jueves, 1 de abril de 2010

Del diario de Claudia

Me llamo Claudia Prócula y estoy casada con Poncio Pilatos, Procurador de Judea.

Mi esposo es un hombre justo e inteligente. Si hubiera contado con el favor del César como otros funcionarios de la Urbe, hoy no estaríamos aquí, en esta lejana provincia del Imperio, rodeados de gentes incultas y fanáticas. Tiberio nos destinó a Jerusalén hace casi diez años y, desde entonces, sólo pensamos en volver a Roma.

Recuerdo cuando vi a mi marido por primera vez. Era un patricio alto y apuesto, de una de las familias más nobles de la Ciudad. Era elocuente e ingenioso, hablaba griego con fluidez y comprendía otras lenguas extranjeras como el árabe y el arameo. Todos le auguraban un gran porvenir como senador del Imperio, y cuando me tomó como esposa ante el altar de Júpiter, me prometió que viviríamos siempre en su gran casa, a la orilla al Tíber.

Yo amaba a mi marido y aún lo amo. Es cierto que con el paso de los años se le ha enrarecido el carácter, que a veces se deja llevar por la cólera. Quizá la culpa sea mía, ya que no he sido capaz de darle un hijo. En ocasiones se pone violento también conmigo y me amenaza con el divorcio. Le sería muy sencillo conseguirlo: basta con que me entregue en una carta las palabras de repudio que prescriben nuestras leyes; pero yo sé que él nunca ha querido hacerlo. Me siento segura a su lado, a pesar de las calumnias que propagan los hebreos. Dicen que es cruel, que maltrata a los esclavos y se burla de la religión de Israel. No, no lo creo. No es cierto.

El caso es que hoy ha tenido que levantarse de madrugada porque los Pontífices y los miembros del Sanedrín le han traído a un preso al que quieren ajusticiar en la cruz. Se llama Jesús y dicen que alborota a las gentes, que se considera hijo de un Dios, que habla de destruir el Templo; pero, cuando le he mirado a los ojos esta mañana…

Yo me había asomado a la ventana al oír el clamor de la muchedumbre. Allí, a pocos metros, maniatado, estaba él. Por un momento sólo he sentido compasión, la misma que me producen todos aquellos que van a ser castigados por sus crímenes. Iba a retirarme hacia el interior de la casa cuando Jesús ha levantado la cabeza, me ha mirado y le he reconocido.

Escribo estas líneas temblando. Los ojos del Galileo… Los he visto en sueños muchas veces y siempre supe que no eran un producto de mi fantasía. ¡Cuántas veces me he despertado a medianoche empapada en sudor y llorando por culpa de esa mirada penetrante, acusadora y amable al mismo tiempo! Yo sabía que esos ojos me buscaban y que tal vez me pedían una respuesta. Hoy los he vuelto a ver.

Pilatos está interrogando a Jesús ahora mismo. Oigo su voz cálida y persuasiva, a veces enérgica y llena de autoridad. Jesús responde en voz baja y no logro distinguir sus palabras. Fuera, frente al Pretorio continúan los gritos y el alboroto. He suplicado a mi marido que no haga daño a ese hombre. No me ha respondido, pero estoy segura de que también él ha notado ya la fuerza de su mirada, y comprende que nadie hay en el mundo más inocente.

Mi esposo es un hombre justo. Por eso, mientras Jesús permanezca bajo su poder, no corre ningún peligro. Estará a salvo de las fieras que lo acosan. Poncio Pilatos hará justicia, y yo podré volver a encontrarme con el Santo de mis sueños; le preguntaré tantas cosas. Y dejaré que me limpie el alma con su mirada de fuego.

18 comentarios:

Nicolás dijo...

Hoy, los comentaristas están durmiendo.
¿Qué tal el curso de retiro?
Saludos
Nico

Carlos G. dijo...

No está mal este flashfoward, pero le va tocar escribir otro post esta noche. Le sugiero que abra el diario de Juan. O, quizá, el de Pedro ...
A ver qué pasa. En cualquier caso, nos encontraremos donde siempre.

Maria dijo...

Tal vez justo, aunque cobarde.
O más cobarde que justo.
Y quien ocupa un alto puesto tiene mayor obligación de jugársela.
Pidamos por nuestros políticos, nuestros funcionarios, sacerdotes, profesores, directores, padres, por cada uno de nosotros

Enrique Monasterio dijo...

Nico: nuestros lectores están de vacaciones. Cuando vuelvan, a ver si son capaces de leer todo lo que estoy escribiendo esta semana.
Lo malo son esos seguidores como Carlos G. que encima te dicen lo que debes hacer y cuándo.
Yo voy de cabeza estos días aunque no se note. Hay gente muy ilustre en este curso de retiro y debo atenderlos a todos, predicar y celebrar los oficios.
¡Es grande ser cura, Nicolás! ¡Qué bien me lo paso!..., aunque no tenga tiempo para los pájaros.

Enrique Monasterio dijo...

Carlos, lo siento; no me atrevo con Juan ni con Pedro. A Claudia le he dedicado 25 minutos. Es la ventaja de tratar con personajes secundarios. Para escribir 20 líneas del diario de Juan necesitaría un par de horas, que no tengo.

yomisma dijo...

No se me olvida una meditacion en Semana Santa en Molinoviejo, hace ya muchos años, y un ilustre sacerdote.... Al hablar de Pilatos lo describió como "cobarde, maricon". Y cuantas veces nos ponemos el disfraz de Pilatos y nos intentamos quitar el muerto de encima... Por lo que me corresponde, perdonanos, Jesus.

Papathoma dijo...

(Aunque algunos estemos de vacaciones, seguimos aquí, pero es que estos textos son para meditar y la mayoría no dirá ni "mu". No haga caso de las instrucciones: el globo es suyo, ¿no? Si quieren volar a otros sitios...que se construyan uno y los demás a lo mejor también nos subiremos a ratos. O no, depende de cada cual.)

rosana dijo...

D Enrique

Hoy mi hijo de 16 años, me pregunto porque el domingo de ramos todos recibieron a Jesus con tanta alegria, y esas mismas personas mas tarde lo querian matar, no supe bien que contestarle, ¿alguien me puede ayudar a contestarle?

Gracias.

Anónimo dijo...

D.Enrique,le sugiero a la verónica,personaje secundario pero apasionante,por lo menos para mí.
Yo daría todo lo que tengo,excepto a mi marido,por limpiar el rostro de cristo con un lienzo.
GRACIAS POR EL DIARIO DE CLAUDIA.
ENCOMIENDO SU PERSONA Y A TODOS LOS "ILUSTRES" DEL CURSO DE RETIRO.

Samo dijo...

No entiendo porqué tantos insultos a Pilatos, él solo cumplió con lo que Dios le había destinado ¿no? Si hubiera "liberado" a Jesús, no habría muerto en la cruz y no habría pasado lo que pasó.

Isa dijo...

Aquí estamos sus comentaristas. Ya nos está viendo.
Pilatos fue muy muy cobarde, y, por tanto, muy injusto justo.
Permitió que mataran cruentamente a Jesús, sabiendo que era inocente.
Yo aprendo esto del diario de Claudia: que hay que dar siempre la cara por Cristo, aunque nos la partan.

Enrique Monasterio dijo...

No, samo. Pilato no fue una marioneta en manos de un destino ciego. Todos los personajes de la Pasión actuaron con libertad y con responsabilidad personales. Es verdad que Dios escribe derecho con renglones torcidos, pero eso no significa que lo bueno sea escribir torcidamente.
Esto no es una tragedia griega, sino una historia real. El Señor convirtió en bueno y saludable lo que objetivamente fue malo. Eso no justifica a los maldados, pero les enseña que Dios es Señor de la historia.

Bernardo dijo...

El recurso de contar las historias desde la tramoya, en general me gusta bastante.

Está la historia de Artaban, el cuarto rey mago ("The Fourth Wise Man" (1985) protagonizada por Martin Sheen y basada en el libro "The Story of the Other Wise Man" de Henry van Dyke, 1896) que llega tarde al portal de Belén cuando la Sagrada Familia ya se ha marchado, y va siguiendo a Jesús a lo largo de toda su vida, siempre un paso por detrás, gastando su regalo -tres piedras preciosas- en ayudar a los necesitados que va encontrando.

Y cuando, ya anciano y moribundo, alcanza a Jesús en el Gólgota, lo encuentra clavado en la cruz. Le confiesa que ya no tiene nada que ofrecerle, pero el mismo Jesús le responde que lo que hizo con sus hermanos, con Él mismo lo estaba haciendo. (Mensaje, mensaje)

(Creo que ya he mencionado esta historia antes...)

Gonzalo dijo...

No sé qué hacen el resto de los lectores. Algunos sencillamente nos conmovemos leyendo estas cosas y no somos capaces de comentar.

Gracias, padre.

Pilar dijo...

¿Por qué lloraban tanto las hijas de Israel, pero nadie les hacía caso? ¿Qué pensó Barrabás cuando vió por Quién le perdonaban la vida? ¿Por qué de pronto el ladrón se convierte en "Buen Ladrón"? ¿Qué hizo Malco cuando el Señor le cura la oreja? ¿Cómo consolaban a la Virgen Salomé, Marta, María de Santiago, la Magdalena, y las demás mujeres? ¿Cómo se llamaban los soldadotes que se repartieron sus ropas?
Menos mal que podemos estar como un personaje más, porque si no, me quedaría con la intriga...

GAZTELU dijo...

Ayer debí pulsar mal el botón y entre como anónimo cuando en realidad soy Gzatelu.
Me refería en mi cometario al personaje de la Verónica
Gracias D.Enrique

José Juan dijo...

Muy buena la carta de Prócula. Se ve que el bloguero no descansa.

Nico dijo...

Rosana:
Es el problema de las masas, del bulbo, cuando es dirigido por dirigentes interesados, cuando no piensa por libre.