martes, 21 de octubre de 2008

Mi dedo índice


La culpa no fue mía, sino del dedo índice de mi mano derecha, que pulsó aquella tecla contra toda lógica. ¿Quién le ordenó hacerlo? Yo, desde luego, no. Hasta ese instante los dedos siempre me habían sido fieles, pero ya no podré confiar en uno.

Escribo con dolor y casi con sudor. Dejadme que explique la historia.

Mi hermana pequeña me había pedido un pequeño favor. Total, nada: que echara una ojeada al capítulo tercero de un excelente trabajo histórico-filosófico que está escribiendo y le hiciera una somera revisión de estilo.

—Como tú tienes facilidad, no te cuesta gran cosa...

Cada vez que alguien apela a mi presunta "facilidad de pluma", sonrío agradecido y trato de contenerme para no estrangular a mi interlocutor.

Inmediatamente me llegó por correo electrónico un archivo de word equivalente a 39 folios exactos. Empecé a leerlos y me parecieron magníficos, tanto que me dispuse a colaborar con escrupuloso entusiasmo en la tarea encomendada. Decidí emplearme a fondo para que la prosa brillara como merecía. Además, tenía libre el domingo y me sentía generoso.

Trabajé durante tres largas horas (y eso que tengo facilidad): pulí, limpié, maticé, quité cada mota de polvo que encontré a mi paso; puse en rojo las correcciones, indiqué claramente el porqué de cada sugerencia estilística..., y cuando sólo me faltaban tres folios para terminar, decidí aplazar el final de la faena hasta el lunes por la mañana siguiendo la vieja máxima de que "12 horas de descanso embellecen el cutis y la prosa" (Heinz Kloster).

Fui a cerrar el ordenador, e inmediatamente apareció el letrerito: "¿desea guardar los cambios efectuados en el documento...?"

El verbo "efectuar" tiene la virtud de ponerme nervioso. Es una palabra amanerada y estúpida que sólo utilizan los cronistas deportivos (para explicar que alguien va a "efectuar" el saque de esquina) y el señor windows. Quizá tuvo la culpa ese verbo, no lo sé, pero mi dedo índice apretó la tecla equivocada: dijo que no, que no quería guardar nada..., y todo el trabajo quedó eliminado en una décima de segundo.

He llamado a mi hermana. Me dice que no importa, que vuelva a empezar, porque yo tengo mucha facilidad para estas cosas.

Mañana debo predicar un Retiro. La primera meditación lleva precisamente este título: "Comenzar y recomenzar". Veremos qué digo.


20 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo siento, suele pasar aveces... por eso mismo,por los bajones de luz, por que el programa se traba aveces, por que no sólo existen mis dedos indices, sino que teambién los de los pequeños... me he acostumbrado a guardar a cada rato... No es que quiera sonar como "se lo dije" pero es recomendable

Luis y Mª Jesús dijo...

"guardar a cada rato".. si señor, porque ese perder todo el trabajo puede ocurrir por muchas razones. Como me gustaría estar en esa primera meditación, predicará Vd. recien convertido.

Bernardo dijo...

Ayyyy, cómo lo comprendo y cuánto lo siento.

A mí me ocurrió lo mismo, pero mi distracción en lugar del verbo "efectuar" fue una persona a mi lado que me dijo "no, no cierres el documento" justo cuando el ordenador me preguntaba si quería guardar los cambios antes de cerrar.

Impulsado por el "no" de mi compañero de mesa, ni corto ni perezoso pinché en el botón del "No" y adioooos para siempre.

Como dice mi padre, los ordenadores no hacen lo que quieres: hacen lo que les dices.

Historias del Metro dijo...

A mí lo que me alucina es el tono de sus palabras...
¡Qué autocontrol!
Si a mí me llama mi hermana y me dice que lo vuelva a hacer, con esa ligereza, como si no costara... creo que descargo en ella rayos y truenos y la dejo aplastada en el suelo como a una colilla, a la pobre... ¡aunque no tuviera culpa del maldito dedo y la maldita tecla!...
Luego le pediría mil perdones, me arrastraría yo misma como un reptil por mi mal humor... pero probablemente esa fuera mi reacción...
En fin... ¡mucho que aprender!

The little sister dijo...

Eh, eh, Un respeto!! qué es eso de que le aplasten a una? Y qué culpa tengo yo? Y quién va a ayudarte en un momento de agobio si no es tu hermano mayor?

E. G-Máiquez dijo...

Grandísimo consejo el de Kloster. Y la entrada.

Orisson dijo...

Mi más profundo y sentido pésame. Pero creo que está claro lo que debería decir a su hermanita: que por supuesto hay que recomenzar, pues no faltaba más. Así que recomience ella. Y usted le invita a unas cañas y todos en paz.

Un saludo

PD: ¡Corrección de estilo en un trabajo filosófico! Madre mía, ¿está seguro de que su hermana le quiere? Jajaja

CRIS dijo...

Huy...a mi no me ha pasado, pero he visto a mi marido, que es abogado, desesperarse tras perder trabajos tremendos, no de un día...sino de semanas...

El ordenador al final, es como la vida...creemos que todo está controlado hasta que surge un imprevisto que nos descabala (sea grave...o leve).

¡Dios es tan creativo! Nos saca de la comodidad constantemente...

Pero hay que creer que siempre es para bien, todo acontecimiento nos enseña algo, aunque cueste aceptarlo. ¿no?

Al menos, esa es mi impresión...

Aunque no veas sí fastidia, jajaja.

Ánimo con el escrito...

Anónimo dijo...

Como me consuela saber que esas cosas no me pasan solamente a mi...Y como normalmete me ocurre sin tiempo para dejar la prosa 12 horas en barbecho, te puedo enviar unas palabritas de aliento.
La segunda vez el trabajo se hace en la mitad de tiempo y, además, aunque uno asume que esa idea perfectamente resumida en una frase brillante no va a volver a salir, no sé por qué curiosa razón, la segunda vez sale mejor...
Ánimo!

Kaloni dijo...

Yo creo que si sabrás qué decir en la primera meditación de Comenzar y recomenzar.
Algo así como que conoce a alguien que se equivocó de tecla y se esfumó un trabajo de horas y que, como decía el padre Martín Descalzo, no es grande quien triunfa, sinó el que jamás se desalienta.
Ánimo!!

Historias del Metro dijo...

Tienes toda la razón, "Little sister"... Además me averguenza pensar que actuaría así, pero conociéndome, sé que no me quedaría a gusto hasta que no me enfadara con alguien! Y ese alguien tendrías que ser tú, no me iba a enfadar con mi dedo!!!!
Pero tengo experiencia pidiendo perdón, tengo una técnica muy depurada porque me arrepiento de verdad... No te quedaría más remedio que perdonarme después ;-)

Andrea Rodil de del Valle dijo...

Ya todos le han dicho mil cosas, no podría yo mejorarles... Pero siguiendo lo que usted puso en un post el año pasado, y que le "piratié" hace unos días: "¡Animo, que es difícil!" Seguro le quedará muy bien, y el resultado será aún más valioso.

cookiemonster dijo...

y si pruebas a restaurar el sistema a antes de darle al no? igual tienes suerte y puedes recuperarlo, al menos en parte. Hace un par de semanas una de mis compis hizo no se que y desaparacieron todos mis archivos en el ordenador que compartimos. Restauro la configuracion del ordenador a la tarde anterior y aparecio todo otra vez. Prueba y suerte!

Enrique Monasterio dijo...

Es una idea. Lo intentaré

Anónimo dijo...

con esa opción únicamente serviria si borro el archivo definitivamente, entonces se podría usar "restaurar" y volvería a aparecer el archivo, pero cuando uno le dijo que no quería guardar los cambios "efectuados" no hay solución

Boo dijo...

Tendría que volver a vivir el mismo día como en la peli "Atrapado en el tiempo", la del día de la marmota, en la que el protagonista se despierta cada mañana comenzando el mismo día del año.¡cuantas cosas cambiarían por un SÍ en vez de un NO!

Andrés Cárdenas M. dijo...

¡A mí me pasó eso 2 veces el domingo en la noche corrigiendo un periódico colegial (pero bueno, la culpa era del computador)! Y no me quedaba más que volver a hacer. Todos dormidos en mi casa y yo con el despertador programado para las 5 y media. Y repito, no me quedaba más que despertarme. El viento frío nocturno se calentó con un par (o un poco más) de palabras solo pronunciables a solas

JUANMA SUÁREZ dijo...

El señor Windows suele ser muy "educado" para estas cosas, y a veces algo entrometido. ¿No le ha pasado con el Microsoft Office que, de repente, le aparece un clip preguntándole si necesita ayuda? ¿Quién va a necesitar ayuda de un clip cuando se está escribiendo? ¿Qué idea del idioma puede tener un trozo de alambre que sirve para agarrar los folios juntos? ¿Por qué no aparecerá Lázaro Carreter?

PLATAFORMA CONTRA EL CLIP DEL WORD.

Ljudmila dijo...

Bueno....a mi me han enseñado despues de unas cuantas "tragedias" similares que hay que programar para guardar cada 5 minutos! Asi se pierde solo parte.... Usted no lo ha hecho? Pues un trabajo para la vuelta! Feliz retiro!

Rocío Arana dijo...

Ayyyy cómo duele eso. Yo perdí una novela por culpa del dedo índice y no he vuelto a escribir ninguna más.
Voy a citar a Kloster en mi blog.