sábado, 19 de febrero de 2011

La fuerza de la santidad


En la capilla del Colegio Mater Salvatoris de Madrid, se ha celebrado ayer por la tarde la Misa Funeral por el eterno descanso de Sole.
Concelebrábamos 6 sacerdotes y han asistido más de un millar de personas. No recuerdo haber visto jamás apreturas semejantes para asistir a una Misa. Habría hecho falta la catedral para dar cabida a todos los que querían entrar. En los pasillos del colegio y a través de las ventanas que se abrían al fondo, cientos de personas se agolpaban para rezar por Sole, para encomendarse a ella y para oír hablar de su vida y de su marcha al Cielo.
Aunque me ha tocado presidir la ceremonia, ha predicado el que fue su confesor, el padre Luis Sánchez, que nos ha conmovido a todos con una homilía llena fervor y de piedad.
Sol y Juan, los hijos mayores ―de doce y diez años, si no me equivoco―, han hecho las lecturas con gran aplomo. Las lágrimas vinieron luego. Las congregantes amigas y compañeras de Sole, leyeron las peticiones de la oración de los fieles.
¿Qué más puedo decir? Al ver aquella multitud estrujada en la capilla y al atravesar a duras penas otra multitud en la procesión desde la sacristía, he tenido la convicción de que estábamos asistiendo a un milagro. La santidad arrastra, y Sole ha comenzado a trabajar desde el Cielo. 


3 comentarios:

Oceanida dijo...

Que Dios la bendiga y nos guien desde el Cielo.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Un millar de personas?son muchas para una capilla de colegio......

Yo también tengo la misma sensación que usted, que sole ya está trabajando desde el cielo.

DAVID DIAZ CRIADO dijo...

Hay un libro que se llama "el purgatorio" donde un hombre explica todas las cosas que le mostraba su angel sobre el mas alla y dice algo hermosisimo: hay algunas almas que atraviesan el purgatorio como un rayo pasando directamente de la tierra al cielo y los angeles las llaman "almas relampago" y una de estas ha sido Sole no hay duda para 1000 almas.
Lastima que yo no haya tenido la ocasion de conocerla y abrazarla.