martes, 25 de mayo de 2010

La mudanza

Mudanza es una palabra hermosa, cargada de ecos antiguos. Los clásicos la utilizaban para describir cualquier cambio: las veleidades en los afectos o en las ideas, la conversión espiritual al Señor o el perenne retorno de las estaciones.

Hoy, “mudanza” es otra cosa: es un camión en la puerta, unos forzudos que gritan, cajas que salen y entran, muebles que se descuelgan por la fachada, un jarrón que se rompe… Ya me lo decía Kloster:

—No hay mudanza sin víctimas, colega. No olvides que dos mudanzas producen los mismos efectos que un terremoto de grado 7 en la escala de Richter.

Llevo un par de semanas asistiendo como testigo a una mudanza. Todos los días, cuando me abren la puerta de “Eresma”, el centro que he atendido estos últimos años, compruebo que se va desnudando poco a poco: ayer fueron los cuadros, hoy todos los libros de los estantes, mañana, las lámpara, los ornamentos litúrgicos…

—¿Y aquí? ¿Qué había aquí?

—¿Aquí? Espera, ya no recuerdo; será un adorno, no sé… Estará en alguna caja.

La casa se deshumaniza. Pronto será sólo un local sin alma y reaparecerán esos ecos extraños que los muebles y las cortinas todavía amortiguan.

El último en partir será el Capitán del barco: el Señor, que pilota la nave desde el Sagrario. El próximo sábado celebraremos la última Misa y unos empleados trasladarán el Tabernáculo a la nueva casa, tres manzanas más arriba.

Entonces, sí: Eresma habrá muerto por unas horas. Resucitará el domingo en otro lugar, quizá con idéntico nombre. Se abrirán las cajas, se llenarán los estantes, volverán los cuadros a las paredes, y el Señor entrará en el mismo Sagrario para tomar posesión de su trono.

Ojalá no haya más víctimas que esta extraña melancolía.

13 comentarios:

Isa dijo...

Lo entiendo perfectamente don Enrique, he vivido situaciones similares y no me han gustado nada...pero luego uno se ve de nuevo junto al Sagrario, allá donde sea, y todo empieza otra vez de nuevo.

Escarlata O' Hara dijo...

Soy una de las que está viviendo esta mudanza y la verdad es que no sabría expresar la mezcla extraña de recuerdos, sentimientos, emociones que vienen y van. En mi caso, además, en este mismo edificio vivió mi abuela de pequeña con sus doce hermanos. En el piso de arriba viven mis tíos y podría contar la cantidad de ratos divertidos y entrañables que hemos pasado en esa casa...
Y el olor, los sonidos típicos de la zona, los vecinos, la madera del parquet que cruje siempre con la misma cantinela. Como dice la canción, "unos que vienen, otros que se van" la vida sigue pero no igual.
Menos mal que El se viene a la otra casa.

Anónimo dijo...

Hola, Hola,

Tengo otra mudanza en puertas pero cruzando el mapa!!. Lo que nos espera!!!.

Lo mejor es que en el destino no tengo ni casa ni colegio. Lo que más me preocupa lo del cole.

Lo mejor de las mudanza es que se tiran un montón de estorbos, lo peor, que lo que buscas siempre está en la última caja pendiente de abrir.

Bernardo dijo...

Cuando me mudé a mi apartamento, me monté una boisserie preciosa con mis cajas de mudanza/guardamuebles.

Tardé meses en abrirlas. Cuando lo hice me di cuenta de que no necesitaba lo que había en ellas.

La próxima mudanza me pillará casado y con hijos. Ojalá pueda repetir la limpia.

Benita Pérez-Pardo dijo...

Bernardo, entre lo se tira en las mudanzas y lo que se pieda por el camino, no te puedes imaginar lo ordenaditos que se quedan luego los armarios...

Anónimo dijo...

SEIS MESES LLEVO EN MI NUEVA CASA Y ES AHORA QUE PARECE IR IMPREGNÁNDOSE DE ALMA ,QUE TOMA CUERPO ,VIDA ,QUE TODO SE VA ASENTANDO Y NO ME REFIERO PRECISAMENTE AL ESPACIO FÍSICO .

Papathoma dijo...

No se...sera la primavera, que me ha dado melancolica, pero a mi las mudanzas que me dan pena son las de quienes dejan atras por una ruptura, el que hasta entonces ha sido su hogar...o las mudanzas de fin de semana de los niños por las mismas razones, entre otras.

Las demas son mudanzas bonitas, enloquecedoras quizas, pero bonitas, de estreno...o de "re-estreno", porque uno se lleva consigo todo, tras el expurgo liberador correspondiente.

Y los que teneis el lujo de llevaros de casa a casa al mismo Dios...Menuda suerte.

maria dijo...

Dicen que la muerte de un familiar, otra situación más que no me acuerdo y el cambio de casa producen un estres máximo.
Yo he sufrido dos cambios de casa y junto con ellos me cambió momentáneamente el genio : ni yo me soportaba.( ... y eso que adoro los cambios)

Ver entrar tus cosa al camión de mudanza es como si ingresaran a la dimensión desconocida : no hay seguridad alguna que las recibas en las mismas condiciones y siempre la que tiene más daño es aquella que más quieres.

Boo dijo...

Las mudanzas me parecen una prueba de paciencia y desprendimiento.
Paciencia porque todo lo que te empaquetan en tres días varias personas y "full time", quisieras desempacarlo en uno tu sóla y con niños alrededor.Y mi experiencia(mudandome a otros paises) es que te tienes que dar un plazo de tres meses en los que debes mirar a las cajas como si fueran muebles para no morir de ansiedad por que esté todo colocado. Porque si se le ocurre a alguien decir que te va a ayudar y lo que hace es abrir cajas y dejar montones para meter en los armarios, la vista de tal cantidad de cosas desata irremediablemente el "ataque de nervios".
Desprendimiento porque durante un tiempo no sabes, por muy marcadas y numeradas que estén las cajas, dónde está aquello que pareces necesitar urgentemente.Además algunas cosas ni aparecen porque alguien las distrae. Y si te mudas a otro pais y a otro continente tienes que añadir un mes en que vives(tu,tu marido y tus 6 hijos) con lo que cabe en una maleta per capita.Cuando se acerca la llegada del contenedor piensas:¡con lo bien que me arreglaba yo con éstas cuatro cosas...!

cristina v dijo...

Que pena don Enrique. Yo creo que no puede ser un local sin alma. Las paredes del oratorio, se habrán quedado impregnadas de: tantos actos de fe, acciones de gracias, meditaciones, oraciones,plegarias a la Virgen, rosarios,alegrías(después de salir del confesionario), buenos propósitos....... y sobre todo, tantos años con el Señor allí presente.
¡Que buenos recuerdos!

Carlos G. dijo...

Suscribo todo lo dicho, pero no conviene olvidar que -además de los que sea van- están los que se quedan. Los vecinos, las tiendas, etc. ¡Esos sí que van a perder! habría que hacer algo con ellos, ¿no cree?

Anónimo dijo...

¡¿Que se muda Eresma?!... ¡cuántos recuerdos y cuánto estudio!. Siempre que paso por delante vuela mi corazón escaleras arriba.
¡Ahora ya no sabré a Quien saludar, si eso se vacía!...

Historias del Metro dijo...

Vaya, en la distancia siento también melancolía. Aunque lo importante es que la gente está, que tan sólo son tres calles, y el espíritu es exactamente el mismo en cualquier otra casa... Es legítimo pensar en tantos momentos intensos de los que fue testigo Eresma, y la cantidad de gente que ha pasado por allí.