ante una larguísima empalizada; no brillaba ninguna luz, no se movía ni una hoja, pero creyó ver la larga empalizada transformada en un ejército de cruces, unidas entre sí colina arriba y valle abajo. Entonces, blandiendo el bastón, arremetió contra la empalizada, como contra un batallón enemigo.

A lo largo de todo el camino fue destrozando y arrancando los palos que encontraba a su paso. Odiaba la cruz, y cada palo era para él una cruz. Al llegar a casa seguía viendo cruces por todas partes, pateó los muebles, les prendió fuego, y a la mañana siguiente lo encontraron cadáver en el río. "

El profesor Lucifer, al oír el relato, mordiéndose los labios, mira al anciano monje y le dice:

—Esta historia te la has inventado tú.

—Sí, responde Miguel, acabo de inventarla; pero expresa muy bien lo que estáis haciendo tú y tus amigos incrédulos. Comenzáis por despedazar la cruz y termináis por destruir el mundo.

Esta mañana, al regresar de Misa, he vuelto a recordar esta historia. Hoy, en Madrid, se han encendido las luces de la Navidad. Mañana empieza el Adviento. Es un tiempo de esperanza, a pesar de todo.


Y algunos laicos, auténticos, empezaron a hablar


Copio y pego, sin comentarios, parte de un artículo de Fernando de Haro. El chiste es más antiguo, pero viene a cuento


(...) Veníamos de la resaca provocada por la polémica de la placa de la santa Madre Maravillas. La presión del grupo socialista había provocado que se rechazara la decisión de la Mesa del Congreso para colocar un signo en recuerdo de la religiosa, en las dependencias que ahora son de la Cámara Baja y que habían sido su casa. En un artículo infame en El País, la novelista Almudena Grandes sugería que a la santa le habría gustado sufrir la violencia sexual y machista contra la que tanto luchamos ahora. Grandes se ha hecho un nombre a base de tórridos relatos de dudosa calidad y su falta de inteligencia le impide comprender que, aunque haya vendido muchos libros malos, hay chistes de camionero violador que son intolerables.

En este reino de España (...) ha tenido que venir un auténtico novelista, con dos dedos de frente, columnista también de El País y con muchos galones de progre, para romper la baraja. Muñoz Molina, que en otro tiempo dejó de escribir en el periódico de "los polanco", respondía rápido en las cartas del lector: "En su artículo del 24 de noviembre, Almudena Grandes hace lo que tal vez intente ser una broma acerca de una monja en el Madrid del comienzo de la Guerra Civil: ‘¿Imaginan el goce que sentiría al caer en manos de una pandilla de milicianos jóvenes, armados y -¡mmm!- sudorosos?'. ¿Estamos ante la repetición del viejo y querido chiste español sobre el disfrute de las monjas violadas? No hace falta imaginar lo que sintieron, en los meses atroces del principio de la guerra, millares de personas al caer en manos de pandillas de milicianos, armados y casi siempre jóvenes, aunque tal vez no siempre sudorosos. Basta consultar a historiadores fuera de toda sospecha o -ya que nos preocupa tanto la recuperación de la memoria- recuperar el testimonio de republicanos y socialistas sin tacha que vieron con horror los crímenes que se estaban cometiendo en Madrid al amparo del colapso de la legalidad provocado por el levantamiento militar".

Muñoz Molina, en un ejercicio de sanidad mental, no soporta broma alguna sobre la violencia revolucionaria y repasa luego lo que hicieron algunos republicanos para salvar, sin éxito, vidas. Concluye: "Almudena Grandes habla de exiliarse a México: cuando leemos artículos como el suyo y como tantos otros que por un lado o por otro parecen empeñados en revivir las peores intransigencias de otros tiempos, algunas personas nos sentimos cada vez más extrañas en nuestro propio país".

Extraños se sienten todos aquellos que perciben que se les roba la Transición. También se ha sentido extraño el socialista Joaquín Leguina, ex presidente de la Comunidad de Madrid, que esta semana ha defendido la placa de la Madre Maravillas. Se hace eco de la decisión de la Mesa del Congreso con ironía: notables socialistas han tenido "tiempo para darle un coscorrón a José Bono por una gravísima desviación ideológica detectada en el presidente de las Cortes: la de acoger una propuesta del PP acerca de una placa conmemorativa en honor de una monja (Sor Maravillas) que, nacida en una casa cuyos terrenos ocupa hoy el Congreso, fue canonizada por Juan Pablo II, elevándola así a los altares. Pareciera, pues, que el nuevo socialismo propende a confundir el laicismo con el anticlericalismo, cosa esta última mucho más primaria. Si las placas conmemorativas han de servir para honrar a las personas que alcanzaron en vida la excelencia dentro de su oficio, Sor Maravillas merece esa placa... a no ser, claro está, que el nuevo socialismo consista en reescribir la Historia: ¿Van a dedicarse a quitar los nombres de los santos de las calles y de las plazas?".

Y se hace afortunadamente extraño a las directrices de su partido el también socialista, alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch. La dirección del PSOE ha utilizado la sentencia no firme de Castilla León que obliga a retira un crucifijo en un colegio de Valladolid para anunciar que quiere retirar todos los crucifijos de los centros públicos de España. La Chunta Aragonesista aprovechó la sentencia para exigirle a Belloch la retirada de los símbolos religiosos del salón de Plenos del Ayuntamiento. "No hemos sido demandaos -contestó Belloch- en ningún momento, por tanto la posición se mantiene en sus términos y se mantendrá mientras no se cambie el alcalde o una sentencia nos condene, en cuyo caso se iría recurriendo hasta la última instancia posible, hasta el Tribunal Europeo si hace falta".

Otro ejemplo. Mientras crece la ola laicista aparecen en la izquierda política y cultural algunas figuras verdaderamente laicas, que defiende las evidencias comunes. Un auténtico milagro en el reino de España, el reino de los frentes. Probablemente la mayor contribución a la democracia del reino sea en este momento favorecer milagros de este tipo. Para eso hay que salir de las trincheras.

Fernando de Haro 28/11/2008

viernes, 28 de noviembre de 2008

Frío


He llegado al colegio algo más tarde de lo normal y tengo que trasladar el Santísimo Sacramento desde la caja fuerte hasta el Sagrario.

No hace frío en la capilla, pero sí en la sacristía, que es donde se encuentra reservado el Señor.

Abro la caja fuerte y cojo el copón con la mano derecha. ¡Dios mío, está helado! El interior de la caja parece un congelador.

Lo abrazo contra mi pecho para darle calor mientras recorro el pasillo central del oratorio. Como estoy solo, camino muy despacio. No tengo prisa.
Ahora mismo hay un silencio absoluto en el centro. Los chavales están clase. Dentro de un cuarto de hora todo se llenará de voces. ¿Entrará alguien a saludar al Señor, a hacerle compañía unos minutos?

Me acuerdo de aquel villancico..., ¿cómo decía?: "madre, en la puerta hay un niño/ más hermoso que el sol bello/ diciendo que tiene frío/ porque viene casi en cueros..."

Hace demasiado frío en todas partes.



Diario confuso de un día como otro cualquiera



¿Fue ayer por la mañana cuando salí de casa y tuve que volver a los pocos minutos porque se me había olvidado el guión de la charla? ¿O fue anteayer?

Creo que llovía, ¿o no? Quizá sólo hacía frío. Y ahora que lo pienso mejor, no regresé a casa: pensé volver, pero me dije que, total, que para qué quiero yo un guión que no pienso mirar. O sea que cogí el coche y fui al colegio. ¿Al colegio? Espera un momento. Yo los jueves no voy al cole. Así que estuve en otro sitio que ya no recuerdo y di dos veces la misma charla, no por error, sino porque tenía que hacerlo. Supongo que asistirían personas diferentes. La segunda charla salió sola. Yo hablaba con el piloto automático puesto mientras pensaba en otra cosa, y como ya sabía cómo iba a reaccionar la gente, hacía las pausas necesarias para que se rieran cuando tocaba.

Después, confesonario: dos horas. A continuación, a comer unos sángüiches con David (a mi los sángüiches me gustan con g más que con w; tienen más sustancia). David devoró tres, y eso que por la tarde le esperaba la fiesta del «Thanksgiving day" con pavo incluido.

Luego perdí el móvil. Yo pierdo el móvil tres o cuatro veces al día. O sea, que me paso media vida buscándolo y otra media celebrando haberlo encontrado. Ahora mismo, por ejemplo, no estoy muy seguro de si lo he vuelto a perder o no. Tendré que mirar en el abrigo cuando acabe de escribir esto.

Más confesonario. Otras dos horas. Eran las tres de la tarde y hacía frío y sueño. A las cinco salgo a tomar el aire y a rezar en la iglesia de los Carmelitas. Me encuentro con Carlos, que necesita hablar conmigo urgentemente. Suena el móvil (lo tenía en el bolsillo): es Jose María que me pide que le dicte de memoria un poema de Peguy sobre la Esperanza. ¿Por dónde iba? Ah, sí: Carlos me retiene tres cuartos de hora. Hablamos dentro de su automóvil con la calefacción a tope.

Más confesonario. Otras dos horas o algo más. Yo pienso en el blog. ¿Qué escribo para mañana? Mañana (o sea, hoy) es un día muy importante, pero me duele la cabeza y no soy capaz de enhebrar dos ideas.

Vuelvo a casa y cojo "Nuestro Tiempo". Leo un estupendo artículo de Rocío Arana sobre Pedro Antonio Urbina. Abro el ordenador, y no se me ocurre nada. Voy al oratorio. Trato de hacer examen de conciencia, y compruebo que he vuelto a perder el móvil. Estará en el coche.

Todo esto fue ayer (¿o anteayer? No estoy seguro).



jueves, 27 de noviembre de 2008

Pájaros de jaula


Sí, creo que era éste

Se había posado en un saliente de la fachada, justo encima de la ferretería. Era un pájaro relativamente grande de varios colores con una cresta roja muy llamativa.

—¿Y tú quién eres?

Si el estrépito del tráfico y las voces de la calle no lo espantaban, tampoco se alarmaría si yo me acercaba un poco más. Así que atravesé la calle y me coloqué justo debajo del pájaro.

—Tú no eres de aquí, ¿verdad?

A simple vista parecía un ave de la amplia familia de los "cardenales"; pero no era el típico cardenal norteamericano. Le pregunté si venía de Colombia, pero, aunque tengo la buena costumbre de hablar con los pájaros, todavía no he conseguido que me responda ninguno.

En ese momento salió una señora de la ferretería.

—¿Qué es?

—Si no vuelve pronto a su casa, morirá. Es un pájaro de jaula.

Inmediatamente me arrepentí de haber insultado así al cardenal. ¿Hay "pájaros de jaula"? ¿Acaso no han sido creados todos para vivir en libertad? ¡Pobres pájaros encarcelados, condenados a cadena perpetua, incapaces de vivir fuera de su prisión!

Pensé en el centro de bachillerato que atiendo. No es una jaula, sino un ámbito de libertad en el que tratamos de enseñar a los chicos que vale la pena volar con las propias alas, sin miedo a los peligros del ambiente. Educar no es encarcelar a los niños para que estén más seguros. Es formar la musculatura del alma, entrenarles para el vuelo de la vida. Y soltarlos.

Sólo pido al Señor que nunca olviden el camino de vuelta; que regresen alguna vez a repostar.



miércoles, 26 de noviembre de 2008

Fin de la encuesta


La encuesta sobre Barceló y su cúpula se cierra sin pena ni gloria. Esta tarde ya no se podrá votar, pero la dejaremos colgada en el blog hasta mañana.

Una abrumadora mayoría de votantes piensan que la cúpula es un "churro" o una "tomadura de pelo", y casi todos piden que les devuelvan el dinero; debe de ser por la crisis.

Sólo una ínfima minoría se alinea con la tesis de que se trata de una gran obra de arte.

¿Mi opinión? Coincido casi del todo con lo que escribió Juanan aquí. Y sin embargo, me gusta. Creo que es un magnífico monumento a la banalidad.

martes, 25 de noviembre de 2008

La vida no es redonda


Hoy
apenas tendré tiempo de asomarme al ordenador, pero aprovecho esta hora intempestiva para responder a Álvaro, que me escribe desde Argentina:

Lo siento, Álvaro, lo de la ensalada y la ensaladera era sólo un juego de palabras inocente y pienso que hasta gracioso. Si te ha molestado, lo lamento de verdad y te pido perdón; pero reconoce que tampoco era para tanto.

Me preguntas también por qué dejo las historias a medias, por qué no redondeo las anécdotas que voy recordando en el blog. “Quiero suponer —escribes—que se trata de una técnica literaria...”

Pues supones mal, querido Álvaro. No redondeo mis recuerdos porque la vida no es redonda ni “redondeable”. Las cosas ocurren como ocurren, pasan y casi nunca terminan del todo. Y si acaban, yo no me entero. Sólo Dios conoce el final.

Hace meses escribí que, en la vida de los curas, las gentes casi siempre llegan sin avisar y se van sin despedirse. Dios nos pide esa renuncia. Él quiere que repartamos el corazón y lo multipliquemos como los panes y los peces de la montaña, pero sin pedir nada a cambio, ni siquiera unas migajas de cariño. Nos lo dan, desde luego, pero a distancia. Y está bien así.

Sigue escribiéndome, Álvaro. Y no te preocupes: el año próximo lucharemos de nuevo por la ensaladera.

Nadal aliñará la ensalada y os hará morder el polvo.



lunes, 24 de noviembre de 2008

Los lunes... publicidad

De nuevo Piku me sorprende con este video:



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La ensaladera

Esto no es publicidad. Es la ensaladera más cara del mundo. La ensalada se quedó en Argentina.




domingo, 23 de noviembre de 2008

23 de noviembre. Cristo Rey


Es cierto: Jesús en el Evangelio es llamado Rey, pero casi siempre en el momento menos adecuado:

  • El Arcángel Gabriel dijo a María que su hijo heredaría el trono de David y que su reino no tendría fin. Pero todo eso ocurrió en la última aldea del último rincón del Imperio, en una casita de adobes.
  • Los Magos llegaron a Jerusalén preguntando por el rey de los judíos, pero lo encontraron en un pesebre.
  • En Jerusalén fue aclamado como Rey cuando entraba en la Ciudad; pero los que le vitoreaban eran niños, y la cabalgadura real, un borrico.
  • En una ocasión tuvo el poder al alcance de su mano: después de dar de comer a miles de personas en la montaña, la multitud enfervorizada estaba dispuesta a llevarlo a Jerusalén para coronarlo; pero Jesús rechazó la oferta.
  • Ante Pilato, Jesús mismo se confesó Rey; pero ni sus vestidos ni su aspecto físico eran regios. El Procurador de Roma lo convirtió en un rey de feria de pueblo, con una caña por cetro y una corona de espinas.
  • En lo alto de la cruz se inscribió la razón de su condena: Jesús Nazareno, Rey de los Judíos; pero fue sólo una burla más que Poncio Pilato dedicaba al pueblo de Israel.
  • "Tú lo has dicho: yo soy rey. Para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que pertenece a la verdad escucha mi voz."

Pertenecer a la verdad es creer que la verdad existe y buscarla tenazmente; es saber que no somos sus propietarios, sino sus servidores; es no tener miedo a proclamarla ni a defenderla; es estar dispuesto a sacrificar por ella la fortuna, el prestigio y hasta la vida.


La abolición del aborto como progreso de los derechos humanos




Mercedes Aroz, una de las fundadoras del Partido Socialista de Cataluña, fue la senadora elegida con más votos, el 53% de los emitidos en su circunscripción de Barcelona, en las elecciones generales de 2004. En noviembre de 2007, ha abandonado el escaño de senadora, tras anunciar su conversión al catolicismo. Ahora acaba de presentar la siguiente ponencia ante el "Congreso Católicos y Vida Pública"


Quiero agradecer en primer lugar a los organizadores del Congreso, y en particular a D. Alfredo Dagnino y a D. José Francisco Serrano, la invitación a participar en este importante Congreso Católicos y Vida Pública, un referente fuerte dentro del catolicismo en España, desde el que se trabaja para hacer resurgir la presencia del hecho cristiano en nuestra sociedad.

1. Necesidad de reflexionar sobre la tarea de los cristianos en el mundo de hoy desde la prioridad de dar a conocer a Cristo

La reflexión en la presente edición se centra en la encíclica de Benedicto XVI, Spe Salvi, y en cómo llevar la esperanza y los valores cristianos al conjunto de la sociedad española en un momento, sin duda, crítico en el que se está configurando un nuevo modelo de sociedad.

Todo ello se enmarca a mi juicio en una cuestión central que es la necesidad de reflexionar profundamente sobre la tarea de los cristianos en el mundo de hoy, con la prioridad de dar a conocer a Cristo. Porque conocer a Cristo significa comprender el sentido de la propia vida y la propia identidad, y recibir una auténtica esperanza. La esperanza proviene, como nos dice Benedicto XVI, de conocer a Dios que nos ha mostrado su rostro en Cristo. La fe es esperanza pues por ella sabemos que tenemos un futuro: que nuestra vida no acaba en el vacío, que empieza y acaba en Dios.

2. ¿Cómo llevar la esperanza cristiana a todos?

Y la cuestión que se nos plantea es cómo llevar la esperanza a los que no la tienen y mostrar asimismo que la esperanza en una sociedad mejor no es una verdadera esperanza personal. Centrar las esperanzas sólo en el progreso material lleva a la larga o a la corta a la insatisfacción y, por otro lado, si el progreso técnico no se corresponde con un progreso en la formación ética de la persona no es un progreso sino una amenaza para el hombre y para el universo (SS 22).

Nos dice Benedicto XVI que de nuestro obrar cuando colaboramos para que el mundo sea más luminoso y humano surge esperanza para nosotros y para los demás, pero, con todo, lo más importante es llevar la luz de Cristo y su Evangelio, con hechos y palabras, a toda la sociedad, que hoy necesita el testimonio de los cristianos. Y considero que un compromiso serio en el anuncio del Evangelio precisa de un diagnóstico profundo de los desafíos reales que se plantean en la cultura contemporánea.

3. El anuncio del Evangelio requiere un diagnóstico profundo de los desafíos reales que hay que afrontar en la cultura contemporánea

La sociedad española es hoy una sociedad secularizada de forma similar al resto de la Europa Occidental en la que Dios ya no es el referente global con el que todo se articula, como bien describe el profesor Estrada en su libro El cristianismo en una sociedad laica , en el que también ofrece importantes reflexiones de futuro. Ha surgido un nuevo estilo de vida, de base profana, una nueva cultura en la que el núcleo es la ciencia y la técnica, y el pensamiento post-moderno se caracteriza por el escepticismo, el relativismo y el rechazo a conceptos fuertes como la verdad y el sentido, pues lo que determina la post-modernidad es la pérdida de referencias últimas. Esta pérdida de referencias ha conducido a una crisis de valores morales, a una pérdida de orientación personal y al malestar cultural existente.

Pero también hay aspectos positivos en la situación española pues el catolicismo sigue siendo relativamente mayoritario y subsiste la cultura de trasfondo católico. Hay, por tanto, condiciones favorables para que de nuevo germine el cristianismo. No se trata de que la religión perviva como mero hecho cultural, sino de hacerla resurgir como fe personal - que lleve al creyente a un compromiso real y a una experiencia profunda de la fe cristiana -, y en cuanto a la sociedad se trata de recuperar valores que elevan la dignidad del ser humano.

4. El cristianismo al encuentro del hombre de hoy

No es cuestión en mi opinión de mirar hacia el pasado sino de asimilar ampliamente y con profundidad los cambios, en particular el hecho de vivir en una sociedad secularizada, y en esta situación histórica responder a los retos que se plantean. Y el más urgente e importante hoy es, sin duda, contribuir a través del diálogo con la sociedad a construir unos valores comunes, una ética compartida, que contenga los valores fundamentales del hombre y que permita articular una convivencia integradora.

Creo que está por hacer en el ámbito cristiano el análisis de la sociedad en la que vivimos y el papel del cristianismo en ella, la reflexión sobre la relación entre cristianismo y sociedad pluralista, y el fomentar intensamente el diálogo con la cultura actual. Hay que configurar el modo de anunciar el mensaje cristiano y de proponer valores en una forma en la que pueda haber diálogo y que resulte comprensible para todos los ciudadanos. Para que los valores cristianos puedan ser asumidos por personas que no son cristianas, desde la convergencia entre fe y razón que pretende el cristianismo, es preciso utilizar argumentos convincentes para todos, mostrar la razonabilidad de nuestras posiciones y buscar puntos de encuentro. Y, posiblemente el punto de encuentro sea la vinculación de los valores cristianos con los derechos humanos -la vertiente secular de la dignidad de la persona que defiende el cristianismo-, la única referencia objetiva que puede ser asumida por todos los ciudadanos.

5. El reto de la abolición del aborto como progreso de los derechos humanos

Y en este sentido, éste puede ser el camino para hacer avanzar en la sociedad española una posición mayoritaria favorable a la abolición del aborto, como hoy existe respecto a la abolición de la pena de muerte en el mundo , abolida en España en 1983. Hay que plantear la abolición del aborto como lo que es: un objetivo progresista, de avance de la civilización, pues el reconocimiento jurídico de los derechos humanos y su ampliación es fruto del progreso del ser humano en la comprensión de su realidad y de su dignidad como persona. Y, hoy que conocemos por la ciencia que la realidad del ser humano existe desde su concepción, esto nos interpela desde el punto de vista de los derechos humanos para hacer extensivo el derecho a la vida reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos al primer estadio de la vida del hombre.

Por tanto, el objetivo ha de ser ambicioso. No está sólo en evitar una nueva ley en el sentido que se dice, sino en convencer con argumentos a la mayoría de los ciudadanos y apoyados en la ciencia de que el aborto se opone a los derechos humanos y es impropio de una sociedad civilizada, y que esto ha de tener una plasmación jurídica en el medio plazo. De la misma manera que frente a los argumentos a favor de la pena de muerte en graves delitos prevaleció el respeto al derecho a la vida, hay que lograr que este derecho del hombre sea reconocido desde su concepción y hasta su muerte. Este objetivo ha de ir acompañado de una mayor protección a la maternidad y de la prevención del embarazo adolescente mediante la formación.

6. Resituar el debate sobre la laicidad: diferenciar "laicidad estatal" y "laicidad de la sociedad". La laicidad en la sociedad pluralista

Abordaré ahora el importante debate en el que estamos inmersos sobre el concepto de laicidad. Y sobre ello, es esclarecedor el libro del Cardenal Scola, Una nueva laicidad, que lleva a la necesidad de resituar el debate incorporando la distinción entre "laicidad del Estado" y "laicidad de la sociedad", y la necesidad de definir entre todos que se entiende por laicidad en una sociedad pluralista.

El Estado ha de ser laico, esto significa que no es confesional e implica una neutralidad ideológica, pero al mismo tiempo no puede ser indiferente a la realidad social. La "sociedad laica", sin embargo, no lo es propiamente pues en ella se expresan los valores de los no-creyentes y de los creyentes, y una cuestión fundamental para la cohesión social es cómo se articulan esos diferentes valores. Lo que el poder político no puede hacer es imponer una ideología en la sociedad civil pues tanto la propia laicidad del Estado como la libertad religiosa y el respeto a la libertad de conciencia no lo permiten. En una sociedad democrática son las personas y los grupos los que tienen el papel de hacer aportaciones - a nivel cultural, espiritual, ético - y crear opinión en el marco de la libre expresión. Al poder político le corresponde respetar y garantizar esta actividad que expresa la realidad social y sin la que no puede existir una sociedad libre ni una ciudadanía responsable.

En este punto, hay que llamar la atención precisamente sobre la dificultad de debatir en España cuestiones de tipo ético lo que supone un serio déficit democrático, que es preciso corregir.

Otro aspecto a tener muy presente en la laicidad es que este ámbito abarca hoy un conjunto articulado de temas, y no únicamente la problemática de la relación Iglesia-Estado. Los temas son conocidos: matrimonio-familia, biotecnología, interculturalidad, inter-religiosidad, siendo las cuestiones más graves las que afectan a la visión del hombre.

Por todo ello, es fundamental situar adecuadamente este debate y contribuir desde el cristianismo a construir un futuro ético y una convivencia integradora.

7. Anunciar a Cristo nuestra prioridad

No quiero acabar sin referirme a la situación que genera la crisis económica: paro y aumento de la pobreza. Algo que nos llama a estar muy atentos para hacer efectiva la solidaridad necesaria, apoyando particularmente a Cáritas que está afrontando la situación.

Y finalizo, a modo de resumen, con unas palabras de Benedicto XVI en EEUU , que nos exhortan a seguir siendo fermento de esperanza evangélica en la sociedad, llevando la luz y la verdad del Evangelio a todos los hombres, y contribuyendo a crear un mundo cada vez más justo y más libre. Sin dejarnos vencer por el pesimismo o los problemas. Y, sabiendo que sólo si nos mantenemos unidos a Cristo nuestro testimonio será creíble y dará frutos de paz y reconciliación en medio de una realidad - que como la nuestra-, muchas veces está marcada por divisiones y enfrentamientos.


sábado, 22 de noviembre de 2008

Santa Cecilia, la belleza y el viejo escritor



Han
pasado muchos años. Yo era demasiado joven, y aquel anciano escritor parecía esperar de mí bastante más de lo que yo era capaz de darle. Me imponía su prestigio y me desarmaba su sinceridad. Una tarde de verano me dijo:

—Si Dios está tan cerca, necesito que me ayude encontrarlo pronto, porque el tiempo se acababa. Los homenajes que ahora me hacen me importan un pimiento; los políticos quieren comprobar si todavía respiro. Me están poniendo el epitafio.

La inteligencia no le parecía un buen camino para llegar a Dios. Cada vez que yo intentaba abrir una vía, él negaba con la cabeza y repetía machaconamente el viejo argumento ateo de la existencia del mal.

En vano trataba de dar la vuelta a su razonamiento, recordándole que lo real es el bien, la bondad, la belleza…

—¿La belleza? —me dijo—. Mire, yo sé lo que hay en el reverso del tapiz. He trabajado en eso toda mi vida. La belleza que vemos siempre es un engaño: es cuestión de técnica. El genio es sólo artesanía.

Me enfadé. Le dije que se le estaba pasando la edad de hacer frases ingeniosas y cínicas; que la belleza es mucho más que eso y él lo sabía. Y, aunque no soy capaz ahora de recordar todo lo que hablamos aquella tarde en un hotel de la Sierra, sí que me parece ver el amplio ventanal que teníamos delante y el paisaje grandioso que se divisaba.

—Si la belleza es sólo artesanía, Dios entonces es un maravilloso artesano que pinta una y otra vez su autorretrato. Usted lo ha estado buscando en toda su obra.

Unos días más tarde dio un pequeño paso:

—Sí, es posible que el artista, sobre todo el poeta, encuentre “algo” más allá de las palabras; quizá la belleza sea un misterio…

Terminamos la tarde hablando de música. Le habría gustado este texto de Joseph Ratzinger que, por supuesto, yo entonces no conocía:

Sigue siendo una experiencia inolvidable para mí el concierto de Bach dirigido por Leonard Bernstein en Munich, tras la prematura muerte de Karl Richter. Estaba sentado al lado del obispo evangélico Hanselmann, Cuando se apagó triunfalmente la última nota de una de las grandes cantatas del solista Thomas, nos miramos espontáneamente el uno el otro y con la misma espontaneidad dijimos: "Los que hayan escuchado esta música saben que la fe es verdadera". En esa música se percibía una fuerza extraordinaria de Realidad presente, que suscitaba, no mediante deducciones, sino a través del impacto del corazón, la evidencia de que aquello no podía surgir de la nada; sólo podía nacer gracias a la fuerza de la Verdad, que se actualiza en la inspiración del compositor.

Son sólo recuerdos inconexos del día de Santa Cecilia, Patrona de la música.

viernes, 21 de noviembre de 2008

El sabor de la Gracia


Leo a Papini:

“Los sacerdotes se asoman diariamente al horror del alma humana carcomida por la culpa. Ellos saben mejor que nadie hasta dónde puede llegar la perversidad del hombre, y han de vivir, como Jesucristo, con ese peso encima”.

Se equivoca Papini. Los sacerdotes asistimos cada día al magnífico espectáculo de la Gracia que perdona, que cura las heridas, que elimina las huellas del pecado y devuelve la inocencia y la alegría. Los curas somos unos privilegiados no por haber probado el sabor de la podredumbre y la depravación, sino por ser espectadores de milagros mucho más grandes que la resurrección de los muertos.

Ya lo dijo Jesús a la samaritana: “¡si conocieras el don de Dios!”…

Hoy celebra la Iglesia la fiesta de la Presentación de la Virgen María en el Templo. Es la historia del primer sí de una Niña Inmaculada a su Padre Dios. María ya jugaba a ser la Esclava del Señor, y Dios estaba impaciente por nacer en el seno de la Llena de Gracia.



jueves, 20 de noviembre de 2008

Una monja desestabilizadora



"Necesito vivir olvidada, desconocida, despreciada, lo más cerca posible de su vida santísima. No tengo más que esta vida, y quisiera darle durante ella todo el dolor, toda la humillación que sea posible".

Santa Maravillas de Jesús, Carmelita descalza, canonizada por Juan Pablo II en mayo de 2003.

Se comprende que algunos señores diputados del Congreso hayan reaccionado airadamente ante la propuesta de poner una placa en la pared para recordar que la santa nació en el número 36 de la Carrera de San Jerónimo, un edificio que actualmente forma parte del complejo del Congreso.

Si se hubiese tratado de un trapecista, de un delantero centro o de un cantaor de flamenco, todavía; pero una monja como ésta, ni hablar: no hay más que verla para comprender que se trata de un personaje peligroso y desestabilizador.

Leed si no su biografía aquí.


miércoles, 19 de noviembre de 2008

Nueva encuesta


Hace mucho que tomo el pulso a los visitantes del blog. Hoy me decido a hacerlo en la encuesta que hay a la izquierda, y espero que las respuestas sean tan dispares y luminosas como en otras ocasiones. Veamos...

la cúpula de Barceló,

  • ¿es realmente la Capilla Sixtina del siglo XXI, como ha afirmado nuestro Ministro de Asuntos Exteriores?
  • ¿es una solemne tomadura de pelo?
  • ¿es una decoración como otra cualquiera, que bien podría servir para la sección de moda y complementos en El Corte Inglés?
  • ¿es un churro, pero había que hacerla?
  • ¿es un símbolo perfecto de la unión entre culturas y civilizaciones?
  • ¿es alguna otra cosa, que ahora mismo no recuerdo?
Espero respuestas y, aquí, comentarios.

El regalo


María, todavía con lágrimas, me dice que me equivoqué ayer; que no tiene 17 años, sino 16.

-Mañana cumplo 17 -añade-. Y Álvaro iba a hacerme un regalazo...

Dentro de unos minutos celebraremos una Misa por su eterno descanso. Es el regalazo que haremos todos al novio de María.



Ad Missam



He vuelto a Ibañez Langlois, el poeta sacerdote más grande de los últimos cien años.

Cuando uno anda pillado por el trabajo y no le queda tiempo ni para respirar, no es bueno arrinconar las lecturas hasta que escampe. Al menos un poema cada día. ¿Quién no encuentra un hueco para descansar en un poema y paladearlo al caer la tarde.

Los "poemas dogmáticos" de Ibañez Langlois son tremendos. Hoy me he despertado con éste y con él me preparo para celebrar la Santa Misa:



Con un lienzo me cubro la cabeza, con polvo
y ceniza, con la profunda noche. La luna
se eleva en las montañas del valle de Josafat.
Una blanca mortaja me ciñe ahora el cuerpo
mientras San Juan enciende los cirios. El infierno
vela en la faz de Dios el sudor de su sangre.
Las antorchas judías se acercan en la noche.
El cíngulo en mis lomos: por los eternos siglos
empujan de esta soga los hijos de Israel.
En mi cuello la estola. Estoy triste hasta la muerte.
Padre, si puede ser, que este cáliz se aparte
sin que rueden los mundos en tus manos. Por fin
viene el Manto sagrado. Yo caigo de rodillas.
Jesús el miserable está en manos del cielo
con su oscuro terror. La misa ha comenzado.


martes, 18 de noviembre de 2008

Lágrimas de 17 años


Nadie pidió a Jesús que resucitase al hijo de la viuda de Naím. Cuando el cortejo fúnebre se cruzó con el Maestro en las afueras de la ciudad, ni la madre del muchacho ni sus acompañantes sabían todavía quién era el Señor.

Sin embargo se hizo el milagro. El Omnipotente se sintió vencido por aquellas lágrimas; no pudo resistirse al llanto sin consuelo de una mujer. Por eso, antes incluso de acercarse al cadáver, se llegó a la viuda y le dijo:

—No llores.

Hoy en el colegio he recordado esta historia. También yo he dicho las palabras de Jesús:

—No llores, María; Dios, que es Padre, se ha llevado a Álvaro porque estaba preparado para el Cielo. Tú conseguiste darle estabilidad y madurez. Aprendió a amar queriéndote a ti…

No sé qué más pude añadir: que rezaríamos todos por él… Pero María no dejó de llorar en toda la mañana. Eran las primeras lágrimas auténticas y amargas de una niña que ha perdido a su novio porque lo han matado a las puertas de una discoteca.



lunes, 17 de noviembre de 2008

Los lunes, publicidad: proteja su automóvil.


Piku
, la hermana de Kloster, me envía estos tres vídeos.

Yo me declaro contrario a la violencia:


video
Protección interior

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Protección exterior

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Protección para hijas





domingo, 16 de noviembre de 2008

Los talentos y el G20


Hoy, mientras leía en la Misa la parábola de los talentos he cambiado la traducción castellana. Lo siento, no debí hacerlo, o al menos debí haberlo pensado con más calma; pero es que no pude resistir la tentación.

El señor de la parábola dice al siervo holgazán, al que enterró el talento bajo tierra, que debería haber negociado con él entregándolo en un banco en lugar de esconderlo, para recuperarlo con los intereses. Yo he cambiado el banco por algo más genérico que ya no recuerdo.

Y es que, francamente, tal como están las cosas, preferí no hablar de bancos. A la espera de las conclusiones del G20, la alternativa del calcetín no es tan descabellada. Ya lo dice la copla:
al pasar la banca
me dijo el banquero:
como estoy sin blanca,
no cobras dinero.


sábado, 15 de noviembre de 2008

Tamara tiene una relación


Asidas a la misma barra en un vagón del Metro, dos chicas cargadas de libros hablan de sus cosas. Yo estoy a tres palmos y me es imposible no oírlas.

—Había algo, ¿verdad? —pregunta una—.

—Bueno; teníamos una relación, pero lo hemos dejado. Ahora tengo otra relación en plan bien con Moncho… Sí, mujer, aquel chico supersimpático que estaba con Mati.

—¿El amigo de Tono? Pero, ¿no tenía una relación con tu cuñada?

Al llegar a este punto el tren se detiene; se abren las puertas y las dos amigas salen al andén. Vuelve el silencio. Casi nadie habla en el Metro a primera hora de la mañana.

Aún quedan cuatro paradas para llegar a mi destino, pero no sigo leyendo. La frase “tener una relación” empieza zumbarme en el oído como un moscardón.

Hace tiempo escribí aquí mismo sobre “la pareja”, y me atreví a sugerir que ese término se utilizara siempre con su correspondiente aclaración: pareja de ases, de medios volantes, de bueyes, de guardias civiles, de novios, de recién casados, etc., ya que la precisión siempre es virtud, y la tendencia a llamar “mi pareja o tu pareja” a cualquier ser humano del mismo o distinto sexo con el que se tenga un nexo sentimental (léase carnal), contribuye a empobrecer el lenguaje y enmarañar las cosas. A uno le parece ilícito que el idioma iguale lo que es desigual en la naturaleza.

Han pasado pocos meses, y “la pareja” no ha perdido fuelle; pero ahora lo que se lleva es “tener una relación”. Al menos esa es la expresión de moda en el marujeo mediático de la radio, la tele y la prensa cardiaca. Las dos chavalas del metro no hacían sino asumir con entusiasmo ese lenguaje, quizá porque les suena mono y es guay.

Cuando decimos que Tamara “tiene una relación” (con Borja, pongamos por caso) no significa exactamente que sean amigos, novios o cónyuges; ni siquiera amantes, que es vocablo preciso, aunque política y socialmente incorrecto. Tampoco equivale a “tener relaciones”, que fue una expresión frecuente en otro tiempo. Esas “relaciones” —en plural y sin artículo— equivalían al noviazgo en fase inicial y tenían un fin concreto: el matrimonio.

“Una relación” es otra cosa. Es lo menos que uno puede tener. Si Felipe “se echa novia” (he aquí otra expresión arcaica), a partir de ese momento él mismo se convierte en novio, o en “prometido”, que dirían nuestros padres. Y si lo que tiene es una amiga o una esposa pasará a ser amigo o marido. Sin embargo tener “una relación” ni altera ni compromete: es algo epidérmico, es amar a lápiz, en papel borrador.

—Pepe, te presento a mi madre. Aquí, mamá. Aquí…, una relación.

El bueno de Forges escribió hace años algo parecido en un chiste: un narizotas, flanqueado por dos poderosas matronas, decía “aquí mi mujer; aquí una circunstancia”. Ahora parece como si algunos quisieran convertir sus amores en meros complementos circunstanciales.

Nótese, por ejemplo, la importancia del artículo indeterminado que siempre precede a la famosa “relación”. Nadie dice que tiene “una” novia, salvo que dé por supuesto que pronto tendrá “otra”. Los novios no se numeran. De ahí que la presencia de ese artículo contribuya a hacer aún más ligera la expresión.

—Bueno, ya se sabe que a la gente joven no le mola el lenguaje solemne…

Es cierto; pero el habla de la gente siempre es reveladora. En este caso se trata sólo de un síntoma más de un fenómeno conocido: el de la banalización de las relaciones sexuales.

En los últimos años el trato sexual ha crecido vertiginosamente. De ahí que el sexo se haya convertido en muchos ambientes en algo fútil, corriente y nada misterioso. La famosa revolución sexual de los sesenta, que prometía paraísos de felicidad a los que tuviesen el valor de liberarse de tabúes, ha desembocado en esto. El intercambio sexual ya no compromete. El cuerpo ha dejado de ser sagrado como lo es el alma. La propia entrega no es entrega, sino préstamo o alquiler. Al final sólo queda “una” relación. Por eso estimula tanto comprobar que aún existen amores apasionados, novios que sólo sueñan con un matrimonio eterno e indestructible.

Como aquella niña… ¿Cómo se llamaba? Un día me dijo que estaba superenamorada de Luis:

—Hemos decidido casarnos el 23 de mayo del 2015, que cae en sábado. Pero no se lo diga a nadie. Es un secreto. ¿Nos casará usted?

Ya veremos. De momento sólo tienen 25 años…, entre los dos, por supuesto. Y no se les ocurrirá decir que entre ellos hay sólo “una relación”.




viernes, 14 de noviembre de 2008

El silencio


Ya ni siquiera hay pájaros. Ni una brizna de brisa, ni el canto de un petirrojo despistado.

El jardín de Molinoviejo se acuesta arropado por la niebla. Los pinos sumergen sus copas en un techo de nubes doradas que apenas dejan pasar el resplandor del atardecer. La luz de los faroles del jardín se estrella en la bruma, y, aprovechando la oscuridad, los ángeles de la ermita, salen a caminar por el campo para estirar las piernas.

Yo apago la radio del coche cuando el "gobierno de España" me estaba aconsejando que pusiera atención al volante, que no me distrajera con el móvil, que ni una gota de alcohol.

¡Qué buenos son nuestros líderes! ¿Por qué no nos instarán también a escuchar el silencio?

Dios habla en todas partes: en el trabajo, en medio del tráfico, en la algarabía de los niños... A veces, incluso sale en la tele; pero aquí, en el silencio del alma, su voz es un clamor.

Empezamos el curso de retiro.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Molinoviejo, otra vez




Me voy a Molinoviejo a predicar un curso de retiro.

Hago el propósito, que no cumpliré, de olvidarme del blog hasta el domingo, porque lo cierto es que no se me ocurre en qué momento del día podré detenerme para escribir unas líneas.

Molinoviejo, además, estará precioso. El otoño le sienta bien a la Sierra de Madrid. Y mis pobres pájaros necesitan que les haga una visita.

Molinoviejo es una saludable costumbre tanto para los que van allí a encontrarse con Dios como para el sacerdote que tiene la misión de atenderlos.

Yo ya estoy impaciente por llegar. Rezad un poco para que las 28 chicas que me esperan sepan escuchar al Señor, no a mí.




La lluvia en Sevilla es una maravilla


Ayer me quejaba yo del sol de noviembre en Madrid. Hoy recibo esta foto de Sevilla, donde saben poner buena cara al mal tiempo.



miércoles, 12 de noviembre de 2008

El sol de noviembre


El sol de noviembre se despereza entre sábanas de niebla y no termina de levantarse. Ayer nos dejó sin crepúsculo. Hoy lleva el mismo camino.

No conozco un mes más triste. Los árboles empiezan a desnudarse, los pájaros desaparecen de la ciudad, se abre la temporada de conciertos de toses y estornudos y las farmacias hacen su agosto en otoño.

¡Y a mí que me gusta este tiempo...!

Camino muy despacio por la acera de la calle Velázquez, de Madrid. Son las 2 de la tarde. Acabo de comer con mi sobrino David y dentro de media hora empezaré a predicar un Retiro. Mi cabeza está brumosa y fría, como el clima. No consigo fijar la atención en nada.

Será que trato de hacer demasiadas cosas al mismo tiempo: rezo el Rosario, preparo la primera meditación y contemplo el espectáculo diario de los mendigos que rondan la confitería "Mallorca".

La pequeña rumana que se ha incorporado hoy al grupo viene hacia mí.

—Padre, dame ese rosario pa que me dé suerte...

Es curioso: la chica habla con acento andaluz. Se conoce que ha viajado mucho.

—El rosario no sirve para eso —le digo—.

Trato de explicarle algo más, pero se ha girado bruscamente para asaltar a una señora que sale de la tienda.

—¿Me ayudas una poquita...?

Juanito, mi mendigo de cabecera acaba de superar una neumonía y viene corriendo hacia mí en busca de su impuesto semanal.

Comienzo a predicar el Retiro:

­—Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí... (aquí, entre la niebla, con los mendigos, en la confitería y en esta cabeza mía que hoy se despereza poco a poco como el sol de noviembre).


martes, 11 de noviembre de 2008

Recurso

Después del vídeo tremendo que puse ayer, hoy tratemos de sonreír un poco.



Recurso
presentado ante el Ayuntamiento de Sevilla sobre una multa de aparcamiento.

Mi amigo Emilio, que me remite esta fotografía, asegura que el recurrente es gitano. Probablemente se equivoca: para mí que se trata de una víctima más de las últimas leyes de educación.



En la farmacia


Hay una chica nueva en mi farmacia. Con su bata blanca y sus gafas de concha color fresa que se le deslizan hasta la punta de la nariz, me sonríe como si me conociera de toda la vida.

—¿Qué desea?

Tomo carrerilla y digo de un tirón y sin tomar aliento el nombre de la medicina, que no revelaré, pero que suena más o menos así:

—Exclaramentisona compósita, forte en comprimidos bio atómicos degradables por la cola.

—Correcto. ¿De 150 o de 300?

—De 300.

—Correcto.

—Al cabo del rato regresa al mostrador sin gafas pero con dos cajas, una azul y otra blanca.

—No nos queda exclaramentisona; pero le puedo dar biogrespalucicosa tostina, que es lo mismo, pero de otro laboratorio, ¿correcto?

—No sé, señorita. ¿Sobreviviré?

La chica me mira horrorizada.

—No se alarme. Era una broma.

—Ah, una broma. Entonces, ¿correcto?

—Correcto.

Al salir a la calle hago el propósito de redactar algo sobre algunas palabritas de moda que me afectan buen funcionamiento del hígado. La primera sería ésta: "correcto".