viernes, 29 de enero de 2010

¿Dónde estaba el Señor?


Me envían esta foto desde Haití: Cristo se mantiene en alto, clavado en la cruz en medio de las ruinas de Puerto Príncipe.

Se la enseño a varios alumnos y les pregunto qué les sugiere la imagen. Jaime dice que a los de la moto seguro que no les apetece nada rezar a ese Dios que sigue en pie mientras todo lo demás se derrumba. Los otros chavales callan; quizá no se atreven a decirme lo que piensan.

Marta quiere saber qué voy a poner yo en el blog. Le contesto que lo mismo que escribí aquí hace algún tiempo:

"Cuando a Jesús se le pregunta el porqué del dolor, de la injusticia o de la miseria, responde sin palabras: se echa la cruz a la espalda y camina al lado del que sufre. Los que estamos lejos de la tragedia, especialmente en este Primer Mundo del bienestar, nos rebelamos, incluso hay quien blasfema por el escándalo de un Dios que guarda silencio; pero los protagonistas suelen reaccionar al revés. Quizá descubren que es un honor tener a Cristo como compañero de padecimientos. Y rezan más que nunca, y agradecen seguir vivos en medio de tanta amargura."

13 comentarios:

Altea dijo...

Pues a mí lo que me sugirió fue que el Señor decía: "No os preocupéis, que estoy con vosotros". Cristo no está en la Cruz "como si tal cosa", sino recordándonos que sobre sufrimiento no tenemos que darle lecciones.

Bernardo dijo...

Recomiendo lectura de la contraportada del pasado Alfa y Omega (número 673, 22/01/2009), a cargo de Miguel Ángel Velasco, titulada "Dios, donde siempre".

http://www.alfayomega.es/Revista/2010/673/15_contraportada.html

Isa dijo...

Me ha gustado mucho la foto don Enrique. Qué impresión.
Jesús no es nada indiferente a nuestro dolor, si no no se habría abrazado a la Cruz con tanto amor. Lo que pasa es que a veces es más fácil enfadarse y no entender que rezar y entender.

Nubosidad variable dijo...

Ayer lei una frase de Santa Teresa de Calcula que me hizo pensar " dar hasta que duela" a veces los que estamos a esta lado del globo nos creemos que estamos siendo generosos con lo que tenemos- tiempo, afecto, compañia, ayuda, dinero...- pero sólo nos engañamos y no somos capaces de dar hasta lo que no tenemos como suele pasar con la gente que de verdad son pobres.

Anónimo dijo...

¡Qué maravilloso honor tan difícil de descubrir! (al menos para mí).
Carolina.

Relicary's Blog dijo...

Siemrpe es complicado creer en estas circunstancias. Nosotros que más apegados estamos a los lujos, somos MUY afortunados, nos joroba más la desgracia porque significa perderlo todo (lo material)

En Haití, pueblo al parecer bastante espiritual, no olvido la imagen de una cola de personas... rezando. Quizás, pìenso yo, tenían poco, y lo que más les importa, que es sus seres queridos y sus vidas, siguen ahí, para seguir luchando.

Es una píldora amarga, pero ahí está. Ellos son los que sufren y ellos son los que nos muestran lo que hacen, no lo que "nosotros haríamos".

Ni siquiera yo lo entiendo del todo... pero ahí estaba el video...

Un saludo y buen fin de semana a todos

Nieves dijo...

La pintura de Brueghel el Viejo llamada "El Camino del Calvario" y que está en el Museo de Arte de Viena obsesiona a muchos. Compuesta por una serie de medallones diseñados en miniatura, cada uno representa una escena: un hombre asaltado por bandidos, una mujer abandonada, un hombre asesinado por la espalda, una madre con el cadáver de su hijo, una mujer que da a luz dolorosamente, un agonizante en su lecho de muerte, un inculpado ante sus jueces, un condenado al punto de su ejecución. Todas estas escenas se condensan en un nombre: el inventario del dolor humano. Entre esos medallones, tratado como uno más, perdido en la masa y el azar: Jesús llevando su cruz.

Brueghel comprendió que todas los sinsabores y desgracias de los hombres tienen su Semana Santa (...)

Cristo es el compañero de todo ser que sufre, hasta tal punto que no existe dolor humano en esta vida totalmente solitario. Su cruz ha entrado por refracción en cada una de nuestras penas, en las más pequeñas y en las más voluminosas. Las antiguas mitologías adivinaron que la divinidad busca la familiaridad de los hombres por medio de las pasiones humanas, sus sensualidades o sus cóleras. Pero que Dios comulgue con los hombres en el dolor y en la muerte, no la adivinó ninguna de ellas. Que el dolor pueda ser testimonio de redención y de liberación, nunca la concibieron en sus más remotas fantasías.


Para seguir leyendo:
http://www.explored.com.ec/noticias-ecuador/camino-del-calvario-262996-262996.html

Si quereis ver la pintura: aqui

maria dijo...

Impactante la imágen : es Cristo quien nos dice " aquí Estoy presente frente a tu dolor" .

Nosotros en Chile también tenemos a Nuestro Cristo : El Cristo de Mayo. Le cuento la historia

LA LEYENDA

"Cuenta la leyenda que un día, paseando por sus tierras, la Quintrala ( mujer de sociedad , cruel y loca) vio en el tronco de un árbol la cara de Cristo, por lo que mandó a tallar su figura con la madera del mismo árbol. Esta permaneció en su casa y fue testigo de los crímenes y arrepentimientos de esta mujer, la que, finalmente, en un ataque de ira, retiró al Cristo del lugar, alegando que "no quería que ningún hombre le pusiera mala cara en su casa"

LA VERDAD HISTORICA

En el año de 1604, llegó a Santiago el joven profeso agustino Fray Pedro de Figueroa, nacido en el Perú en 1580.
Las crónicas destacan su entusiasmo y constancia en la labor evangelizadora que realizó en la capital chilena. Sin embargo, la escasez de imágenes y esculturas para incentivar a los fieles lo tenía preocupado. En su Lima natal, donde ellas abundaban en belleza y variedad, había observado el trabajo de sus hermanos de hábito de reconocida fama en el arte de la escultura. Y aunque no era escultor, fue haciendo algunas pequeñas imágenes que se distribuyeron por los corredores del convento y de otras casas religiosas de Santiago.

Estos primeros pasos lo entusiasmaron y se atrevió, con la ayuda de un carpintero para el trabajo más rudimentario, a tallar un Cristo agónico en la Cruz.

Es un Cristo de rostro serio, que mira con firmeza un punto indefinido, recordando la pungente exclamación: “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?” (Mt 27, 46)

TERREMOTO Y EL CRISTO

Cerca de las diez de la noche del 13 de mayo de 1647, un fuerte terremoto sacudió la ciudad de Santiago. Murieron muchas personas, se vinieron abajo casi todas las casas, pero el Cristo de la Agonía se mantuvo en pie, con parte de la iglesia de los agustinos.
Como si fuera poco, otro hecho sobresaltó a los sobrevivientes: la corona de espinas había caído, y ahora estaba en el cuello del Señor. “¿Qué significará eso?” – se preguntaban.

Fray Gaspar de Villaroel, fraile agustino y obispo de Santiago, comenzó a reunir a los sobrevivientes en la cercana Plaza de Armas, y los monjes organizaron con los vecinos una procesión en la que, todos descalzos, llevaron allá la imagen, colocándola en un lugar prominente.
Entonces, según consta en un documento contenido en el Archivo Provincial Agustino, el obispo hizo un ardoroso sermón sobre “los misterios que contenía el caso referido, con tanto aprovechamiento de todos los oyentes, que causó en todos gran levantamiento de sus espíritus, con demostraciones de verdadera penitencia, haciéndose especial mención de la corona de espinas puesta al cuello de nuestro Redentor”.

Carmen dijo...

Cuando se sufre es muy dificil ver algo detrás de eso D.Enrique.
Esa es mi experiencia pero intento no estar cerrada a Dios y a otras posibles vias de plantear el problema.
Saludos

Bernardo dijo...

¿Qué son esa especie de frutos verdes que hay pinchados en la verja vencida? ¿Quién los ha puesto ahí y por qué?

Kike dijo...

Y yo recomiendo estas dos:

-http://infocatolica.com/blog/espadadedoblefilo.php/1001230826-el-sufrimiento-de-un-nino.

-http://fueradebromas.blogspot.com/2007/09/dnde-est-dios.html.

Salud.

Almudena dijo...

Es cierto que, cuando más con el agua al cuello se está, más cerca parece que se encuentra Dios o, al menos, más se le busca.
Algunas veces, cuando se me ponen las cosas muy cuesta arriba pienso que quizá estoy mirando poco a Dios.
Supongo que no son comparables mis pequeños dramas con estos horrores que pasan pero, estoy segura de que Dios se hace notar más en medio del dolor. A veces sólo hay que verlo y dejarse consolar, es verdad...

paisdeidiotas dijo...

Impresionante foto!!
Un saludo