viernes, 21 de mayo de 2010

La película

Este vídeo, titulado The movie, forma parte de la campaña de comunicación Catholics Come Home, lanzada en la diócesis norteamericana de Phoenix, Arizona. Leo en la prensa "que ha hecho volver a la Iglesia a cerca de 100.000 católicos". Es sólo un modo de hablar, por supuesto: la vuelta a casa de miles de católicos que abandonaron su fe es, por entero, obra de Dios.

Sin embargo todo ayuda. El vídeo es una invitación a hacer examen, a repasar con sinceridad la película de nuestra vida, conscientes de que está en nuestra mano llegar a un final feliz a pesar de los errores pasados.


13 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno.
¡Cómo tenemos que reflexionar sobre nuestra vida pasada y presente y pedir perdón o agradecer!

Isa dijo...

Gracias, me ha gustado mucho y me ha dado que pensar, como es costumbre con sus comentarios.
Yo quiero ir al Cielo cuando me muera y, por tanto, tengo que actuar en consecuencia...Y si caigo, levantarme otra vez con el Sacramento de la Penitencia y desagraviar tanto tanto...

Anónimo dijo...

La vida se ve asi en una pelicula, ojala que cuando llegue la hora de cada uno, tengamos las manos llenas de buenas obras, !!!es tan díficil llenarla, que el Espiritu Santo nos ilumine siempre para hacer el bien.....y ofrecerselo a Dios....AMPAROSUDFVT

Anónimo dijo...

Está muy bien hecho el vídeo.
JMCP (9 años)

yomisma dijo...

Uf, tanto que decir. El video no está mal. Pero por otro lado hay que tener en cuenta el grado de humildad del que lo vea, el de el que lo enseñe, los prejuicios, y el respeto a la libertad al hacer apostolado. Muchas veces lo mejor para nuestros amigos es seguir siendolo a pesar de todo.

Almudena dijo...

Pues si... a veces sólo es necesario saber que se puede volver. Que hay otra oportunidad. Que es posible.
No está de más decirlo. Cuando uno se ha alejado mucho, parece que es imposible volver a empezar. Está bien que alguien te recuerde que para Dios todo es posible. Todo.

marinero dijo...

Gracias de un agnóstico a "Yomisma" por su comprensión, más rara de lo que debiera. (Añado, para que nadie saque conclusiones precipitadas, que este agnóstico en particular conoce la Biblia -leída entera, de la cruz a la fecha, en dos versiones españolas distintas, Nácar-Colunga y Biblia de Jerusalén-, y es rendido admirador de muchos grandes escritores cristianos (Dante, San Juan de la Cruz o Hopkins a la cabeza, que no son malas cabeceras).

angel miquel aymar dijo...

Hay un vídeo que me gusta mucho más de Catholics come home: http://www.youtube.com/watch?v=Vs6qZd_xP1w
os lo recomiendo vivamente.

Yuria dijo...

De verdad, d Enrique, este video estremece las entrañas.
Por cierto, ¿dónde está hoy?


saludos

yomisma dijo...

Querido Marinero,Estás equivocado al decir que la comprensión es más rara de lo que debiera. En la Iglesia lo que vas a encontrar es comprensión precisamente porque se respeta tu libertad.
No sabía que Hopkins fuera cristiano, y si lo es, que lo diera a conoser en sus escritos....

Bernardo dijo...

Una cosa que me da cierta melancolía sobre la parábola del hijo pródigo, es que el hijo despilfarrador no vuelve a casa hasta que está tan mal que envidia las algarrobas de los cerdos que a él mismo le niegan.

Rezo para que no haga falta llegar a tanto.

marinero dijo...

No sé, amiga "Yomisma", a qué Hopkins te refieres. Del que yo hablo es de Gerard Manley Hopkins (1844-1889), inglés, jesuita y sacerdote, y un poeta verdaderamente excepcional.
De él dijo Dámaso Alonso (que tradujo, excelentemente, varios poemas suyos), "piénsese en un poeta en el que se sumaran sin repugnancia Góngora y San Juan de la Cruz", refiriéndose al hecho de que en él "se junten una enorme fuerza espiritual... con una técnica de la mayor complicación".
La lápida a él dedicada en la Abadía de Westminster dice, tras su nombre y sus fechas, "Sacerdote y poeta. Diamante inmortal", palabras apenas exageradas, en mi opinión.
Copio, por si tienes curiosidad, uno de sus poemas (un soneto), precisamente en la traducción de Dámaso Alonso:
"Ahora acaba el verano. Con bárbara hermosura las hacinas se elevan / alrededor; arriba ¡qué andanzas de los vientos, y qué bello ese porte / de los sedeños sacos de las nubes! ¿Acaso alguna vez torbellinos de harina, más salvajes, / más ondulados caprichosamente, en moldes se fraguaron, fundieron en el cielo? // Yo camino: levanto, yo levanto el corazón, los ojos, / para -al fondo de toda la gloria de los cielos- cosechar al Señor. / Y corazón, y ojos, ¿qué miradas, qué labios os han nunca respondido / con tal amor en rapto, y con esas respuestas tan reales, rotundas? // Las colgantes colinas azuladas su hombro son, sostenedor del mundo, / lleno de majestad -tal un enorme y fuerte caballo garañón, muy dulcemente violeta-. / Esta hermosura, toda esta hermosura, estaba aquí; sólo el contemplador // faltaba. Cuando una vez los dos se juntan, / al corazón le nacen unas alas valientes, más valientes, / y le escapa, oh, sí, casi le escapa la tierra bajo el pie".
(Su título, "Hurrahing in harvest", esto es, "Vítores en la cosecha").

yomisma dijo...

Marinero amigo, gracias por sacarme de la ignorancia. Pensé que te referías al astrofísico... Pero me alegro de conocer a este Hopkins del que voy a buscar sus escritos pues la muestra es prometedora. Gracias pues.