domingo, 2 de enero de 2011

Estado de alarma




El congreso de los diputados ha decretado el estado de alarma, con prórroga incluida, para todo el territorio nacional. Los políticos han armado mucho ruido con este asunto, y algunos analistas se han sorprendido al comprobar lo poco alarmado que anda el personal corriente, o sea, el tipo estándar que se gastó una pasta en Navidad y comienza a subir con resignación la cuesta de enero. 
Aseguran que lo verdaderamente alarmante es esa indiferencia ciudadana ante la alarma legal. A mí, por el contrario, me parece lógico que el decreto en cuestión sólo provoque bostezos, ya que, con controladores o sin ellos, la alarma es la atmósfera de nuestro tiempo. La respiramos 24 horas al día y no nos queda espacio para incrementarla, aunque lo pida el gobierno. 
Por tanto, queridos niños del siglo XXI, no os preocupéis. El año nuevo será más o menos como el viejo. Andaremos en perpetuo sobresalto y seguirá incrementándose el consumo masivo de ansiolíticos. Vivimos en un planeta hipocondríaco, que tirita de canguelo preventivo por lo que pueda pasar.
Hace años, en el colegio donde trabajaba como capellán, pusimos una libreta junto a la entrada del oratorio para que las niñas anotaran sus intenciones para la Santa Misa. Allí aparecían los pequeños y grandes miedos de las alumnas: las notas, los amores, los amigos, las broncas familiares…; y había una expresión, repetida docenas de veces: 
“Para que no le pase nada a”… 
No tenía que “pasarle nada” a papá en su viaje a México, a un novio, que está en Inglaterra, a la mejor amiga de su prima… En cierta ocasión fotografié una página sorprendente. Alguien había escrito: “por los ángeles custodios; para que no les pase nada”.  Llamé a la abajo firmante y le pregunté qué les podía ocurrir a los ángeles custodios. Ella era consciente de que los ángeles están bastante seguros en el cielo, pero como nunca se sabe…  
Cuando el alcalde de Madrid, quiso explicar a los ciudadanos que era preciso hacer obras en la ciudad y que tendríamos que aguantar zanjas y martillos neumáticos, creó un eslogan electoral que decía así: “¿qué pasaría si nunca pasara nada?” La idea no era mala, pero me pregunto si no habría sido más efectivo decir: “os prometo que este año no nos pasará nada”.
―Vivimos en la cultura del miedo ―pontificaba con voz campanuda un tertuliano radiofónico que tiene la costumbre de llamar cultura a cualquier cosa―.
Y atribuía el canguelo planetario a la globalización de la información, a los medios, que se complacen en asustarnos periódicamente con epidemias letales, tormentas perfectas, cambios climáticos, edades de fuego, meteoritos gigantes, volcanes vaporosos, huracanes, sequías y otras hierbas. 
Hace un par de semanas la tele informaba que había 15 provincias en “alerta amarilla” por bajas temperaturas. ¿No bastaría con recordar que en invierno hace frío?
Sin embargo la razón última del pavor general es otra. ¿Hace cuanto tiempo que no oís decir “estamos en las manos de Dios”? Es una sentencia piadosa y antigua que parece relegada a las UCI de los hospitales. Convendría resucitarla para dar al lenguaje corriente un toque de esperanza y de optimismo. 
Estar en las manos de Dios es lo mejor que nos puede pasar. Es cierto que Dios también se pone en nuestras manos y se arriesga a que la criatura altere sus planes, pero, al final, Él es quien manda sobre los huracanes y las brisas presentes y futuras. 
Claro, que la cultura dominante no piensa en un Dios creador y providente. No sabe que el mundo es razonable porque nació de su Sabiduría y su Amor. Cree en estamos sometidos a fuerzas casuales, incontroladas e incontrolables, y, naturalmente, se muere de miedo.
El materialismo vive en estado de alarma, porque ve que, sin Dios, este planeta es un lugar muy peligroso. Los cristianos en cambio no nos conformamos con “que no pase nada”. Apuntamos cada año nuevo a una vida diferente. Vivimos de esperanza.

12 comentarios:

Isa dijo...

Yo sin una versión cristiana de la vida no sabría vivir; no podría vivir sin saber que Dios permite todo para mi bien, aunque yo no lo entienda o lo pase un poquito mal...pero, ¿va a querer mi Padre algo malo para mí? no, claro que no.
Por eso hay que hablar mucho a la gente de esto, porque tenemos que vivir sin alarmarnos tanto, con más confianza...

Marisa dijo...

El globo vuela alto en enero.

Un poco alarmente si es esto, cuando se piensa con los pies en vez de con la cabeza y tratándose de que el que piensa con los pies es el que me manda.

Próximo eslogan: Estado de alarma: Seguimos gobernando.

DAVID DIAZ CRIADO dijo...

Pues yo vivo muy tranquilo los fines de semana y las fiestas... pero de lunes a viernes vivo permanentemente en estado de alarma: ¡¡maldito despertador!!

Jose Valle dijo...

Lei en algún sitio que la frase mas repetida de la Biblia es 'no tengais miedo'

Me fijo en la cara tranquila y feliz de muchos críos a los que su madre o su padre llevan en un carrito, seguro que no saben a donde les llevan pero si se sienten amados.

Sentimos que Dios nos ama, y si no lo sentimos tenemos que recordarlo. Que eso es lo que nos da la alegría y lo que hace desaparecer al miedo.

Antuán dijo...

No se lo que habrán dicho sus amigos, tengo q. reconocer que aunque me parecia interesante ni siquiera acabe de leer el suyo por un momento me perdí. quizá necesite un diccionario no x usted sino mi ignorancia. Y eso que me pilló de buenas acabo de colorear unas deportivas de naic o como se diga (rojas claro está) Me las dieron y las lavaron x eso perdieron un poco, bastante color, pero como buen pintor tengo acrilicos y sin darme cuenta en la misma bolsa que le quite al bolsillo de una mochila negra con el mapamundi en hilo rojo, cogí oleo. Non problem. jabón y restriegue y ya esta el pincel como tiene que estar. Le doi toda la razón los de a pie eso de la crisis nos trae al fresco. en cuanto se seque el oleo tengo zapatillas nuevas. Vale que hay que vigilar el bolsillo y al salir pensar y decirse: no necesito nada. Ir con la merienda puesta en la mochila y sentarse en un banco de la calle. No digo que a veces toque invitar pero las menos q. cada uno apoquine. Me encantó el avión de papel, conste. y ya no? Ah! lo siento x los fumadores, tendrán que hacerlo en el callejón como antiguamente. Adiosle

Miriam dijo...

Cuando no entiendo a Dios y hay algo en mi que se rebela, no me queda más que apuntarme a la frase de S Pedro. Cuando la gente se aleja de Cristo, y el Señor pregunta a los apostoles si ellos no se van, S Pedro dice algo así como "¿y a quien iriamos ? Solo tu tienes palabras de vida eterna".
Tiene que ser muy dificil vivir sin saber que Dios nos cuida

Gonzalo dijo...

Desde luego, empieza el año volando muy, muy alto.

Que siga subiendo.

Muchas gracias Don Enrique.

Y... ¡que nos pase algo! y así espabilemos algunos.

Vila dijo...

Caray, para estar desfallecido sí que parece en buena forma el búho...

Menudo artículo MC ha escrito, efectivamente empieza el año poniedo el listón alto.

D. Enrique, para saberse en las manos de Dios y abandonarnos en ellas aceptando su voluntad, a veces necesitamos tener mucha confianza, y de eso solemos estar escasos.
Tendré que pensar en eso que dice de la esperanza.

Una de sus "antiguas" dijo...

Ya que vuela tan alto este año, pido permiso para ser osada (no sé porqué lo hago si luego nunca me quedo callada) y proponerle un tema para una colección de nuevas entradas para este año que empieza.

Hace poco me comentó que le gustaría escribir y meditar sobre las oraciones que los sacerdotes realizan cuando se preparan para celebrar la Misa. En una ocasión publicó aquí una de dichas oraciones, una que hacia alusión a S. José. Era una oración preciosísima.

Le ruego que se lo plantee. Escriba y comente dichas oraciones y ayúdenos así a los demás a saber comprender mejor la Santa Misa. Ayúdenos a rezar algo tan especial y siga enseñándonos a rezar como lo hace con muchas de sus entradas.

Al menos piénselo antes de desechar la idea, podría ser un buen empiece del año. Y a sus lectores , al menos a mí, me apasionaría su lectura como me apasiona cada vez que leo(rezo) su Adoro te Devote u otras joyitas que encontré por aquí y que utilizo muchas veces para rezar.

No firmaré y a lo mejor así hay una oportunidad a que acepte el reto personal.

Anónimo dijo...

Me gusta su artículo. De casualidad llegué a su blog, bueno no creo que fuese casualidad. El caso es que es cierto que vivimos en la sociedad del miedo. Mi admiración para ustedes, los cristianos, tienen depositada su confianza en Dios y sólo él les basta. Los demás, tenemos que sobrevivir intentando pensar que a nada ni a nadie temeremos, no es cuestión de prepotencia, sino de ¿miedo?.

Sara

INÉS dijo...

Gracias...me gusta esa paz de saberse en manos de Dios.

yomisma dijo...

Querida Sara. Bienvenida al blog globo. No es que creamos en Dios como refugio para no tener miedo. Es que Dios es real, existe, y cuando le conoces y te acercas a El....se te quita el miedo! Te animo a acercarte y comprobarlo por ti misma. Un abrazo.