martes, 27 de abril de 2010

El Cielo, Ana y el Ferrari

—Mi novio dice que lo del Cielo de los curas es un comecocos para que nos portemos bien; que él lo cambiaría ahora mismo por un Ferrari aunque se mate en la carretera.
—Ya. ¿Y crees que te cambiaría a ti también por el Ferrari?
Ana no está segura.
—Creo que no.
—Pregúntaselo y, si te dice que no te cambiaría, le haces ver que el Cielo es como tú, pero mucho más; que no sea hortera.
—¿Y si me dice que me cambia por el Ferrari?
—Entonces..., ¡huye!

8 comentarios:

Emilio Muñoz dijo...

¿enamorarse de ese idiota es pecado?

Maria dijo...

Ojalá se atreva a preguntar. Ay!

Enrique Monasterio dijo...

¿Pecado? No. Sólo adolescencia

yomisma dijo...

Que lógica tan aplastante! Claro que la adolescencia es de lógica de lo que adolece...

maria dijo...

Que se acuerde que al Ferrari hay que mantenerlo en buen estado, por lo que le costará dinero por concepto de garage, peajes, permiso de circulación, además de bencina especial y aceite, etc...
ah, se me olvidaba lo de los seguros.

No le saldrá más acuenta el Cielo, en que no pagas impuestos y cuando estés ahí no necesites mantención?

Anónimo dijo...

Hablando del amor adolescente.
Yo leí una vez en el buen ensayista Antonio Marina que a sus alumnas les repetía que cuando un chico les dijese que las quería, y aunque fuese poco romántico, le interrogasen.
- Ya. De acuerdo. Pero, tú ¿para qué me quieres?

Y volviendo al caso, ¿qué hace una chica que es un cielo con un chico como ese?

Ropegra.

Anónimo dijo...

lo de pecado era, obviamente, broma. lo que no era broma era lo de idiota. Pobre chica. si no rompe porque vivir con ese ejemplar será insoportable. y si rompe porque también lo pasará fatal pensando en lo "majo" que era y en lo loquita que estaba por él... probina. de todos modos, la adolescencia es una época que no creo que nadie cambiase por nada del mundo.
Emilio Muñoz

Isa dijo...

Mamma mía...qué adolescencia más mala...Qué cabecicas...