lunes, 31 de diciembre de 2007

Propósitos para el año nuevo



He entrado en algunos blogs de mi barrio a mendigar ideas que me permitan escribir el último pensamiento de este 2007 tan movidito. De todo hay. No os perdáis, por ejemplo, los deseos de Patzarella. Sin embargo a mí me ha conmovido más lo que escribió María anteayer con el envidiable entusiasmo que le caracteriza:

“Espero que estrenéis el año nuevo con muchísima ilusión y que le echéis todas las ganas!. Yo creo que este año promete. Tengo puestas en él muchas esperanzas e ilusiones... Por ahora no estoy acabando mal el año, así que creo que empezaré con el pie derecho y si no, pues... a enderezarlo!.

Esto del año nuevo es algo que nos gusta mucho a los que somos idealistas. Vemos un saco lleno de mil cosas que podemos hacer. Nos imaginamos un montón de cosas que hacer para este año que empieza... yo solo espero no quedarme en ilusiones y esperanzas sino ir día a día convirtiéndolos en realidad.”

Sólo puedo darte la enhorabuena, María, por ser y por estar así, pero me temo que no basta con ser idealista para decir las cosas que tú dices; además hay que ser joven. Tú miras al futuro como el terrateniente que otea su finca y ve una extensión enorme que parece no tener fin. Yo, por el contrario, tengo siempre a mano la calculadora. Cuento los años vividos y miro al futuro con cierto recelo.

A mí ya me da lo mismo que Madrid sea candidata a los Juegos Olímpicos del dos mil no sé qué (he olvidado el año), porque lo más probable es que no participe en los cien metros lisos, ni siquiera como espectador. Tampoco me preocupa mucho que la temperatura del Planeta suba dos grados en la próxima década, porque a ciertas edades el organismo necesita que le suban la calefacción, y si encima sale gratis, mejor.

Esto no significa que vaya a dimitir de la vida. Seguiré luchando, con la ayuda de Dios, este año y el que viene —si viene— para que el mundo vaya un poco más derecho y tú puedas renovar tus sueños cada 31 de diciembre, pero comprende que me cueste compartir eso que llamas ilusiones para el año que empieza.

Ya sabes que, en castellano la palabra “ilusión” tiene dos significados diferentes. El primero, según el diccionario, es “un concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos”. O sea, aquello de Calderón: ¿qué es la vida? Una ilusión, un engaño, una ficción… Desde este punto de vista, no parece recomendable tener (o hacerse) demasiadas ilusiones: correríamos el riesgo de ser unos ilusos.

El segundo significado va en la dirección opuesta. Se entiende también por ilusión “una esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo.” A esto te refieres cuando hablas de tus sueños para el futuro. Es lo que la filosofía tradicional ha llamado siempre “la pasión de la esperanza”. Porque, en efecto, la Esperanza no es sólo una virtud: también es una pasión que enciende el alma y el cuerpo. Santo Tomás asegura, con la seriedad que le caracteriza, que es propia de los jóvenes y de los borrachos.

Yo también espero, como dices en el blog, que tus ilusiones se hagan realidad, pero pido al Señor, sobre todo, que, más allá de optimismos o pesimismos epidérmicos, sepamos mirar un poco más arriba. Yo no tengo edad para ser un optimista compulsivo, como esos que creen que el futuro siempre será mejor. Tampoco pienso que lo bueno esté siempre en el pasado.

Apostemos por el presente. Hagamos lo posible porque cada instante vivido tenga dimensión de eternidad, que toquemos el Cielo con las manos cada día. Basta con no perder la conciencia de que Jesús es el Señor de la Historia y está siempre a nuestro lado: cuando perdemos batallas y cuando las ganamos. Él, al final, ganará la guerra.

Un propósito solo para mí: empezar el año con una sonrisa, no perder el sentido del humor, y teñir de Esperanza el inevitable escepticismo que empieza a llenarme de arrugas el alma.

5 comentarios:

j.a.varela dijo...

¡Feliz Año Nuevo Don Enrique!

Desde Montevideo,

Juan Alberto V.

Anónimo dijo...

Como dice la canción: "no me llames iluso porque tenga una ilusión".

Me gustó su entrada... Y también la de María, que como siempre estuvo genial.

Que pase una grata Nochevieja y que el 2008 nos sea favorable a todos. Un abrazo.

María dijo...

Gracias Don Enrique, me ha ayudado que complemente lo que yo decía en mi blog!. Por supuesto me refería a las segundas ilusiones. Pero eso que dice de vivir el presente es importante, eso era lo que quería decir con el "dia a día"... sin dejar que las subidas y bajadas de la vida nos ganaran la batalla.

Gracias!

alejops dijo...

¡¡¡Muy feliz año nuevo!!!
Imagino que las cosas se ven diferente siendo joven o no, pero hay algo que siempre debemos mantener: el optimismo. No significa creer que todo va a salir bien a lo tonto, sino esforzarse porque así sea. Más que optimismo, yo lo llamaría confianza o, como usted muy bien dice,esperanza.
Un abrazo, brindemos para que este blog y su autor sigan animándonos la vida cada día.

Néstor Aparicio dijo...

Le deseo un feliz fin de año y un 2008 rejuvenedor de esas arrugas cardiacas.