sábado, 5 de febrero de 2011

Padre, Papá, Papi y...

Éstas son las cosas que uno recibe de vez en cuando por correo electrónico. Es una caricatura divertida. Espero que nadie se la tome en serio (Tengo algunos lectores que se me ponen solemnes enseguida)
Hasta hace cosa de un siglo, los hijos acataban el cuarto mandamiento como si no fuera dictamen de Dios sino reglamento de la Federación de Fútbol. Imperaban normas estrictas de educación: nadie se sentaba a la mesa antes que el padre; nadie hablaba sin permiso del padre; nadie se levantaba si el padre no se había levantado; nadie repetía almuerzo, porque el padre solía dar buena cuenta de las bandejas: por algo era el padre...
La madre ha constituido siempre el eje sentimental de la casa, pero el padre era la autoridad suprema. Cuando el padre miraba fijamente a la hija, esta abandonaba al novio, volvía a vestir falda larga y se metía de monja. A una orden suya, los hijos varones cortaban leña, alzaban bultos o se hacían matar en la guerra.
 ―Padre: ¿quiere usted que cargue las piedras en el carro y le dé de beber al buey?
Todo empezó a cambiar hace unas siete décadas, cuando el padre dejó de ser el padre y se convirtió en el papá. El mero sustantivo ya era una derrota. Padre es palabra sólida, rocosa; papá es apelativo para oso de felpa o perro faldero. Demasiada confiancita. Además ―segunda derrota― "papá" es una invitación al infame tuteo. Con el uso de "papá" el hijo se sintió autorizado para protestar, cosa que nunca había ocurrido cuando el padre era el padre:
 ―¡Pero, papá, Es el colmo que no me prestes el coche...!
A diferencia del padre, el papá era tolerante. Permitía al hijo que fumara en su presencia, en vez de arrancarle de una bofetada el cigarrillo, como hacía el padre en circunstancias parecidas. Los hijos empezaron a llevar amigos a casa y a organizar guateques y fiestas, mientras papá y mamá se desvelaban y comentaban:
―Bueno, tranquiliza saber que están tomándose unas copas en casa y no por ahí…, en cualquier parte. 
El papá marcó un acercamiento generacional muy importante, algo que el padre desaconsejaba por completo. Los hijos empezaron a comer en el salón delante de la tele, mientras papá y mamá lo hacían solos en la mesa. Y a usar el teléfono sin permiso, y a sustraer billetes de la cartera de papá, y a usar sus mejores camisas. La hija, a salir con pretendientes sin carabina y a exigir al papá que no ponga mala cara al insoportable novio y que lo llame Tato en vez de "señor González".
Papá seguía siendo la autoridad de la casa, pero bastante maltrecha. Nada comparable a la figura de prócer del padre. Era, en fin, un tipo querido, de lavar y planchar, a quien acudir en busca de consejo o pasta. 
Y entonces vino papi.
Papi es invento reciente, de los últimos 30 años. Descendiente menguado y raquítico de padre y de papá, ya ni siquiera se le consulta o se le solicita, sino que se le notifica.
 ―Papi, me llevo el auto, dame para gasolina...
A papi lo sacan de todo. Le ordenan que se vaya a cine con mami cuando los niños tienen fiesta y que entren en silencio por la puerta de atrás. Tiene prohibido preguntar a la nena quién es ese tipo despeinado que desayuna descalzo y en calzoncillos en la cocina.   
 A papi le quitan todo: la tarjeta de crédito, la ropa, el turno para ducharse, la afeitadora eléctrica, el ordenata, las llaves...
A papi se le riñe impunemente:  
―¡Papi, no me vuelvas a llamar "chiquita" delante de Juanca... 
Aquel respeto que inspiraba padre, con papá se transformó en confiancita y se ha vuelto franco abuso con papi:
 ―Oye, papi, ¡qué cara!: te me has bebido todo el whisky…
 No sé qué seguirá de papi hacia abajo. Supongo que la esclavitud o el destierro. Yo estoy aterrado porque, después de haber sido nieto de padre, hijo de papá y papi de hijos, mis nietas han empezado a llamarme "bebé".

20 comentarios:

Antuán dijo...

Hace una mañana preciosa aunque fresquita, da gusto pisar la hieba escarchá, oir como cruge. y cantar: "Va el hombre trabajador al despuntar la mañana, hombre trabaja y trabaja paque lo bendiga Dios" Es verdad que vamos de mal en peor pero G.A D hay excepciones hijos que quieren ganarse el jornal para no ser una carga pa su padres y más si ya no hay, menos serlo para sisarle la paga a su viejita que aunque le han subido algo no da pa 3. Carmelo además de irse a Valdepeñas a examinarse nde filosofía el lunes vino andando desde Puertollanpço (solo son 6 Km, pero eran las 10:30 de la noche y sino se maneja en bici que no gasta gasolina, el periodico no lo compra nunca xq lo lee en el bar a la sombra de un café. Pero mi madre a pesar de sus dificultades para manejarse de cabeza está bien. Es la que maneja los dolares y dice coge si necesitas. pero yo curro como para mantenerme y si hiciera falta mandariamos al carajo los olivos, pero no hace falta. Porque las mujeres cuando falta el padre saben lo que hay que hacer. He dicho. Adiosle.

Papathoma dijo...

...y cuando se sustituye cualquiera de las palabras que aluden al progenitor por el nombre de pila...

Anónimo dijo...

¡Menudo análisis sociológico de la relación paterno-filial! Lo que usted dice en un folio otros necesitan tesis doctorales para no decir nada.

Le propongo ya mismo para el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Y sí, es verdad, yo conozco a un mocoso que nunca llama ´ha llamado a su madre ni "mamá" ni "mami" ni... simplemente "Esther". Y tiene esclavizados a sus padres.

- Ayer volvía a ver la película "La última cima" y la vuelvo a recomendar. Son cosas que no se pueden olvidar.

ROPEGRA.

Vila dijo...

!! Que bueno!!, cambiando alguna cosilla... bien podría ser suyo. (Permítame opinar pues algo he aprendido de su estilo ultimamente, jeje).

"papá es apelativo para oso de felpa" y "a papi se le notifica"... genial, es verídico.

Soy hija de una generación de "papá" y hay algo que al leerlo estoy totalmente de acuerdo: Papá es alguien "a quien acudir en busca de consejo". A mi me enorgullece el tener un padre al que siempre he acudido para pedir ese consejo en los momentos importantes de mi vida (y no hablo de mi boda, eso se lo notifiqué: tal día, tal hora, misma iglesia donde os casasteis vosotros, y claro con el chico al que consideráis un hijo). Hablo en los momentos de duda, de tomar decisiones gordas -incluso de jovencita-, de problemas importantes que hay que resolver, de angustias a compartir.
Ha sido mi confidente y me consta que al igual que para mi, de algunas mas de mis hermanas. Es un gran padre.

Yo aspiro a poder conseguir esa misma relación de confianza y cariño con mis hijos.

Bueno, no me he puesto seria tan sólo un poco melancólica. Y qué día tan bonito hace hoy, a disfrutarlo pues!.

Papathoma, tu también estás "sembraa"... qué bueno tu comentario.

Vila dijo...

Me arriesgo a traducir la nueva sentencia del Búho sin ayuda de ningún tipo, allá va:

Uno es libre si no sirve a su cuerpo.

Vamos, que seremos realmente libres si no nos dejamos llevar, dominar, ni encadenar por nuestro cuerpo. El espíritu debe reinar sobre la material.

¿Cómo está? ¿o me lo he inventado totalmente?. A mi me sonaba a esto...

Miriam dijo...

"Nemo ha sido liberado por quien multiplico el corazón en servicio"
Que quiere decir que cuando el corazón sirve, el hombre (o el pez en disney) queda liberado
Al final hay o no hay premio?

Y sobre la entrada, tambien ha variado el trato con los sacerdotes, profesores... de padre/señor profesor a "oye tu"

Antuán dijo...

Es la hora del bocadillo, bueno 1º la hora del Angelus, todavía hay clases. quisiera añadir algo más si se me permite mientras unos fuman y otros empujan el bocata con cocacola. Mi padre se hacía respetar y sinembargo le hablaba con gran confianza a pesar de llamarle de usted (una cosa no quita la otra) ¿me da ustez pan? debe ser que la panera de plastico estaba siempre a su lado y el lo repartia asegún eramos capaces de tragarnos el zalaco de pan moreno porque aunque hay gallinas y nada se tira. hay que comerselo todo. Si, las mejores confidencias todavía ahora las tengo con él. Y ami hermano se lo decía: pierde el tiempo con tu hijo antes de que lo pierdas del todo. Tomaté una caña. -Si eso está bien pero llega un momento enque ya no entras en su circulo. Aunque todavía puede encargarle trabajos. Y Carmelo no tiene más remedio que ir a coger aceituna y le espantaba el campo pero si quiere sacarse unos cuartos. Tengo que irme. disfrutad del sábado. Adiosle

Diana Márquez Luna dijo...

Jajajajajaja. Me encanta.

Pierde Nodoyuna dijo...

Cada uno recoge lo que siembra...
Y "Nemo nunca será libre porque no tiene cuerpo"

Yomisma dijo...

No estoy de acuerdo con la responsabilidad sentimental de la madre. En mi casa, y me consta que en otras también, la madre es encargada de logística, transporte, dietética, formación humana, organización e higiene, diplomacia y disco duro de memoria. los sentimientos se los deja a otro por favor.

Almudena dijo...

Muy bueno, sí señor. ¿Sabe lo que me horroriza de los apelativos de ahora? Un poco el nombre de pila que apuntaba Papathoma, pero más aún lo de "viejo". Cuando lo oigo me suena fatal, no me acostumbro

Anónimo dijo...

Yomisma debes de terminar muy muy cansada, en mi casa nos repartimos mas las tareas.

Anónimo dijo...

Cuando seas padre comerás dos huevos...

Yomisma dijo...

Anónimo, no tienes la menor idea del cansancio diario. Pero no soy yo la que lo hace todo: un buen managers sabe delegar. Y con un equipo de 8 personas...

GAZTELU dijo...

Gran entrada. me gustó mucho!!!
las palabras PADRE Y MADRE son tan auténticas que a mi juicio son insustituibles por ningunas otras.

En mi casa siempre ha sido así y nuestros hijos también lo hacen con nosotros, excepto en lo del "usted", me parece demasié

GRACIAS

c3po dijo...

Pues, ¿qué quiere que le diga? Personalmente, creo que la almendra de la cuestión no reside tánto en la forma de llamar a una persona, sino en la forma en que esa persona deja que le traten los demás.
Un poner: en mi casa, jamás hemos llamado padre al nuestro. Siempre le hemos llamado papá. Y le puedo asegurar que, según las categórías de la entrada de hoy, tendríamos que haberle tratado de padre y muy señor mío.
Pero supo mantener con firmeza el principio de autoridad propio de un padre; para hacerlo compatible con el cariño de un papá, y con la confianza afable de un papi.
Eso sí, cuando, de forma grave y reiterada, echabas el talco fuera del niño, era capáz de darte una bofetada como las que daba Don Camilio. No le digo más.
En fín, personalmente y para hablar con Dios, siempre me ha gustado más la palabra abbá. Y sospecho que a Vd. le pasa lo mismo ;-)

JOSÉ JUAN CARRIÓN RANGEL dijo...

Todos esos cambios, son consecuencia de un, gracias a Dios, progreso social y familiar. Progreso del que surgen hoy iniciativas sociales y familiares tan válidas como las antiguas.

Si su argumento fuera cierto, lo mejor sería, retrayendo aún más la evolución de nuestra especie, volver a las cavernas y así, ni tan siquiera conocer quien es el padre ni la madre, según las costumbres de nuestros antepasados australopitecus. Ay, perdón, ¿quizá es pecado considerar que descendemos de seres tan abyectos como los homínidos primigenios?

Mi consideración de la entrada de ayer, don Enrique, es negativa. Demuestra que todas las generaciones, la mía y la suya incluidas, tienden a considerar intrínsecamente deplorables los cambios en el entorno social. Y sin embargo nuestra especie ha llegado a dominar la superficie del planeta y Jesús nos ha redimido a todas las generaciones.

Enrique Monasterio dijo...

Me lo temía, y bien que lo advertí en la introducción de esta entrada: algunos de mis lectores se ponen solemnes a la menor oportunidad y no cazan una broma ni aunque les hagas cosquillas.
También expliqué que el artículo no es mío. Lo recibí por correo.

JOSÉ JUAN CARRIÓN RANGEL dijo...

Perdón, don Enrique, no soy uno de sus lectores.

rOsa dijo...

Tengo entendido que "abbá2 es "papá".

O sea, que lo mejor no es Padre ni Papi, sino Papá :)