martes, 18 de enero de 2011

Primer aniversario


Se ha cumplido un año del fallecimiento de Antonio Fontán. Esta página tuvo el triste privilegio de ser la primera en dar la noticia pocos minutos después de su muerte. Antonio vivía en mi casa y aquí fuimos testigos de su triunfo más importante: su última batalla antes de entrar en el Cielo.
Desde aquel 14 de enero hasta hoy han tenido lugar en España y en muchos lugares del mundo multitud de actos y homenajes para ensalzar su figura y sus logros. Fontán humanista, pensador, catedrático de filología clásica, maestro, periodista, buscador y héroe de la libertad, fundador de instituciones universitarias, de revistas y periódicos; director del Diario Madrid, Presidente del Senado en el periodo constituyente, Ministro del primer gobierno constitucional…
Ayer, a las 8,30 de la tarde, en la Parroquia de los Sagrados Corazones de Jesús y María, tuvo lugar la Misa de difuntos en el primer aniversario de su muerte, y me correspondió a mí celebrarla. Vinieron muchos amigos de Antonio: por supuesto, sus parientes próximos y lejanos; profesores de la universidad, periodistas que trabajaron con él, políticos…
En la homilía yo me limité a recordar los años que viví con Antonio y, de modo especial, los últimos meses de su vida: su piedad de niño chico ―de viejo, decía él―, su cordialidad e interés por cada uno de los que estábamos a su lado… Ojalá hubiese tenido tiempo y capacidad de desgranar ese gran ramillete de recuerdos insignificantes que nunca se borrarán de mi memoria.  
Al final, leí y comenté este párrafo de un precioso artículo que publicó en la prensa su amigo Arturo Moreno:
“Antonio Fontán esencialmente era un hombre íntegro. Esa pulcra probidad moral se manifiesta acusadamente en su humanismo, en la coherencia sin fisuras entre sus actos y sus ideas y en la altura de miras que siempre presidió su conducta desde el principio hasta el final de su vida. Un humanismo sedimentado sin duda en su conocimiento de la antigüedad clásica, de la cultura grecolatina que converge con el cristianismo. El pilar de ese humanismo fue, es y será la libertad, fundamento y sustento de la condición humana y origen de la digni­dad del hombre. Don Antonio tomó la libre decisión de vivir como pensaba, practicando las virtudes in­herentes a la ética cristiana, ejemplarizada en el amor al prójimo, así como de dedicar su vida a España, a la formación de sus hombres y mujeres, condición imprescindible para su recuperación y para la reconciliación, el entendimiento y la concordia entre los españoles.”


10 comentarios:

Anónimo dijo...

un año... es el pequeño comienzo en la eterna andadura del Amor que le atrapó joven. Él descansa en paz. que no nos olvide.

Amalia dijo...

Muchas gracias por la Misa de ayer Don Enrique, nos emocionó mucho, de las más hermosas a las que he asistido, no solo porque fue en la memoria de mi Tío sino por las enseñanzas y el mensaje para todos que se desprende de su vida y nos enseñó usted ayer.

Y. dijo...

La muerte, tan real en nuestra naturaleza como la vida.

D. E. P. Y alcance la gloria de los justos.

DAVID DIAZ CRIADO dijo...

Igual que con la muerte el gusano se transforma en mariposa para una vida nueva...asi tambien nosotros.
Me gustaria mirar por el ojo de la cerradura para ver que hay en el otro lado de la Vida y la Muerte.

Autoayuda dijo...

Esguince de tobillo a la hora del funeral:
-¿se encuentra usted bien? ¿puede levantarse? - todavía no lo se... - si quiere le acompaño voy al intercambiador: se ve que, uno joven y el otro anciano, (y frente a donde estuvo hospitalizado D. Antonio, ahora que caigo) queda buena gente.

Anónimo dijo...

La grandeza del alma humana hecha vida... Emocionante. Gracias AC

Antuán dijo...

No se que añadir a todo esto pues ya dice bastante de su persona. Me quedo con su piedad de niño chico y eso de la libertad la condición humana y dignidad del hombre. No se si tiene que ver con eso de ser: espirítu libre que tanto me gusta. Pero delante de Dios nos conviene ser muy niños hay si que tenía razón. Adiosle.

louis forestier dijo...

Era una persona que desde mi juventud le profesé una gran admiración.

Teresa dijo...

Don Enrique como siempre gracias por sus palabras de recuerdo a Antonio, es algo entrañable en una ocasión como la Misa de su aniverario, poder contar con una persona que lo conocía tan bien y lo apreciaba. Ha sido un gran acierto su lectura del párrafo de Arturo Moreno, uno de sus mas queridos discipulos.
Por desgracia no pude viajar a Madrid para la Misa, pero todas los comentarios de asistentes han apreciado que Vd. la haya celebrado pues ha sido un acto de cariñoso recuerdo a mi tío Antonio a quien tanto echamos de menos.
Un abrazo,
M. Teresa Fontán Oñate

GAZTELU dijo...

Que gusto dá cuando te encuentras con la biografía de personas como D. Javier Fontán y descubres que toda su vida ha sido UN SERVICIO a los demás.

Buscador y héroe de la libertad, me quedo con esa frase y la guardo en mi corazón porque tiene mucha miga.

GRACIAS POR SU REFLEXION