viernes, 18 de febrero de 2011

Post nubila phoebus

Sí, es mi Serantes 
Hoy el búho nos lo pone fácil: “después de la oscuridad viene la luz”.
En castellano hay algunos aforismos que expresan la misma idea. En efecto, tras la tempestad viene la calma y no hay mal que cien años dure. Claro que también puede darse la vuelta a la oración para concluir que después de la calma siempre aparece un nuevo frente Atlántico o una tormenta tropical. Ya lo decía John Wayne en sus pelis del Oeste:
―Este silencio no me gusta nada. Hay demasiada calma.
Y, naturalmente, un minuto después llegaban los indios.
También la Sagrada Escritura habla con cierta melancolía ―leed el Eclesiastés― del eterno fluir de alegrías y penas: sólo Dios es inmutable; sólo Él garantiza una felicidad permanente, sin convulsiones ni temores.
Mientras tanto, aquí nos toca vivir con un cierto escepticismo lleno de Esperanza. Escepticismo ante los cambios sociales o políticos; ante la salud y los achaques. Esperanza ―siempre con mayúscula― en Dios, que da un significado nuevo a la luz y a la oscuridad.
En tiempo de tormenta, sonriamos, que mañana puede ser peor; o no. Y cuando llegue la calma tengamos siempre a punto, por si las moscas, un buen paraguas y una sonrisa.

8 comentarios:

Relicary dijo...

Y a veces no es la calma, sino que estamos en el Ojo del Huracán, un momento de calma en medio de todo el trajín diario.

Que el fin de semana sea una de estas zonas. Un saludo a todos los lectores.

yomisma dijo...

Mi amiga Liliana me lo decu cuando mis hijos eran aún muy pequeños: después del tunel hay una luz...
Y si los niños están muy calladitos... Algo pasa!

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho la entrada de hoy y me ha recordado a una historia de esas que se envían por internet y que leí hace tiempo, y que añado a continuación. Me pareció muy interesante para tenerla en cuenta en los momentos difíciles pues me ayuda a recordar que Dios siempre hace que llegue la primavera que esperamos.

Recuerdo que un invierno mi padre necesitaba leña, así que buscó un árbol muerto y lo cortó. Pero luego, en la primavera vio desolado que al tronco del árbol cortado le habían salido brotes nuevos. Mi padre dijo: "Estaba yo seguro de que ese árbol estaba muerto. Había perdido todas las hojas en invierno. Hacía tanto frío que las ramas se quebraban y caían como si no le quedara al viejo tronco ni una pizca de vida. Pero ahora advierto que aún alentaba la vida en aquel tronco". Y volviéndose hacia mí me dijo: "Nunca olvides esta importante lección. Jamás cortes un árbol en invierno. Jamás tomes una decisión negativa en tiempo adverso. Nunca tomes las más decisiones más importantes en tu peor estado de ánimo. Espera. Ten paciencia. Recuerda que volverá la primavera.

Marta dijo...

Esto me recuerda a una canción de mis 15 años que dice:
Why worry?
There should be laughter after pain
There should be sunshine after rain
These things have always been the same
So why worry now?
Que más o menos quiere decir:
¿Para qué preocuparse?
Después del dolor vendrá la risa
Después de la lluvia vendrá el sol
Estas cosas siempre han sido así
Así que ¿porqué preocuparse ahora?

(como los pájaros del cielo y los lirios del campo)

Anónimo dijo...

Cada día tiene su afán porque preocuprase del futuro sino sabemos si llegará, vivámos el presente de la mejor manera posible.
CARPE DIEM, ESE ES MI LEMA pero siempre esperando y esperanzada de que llegue la primavera.......

DAVID DIAZ CRIADO dijo...

Me ha impresionado la historia que dice "jamas cortes un arbol en invierno" ...me recuerda algo que dijo un santo que no recuerdo pero decia "en tiempo de tormenta no hagas mudanzas" gracias anonimo.

Una lectora habitual dijo...

Soy el anónimo que escribió lo del invierno y el árbol, se me pasó poner mi alias. Me ha dado curiosidad la frase que ha puesto David y he visto que es de San Ignacio. Gracias a tí por compartirla porque también es de las que ayudan a tener paciencia y esperanza.

Antuán dijo...

La foto es muy buena. Se supone que tendria que haber luna llena en el pueblo pierdes la noción del tiempo, el cambio de tren, gente distinta sitios donde siempre hay luz aunque el dia que parti hacia allá era de noche y todo tunel. no me gusta la oscuridad y menos el silencio, me suena la cabeza a veces tengo que poner musica aunque reconozco que es necesario en ocasiones. En la hintoria interminable: la voz del silencio, digamos el Oraculo del Sur buscamos respuesta a nuestras preguntas que todo el mundo se hace y si no esque solo tiene serrin en la mollera, y que me perdone. Adiosle