viernes, 9 de agosto de 2019

Oír la música de la Creación




Como os dije, he volado a la Sierra con el globo. La wifi funciona a trompicones, pero de momento funciona. Hace calor, pero no tanto como en Madrid. Los pájaros apenas se hacen oír porque estamos en agosto, pero se dejan ver, gracias a Dios. No hay una sola nube en el cielo, pero tampoco incendios como el que tuvimos en La Morcuera hace pocos días. Desde la terraza de La Acebeda se divisa, como casi siempre, la nube negra que envuelve la Villa y Corte; pero aquí nos sentimos a salvo.
Al considerar todo esto, he recordado las palabras de Barenboim. Oídlas en este vídeo que he subido al globo. Os invito a hacer un sencillo experimento. Sustituid la palabra "música" por "el campo", "la naturaleza", "las aves del Cielo"…, en definitiva "la belleza". Gran cosa es saber contemplar la belleza de la Creación, sin convertirla en un mero instrumento al servicio del placer. 
Otro día, cuando agosto nos dé un respiro, tal vez me decida a escribir largo y tendido sobre esta apasionante cuestión. Por hoy basta.

10 comentarios:

Llumla dijo...

Cuanta razón! Cuando voy en metro o autobús -todos los días varías veces- y veo todas, absolutamente todas las cabecitas pegadas al móvil, pienso que se empobrecen. Que la belleza que buscan en ese dispositivo -al fin y al cabo todos buscamos algo de belleza donde sea- no está ahí dentro. Solo tienen que enderezar la cabeza y mirar. Mirar al de enfrente, mirar al tren cuando pasa, a las goteras que nunca faltan. Mirar las calles, la gente que pasea, las tiendas que abren y cierran. Ya se que todo esto no es naturaleza, pero es la vida.

Antuán dijo...

¡Cierto Llumla. Mira a tu alrededor. Y ves que todo es vida. Ya lo canta alguien ¡Que viva la vida! Escuche a este buen hombre pero después busque el adagio de albinoni solo con violín. He de decir que empezó a cansarme un poco, pero lo aguanté. Más de una vez me han dicho que debería escuchar música clásica que eso hace que no te aceleres tanto. Pero a veces ni eso. Ayunamos de música porque hay que dejar tantas cosa hechas que no caben distracciones. Esta tarde que es otros quehaceres quizá ponga un penD que tengo o Spotify del móvil un rato. Porque eso también descansa. La gente con la que te cruzas, cualquiera de nosotros se pone los audios y corre o camina y nadie sabe si es música o va rezando. Todo es bueno. Pienso. Que os cunda. Adiosle

Isabel dijo...
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Cordelia dijo...

Hoy hemos ido de excursión a un antiguo poblado celta, construido sobre unas peñas rodeadas por el mar. Sentados en las rocas, mirando como batían las olas a nuestro alrededor, no he podido por menos que dar gracias al Creador por tanta belleza. Y me preguntaba cómo hay gente que, viendo esta maravilla, puede seguir creyendo que es fruto del azar.

Isabel dijo...
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Papathoma dijo...

Estaremos esperando.
Y el poema de Adaldrida también.

Alejandra dijo...

Para ver la belleza de la Naturaleza se necesitan ojos limpios. Hace años les enseñaba a mis niños de catequesis que el premio gordo de las Bienaventuranzas es precisamente ése: "Benditos los limpios de corazón porque ellos verán a Dios". No hablo de pecado sólo,hablo también de sencillez, de humildad, saberse y hacerse pequeño para ver la inmensidad de todo un Dios que nos hace ese gran regalo.

Alejandra dijo...

Isabel, con todos mis respetos, creo que no compartes el destino de este globo. Eres un poco esa mosca cajonera adelantada, suele aparecer por septiembre, que lo único que hace es decir "dime que me opongo". No soy dueña de este blog, tal vez me esté pasando... Disculpas si es así!! Pero me atrevo a decir que o te subes o te bajas.

Isabel dijo...
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Enrique Monasterio dijo...

Isabel, no exageres. No te compares con Judas, por favor. Eres bienvenida a esta mesa camilla y no me disgusta que pongas algún que otro "pero" a lo que escribo. Y tú, Alejandra, deja tranquila a Isabel; tampoco es esa mosca de la que tú hablas con una delicada errata.
Y, puestos a ser precisos, es verdad que el Señor no expulsó a Judas; trató de ganárselo hasta el final; pero al comienzo de la última cena le invitó a marcharse diciéndole: "lo que vas a hacer hazlo cuanto antes". Y, como cuenta San Juan, Judas se fue.