miércoles, 23 de febrero de 2011

Summum ius, summa iniuria



Tiene razón el búho: “el derecho aplicado estrictamente es la mayor injusticia”. Se trata de una sentencia clásica que se estudia en las Facultades de Derecho. Y es que todo buen jurista debe saber que la ley es sólo un instrumento y, como tal, debe aplicarse con sentido común y flexibilidad, tratando de descubrir, más allá de la letra, el espíritu con el que fue creada.
Contra esa rigidez extrema, nace la “epiqueya”, virtud moral que permite al hombre eximirse de la observancia literal de una norma positiva con fin de ser fiel a su sentido auténtico.
Uno de los mayores enemigos del Derecho ―ese invento genial de los antiguos romanos― es el positivismo reglamentista (muy norteamericano, por cierto) que lleva a cometer auténticas atrocidades.
Pongamos un ejemplo tonto de la vida real.
Agosto de 1982.  En Madrid el sol caía a plomo sobre nuestras cabezas. Era un sábado por la mañana; las tiendas estaban cerradas y la ciudad desierta. En aquella calle no había un solo automóvil. Yo debía hacer una breve gestión y detuve el coche. Al salir del vehículo, comprobé que tres metros más adelante había un árbol que proyectaba su benéfica sombra sobre la calzada. Decidí ponerme allí para no cocerme a fuego lento a mi regreso. Caí en la cuenta entonces de que, junto al árbol, había una señal que limitaba el aparcamiento a los vehículos de carga y descarga de mercancías. Gracias a Dios, había también un guardia.
―Perdone, señor agente; ¿me permite dejar aquí mi coche durante unos minutos? Es para que no se caliente demasiado…
―Está prohibido. ¿No ha visto la señal, o qué?
―Sí, por supuesto. Pero como no hay más vehículos en toda la calle, las tiendas están cerradas y nadie recibe mercancías… Como yo sólo voy a estar diez minutos, pensaba que a lo mejor…
―Caballero, hay que cumplir la ley. Por tanto, si deja aquí el coche, le denuncio…
Obedecí a regañadientes mientras mascullaba un "no hay derecho", que es la expresión hispana del famoso aforismo ciceroniano.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Ve qué despropósito cuando los de ciencias no hacemos trampas y consultamos google?

Relicary dijo...

En esos casos de rigidez extrema, siempre acude a mi mente la historia de Jean Valjean en "Los Miserables", el cual es víctima de la aplicación rigurosa de la ley en aquella época, con las desmesuradas consecuencias de las que habla Victor Hugo en ese cacho de novela. Buenos días.

GAZTELU dijo...

Yo que soy jurista como usted, bueno simplemente jurista quito "como usted", le voy a enseñar su entrada a la GRAN JURISTA de casa, mi hija de 19 años, que todo lo discute y aplica la ley que no cabe más.

Menos mal que no se decanta por la oposición a judicatura sino que más bien sigue los pasos de su abuelo,al cuerpo de registradores de la propiedad, porque sino lo llevaban claro los pobres acusados que cayeran en sus "garras".

Juventud.........divino tesoro!!!

GRACIAS

Carlos García dijo...

Perdón por discrepar, pero me parece que el positivismo jurídico es un engendro europeo, de raíz bonapartista , muy alejado de la tradición anglosajona (common law) basada en la jurisprudencia y el precedente. De ahí que la Constitución USA, hija adoptiva de la no-constitución británica tenga tantas enmiendas.

Antuán dijo...

Ya habíamos quedao que el colmo de los colmos es la injusticia. En el caso del guardia tieso lo mejor es : "no preguntes... no preguntes. Alejarse y poner los intermitentes como hace todo el mundo aunque sea en segunda fila y rezar a san Pancracio. No se porque me ha salido este, me paice que es el patrón de los panaderos. que x cierto esta mañana llame 3 veces al mio xq me faltaba un saco. despues de asegurarme que el chico habia dejado uno en cada cubo. Me enteré que unos perros muertos de hambre que rondan por aqui devoraron la mercancia. Como esta gentuza no tiene nada que añadir en su defensa ya vino la guardia civil un par de veces y que si quieres. eso si ni se apartan de la puerta pero van a ir a parar a la perrera, no es que sea justo y que me decis de sus dueños, el canela esta bien, si alguien lo quiere. Pero tampoco es justo abandonar asi al mejor amigo del hombre. No se que grado de amistad. yo por mi parte ire a buscar otro pedrusco para que no me vuelquen el cubo. Adiosle

Vila dijo...

Bueno, como yo no soy jurista no me importa el afirmar que no estoy de acuerdo con su entrada de hoy.

Sigo pensando que la ley no se puede aplicar, o dejar de aplicar, en función de qué circunstancias.

Con lo que sí estoy de acuerdo es con su nuevo reloj, mucho mas chulo... guay.

Enrique Monasterio dijo...

No me pidas perdón por discrepar, querido Carlos.
Sólo digo, con cierto conocimiento de causa, que ojalá la práctica jurídica norteamericana siguiera el modelo anglosajón.

GAZTELU dijo...

Carlos, no pidas perdón por discrepar con esa caballerosidad y respeto en tu comentario; discrepar es sano; yo también discrepo de tu comentario y me inclino más por el de D. Enrique y yo como soy una BRUJA con todo respeto te lo digo sin pedir disculpas.

Ultimas noticias: mi hija "laetitia", me confesó esta tarde que abandona las opsiciones a registrador de la propieded y tiene "clarísimo" que estudiará judicatura.

Una servidora que iba conduciendo ha tenido que parar el coche y dejar su puesto a la futura juez.

Supongo que dentro de tres meses dirá que Abogado del Estado.....mientras sigamos en estos parámetros la cosa no va mal.

Espero que sepa elegir marido con más seguridad!!!

GRACIAS

Altea dijo...

Ya. Pero empezamos a soltar manga y luego la gente lo toma todo por el pito de un sereno.
Eso sí, si en lugar de alzacuellos llega a llevar usted un pañuelo palestino, pelo engreñado, barba de tres días y mirada perdida en el infinito, y ni siquiera se molesta en decir nada al policía, su coche habría podido quedarse ahí durante todo el día.

cannica dijo...

El problema en general de los polis de tráfico es que se sienten mas machitos intentando demostrar su autoridad por encima de los demás, en el fondo puede que tengan su autoestima baja, salvo algunas excepciones...que a veces las hay.