domingo, 23 de enero de 2011

La fuerza de la música



Los domingos, de madrugada, es una delicia circular por la M 30, la autovía que circunda Madrid. Hoy, a las 8 de la mañana, apenas he encontrado media docena de automóviles, y cuando he vuelto a tomarla a las 11 el panorama era parecido.
Camino de “Mediterráneo”, un centro de la Obra que está a 9 kilómetros de mi casa, pongo en la radio una emisora de música clásica y trato de ordenar mis ideas para la segunda meditación del retiro que estoy predicando. Este cuarto de hora escaso que tardo de puerta a puerta siempre me ha servido para preparar charlas, homilías, meditaciones…
Hoy, sin embargo, casi no lo consigo. A medida que iba poniendo en su sitio los diferentes elementos de la meditación, me venían a la memoria, sin poderlo evitar, recuerdos muy tristes ligados a la muerte de mi padre, hace más de veinticinco años. Yo trataba de alejarlos de mi imaginación para ceñirme a lo inmediato, pero no lo lograba. De pronto he prestado atención a la radio. Estaba transmitiendo el concierto para violín y orquesta de Mendelssohn, una de las últimas obras del gran compositor alemán. Y recordé que, mientras me dirigía desde Torreciudad a Pamplona en coche para acompañar a mi padre en los últimos días de su vida, puse en la radio una casette con este mismo concierto y la repetí varias veces. El llanto del violín me acompañó durante todo el viaje. 
Hoy ha vuelto a llorar el violín y he dado gracias a Dios por la fuerza evocadora de la música.

13 comentarios:

DAVID DIAZ CRIADO dijo...

Tal vez la musica no es humana porque cada instrumento musical resulta ser la voz de alguno de los angeles del señor, no lo se, pero yo creo que cuando suena la musica son los angeles que nos cantan y nos acarician el alma.

Yuria dijo...

Sí, pero no es sólo la música. Es esa subjetividad que entrañan ciertas cosas para nosotros: un olor, una prenda, una palabras. También la música, claro.

Hace poco, en una cena de trabajo, una mujer madura llevaba un perfume que me hizo sentir a una prima soltera de mi madre que yo iba a visitar con ella. Sentí lo mismo que en aquellas visitas, como si estuviese frente a la prima Filo mientras duró la comida.

Su post, no sé por qué ya me ha empezado a empezar el lunes.

Anónimo dijo...

Muy bonito tu comentario DDC. AC

Sinretorno dijo...

Un abrazo Enrique, Amigo.

yomisma dijo...

Cuando oigo a mi hija Laura tocar la trompeta siempre pienso en los borrachos. No se por qué.

Ignacio Sevillano dijo...

Ayer jugue mi primer torneo de ajedrez y quede cuarto. La proxima vez te ganare de verdad.

Enrique Monasterio dijo...

A que no...

GAZTELU dijo...

QLa magia de la música, de los olores, en fin de los sentidos es reparadora a la hora de recordar a nuestros seres queridos....cuando ha pasado determinado tiempo y piensas en el amor tan incondicional e inmenso en el que están viviendo!!!

GRACIAS por la delicadeza de su entrada

Miriam dijo...

Ojo que quedó cuarto
Yo empece a vacilarle a mi sobrino de 8 años, y me gano en pocas jugadas
Ojo, que quedó cuarto¡¡¡

Anónimo dijo...

Ignacio, yo creo que si sigues así, tienes muchas posibilidades. Venga, a por ello campeón! AC

mvaldesa dijo...

Meses antes que falleciera mi abuela, me había pedido que para su funeral le gustaría que pusieran "Serenata de ángeles" de Gaetano Braga.Y así fue. Ahora cada vez que la oigo me acuerdo de ella y de pedir su alma.

Bonita entrada don Enrique. Gracias.

Vale

Juanan dijo...

Son esos pequeños hilos invisibles que cuelgan entre un lugar y otro, y van cosiendo el mundo. Cuando se empieza a tirar de uno de ellos, se puede acabar en cualquier sitio.

Antuán dijo...

Estoy Rw osá que esto no se pasa así como así, yo también he querido refugiarme en la musica muchas veces xq se que mi padre está en el cielo. Estos dias en el pueblo entre la leña, no al mono precisamente, maté auna gallina, otra vez fué un gallo. Carmelo me dce cuál xq el no quiere hacerlo. me costo pillarla pero cuando vino de la aceituna ya estaba troceada. el domingo serviría para el arroz. Me echó una ¡Que papa las dejaba colgas a los conejos también toda la noche! por lo menos el hijo prodigo se acuerda de su padre, es algo. cada uno a su manera. Si es verdad que tienen que perder esa riguidez, pero tenía prisa. y este verano madrugaba y me iba a barrer la cerca y ponía musica, me dijo mi hermana... que las vecinas! a la porra, ¡Que esten tristes los que no se sabesn hijos de Dios! me parece que decía san Josemaria. Adiosle