domingo, 17 de enero de 2010

Historias de Molinoviejo


He vuelto a Molinoviejo con un buen grupo de alumnas que se preparan para recibir el Sacramento de la Confirmación. Vivo, como es habitual, en la casa antigua. Ahora, mientras escribo, cae una lluvia tenue sobre los pinos del jardín. No hace frío y he abierto la ventana para escuchar mejor la música del campo.

De pronto me encuentro recordando mil historias que nunca he vivido, pero que han dejado su huella entre estos muros y pertenecen a la memoria de los que formamos parte del Opus Dei.

Levanto la vista hacia una inscripción que figura en la viga principal del cuarto de estar y que vuelve a traerme el recuerdo de Antonio, que falleció hace sólo cuatro días.

Cuentan que, en el verano de mil novecientos cuarenta y ocho, San Josemaría estaba en Molinoviejo comprobando el progreso de las obras, y pidió a Antonio Fontán que buscara un texto clásico para grabarlo en esta sala. Antonio, que ya era catedrático de latín, escogió unos versos de Virgilio. El poeta pone en boca de un pastor su agradecimiento a Augusto —a quien llama deus, Dios— por concederle el privilegio de permanecer en su casa y en sus tierras, mientras otros se ven obligados a abandonar el hogar y patria.

El texto original dice así: Deus nobis haec otia fecit: Ille erit mihi semper Deus. “Dios hizo para nosotros este lugar de descanso; él será, para mí, siempre Dios.”

Sólo hubo que hacer un retoque: el mihi fue sustituido por nobis: Él será siempre, para nosotros, Dios.

Son las nueve de la mañana. Ha cesado el canto de la lluvia y comienza el de los pájaros. Dentro de unas horas regreso a Madrid.

8 comentarios:

Almudena dijo...

Muchas gracias. Me gusta mucho cuando comparte esas historias con nosotros. En mi mente ya se va construyendo Molinoviejo. Si algún dia, por esas vueltas que da la vida, llego a ir allí, tendré un montón de cosas que ver. Y usted, ¿Es que no para quieto?

Andrés dijo...

Molinoviejo esconde y muestra historias en cada rincón, los que hallan estado allí querran volver.
La mejor sensación es sentarse en la hierva siempre húmeda y dejar que los sentidos se llenen de naturaleza.

Aproveche que está allí para rezar en la hermita por todos sus lectores.

Un saludo

Isa dijo...

Gracias por contarnos esto. Me encanta que sea una frase de Virgilio, pues soy filóloga clásica, y me gusta aún más su contenido.
Qué de verdad es aquello de que nuestro descanso está en Dios; cuántas contrariedades y dolores se apaciguan junto al Sagrario; cuánta paz se encuentra en el Señor. No dejo de comprobarlo.

Marta dijo...

Me ha encantado su ilustración de esta historia que forma parte de Molinoviejo y que muchos desconocemos, a pesar de haber estado allí.
Entre esos pinos están las mías propias y me ha traido muy, muy buenos recuerdos. Y como yo supongo todos los que por allí hemos ido pasando.
No me imagino a nadie que haya pasado por allí que no se le haya conmovido al menos un poquito el corazón.
Supongo que nunca es tarde, pero encomiendo a sus alumnas.

mila dijo...

Queria contarle que por fin he quitado el belén de mi casa, varios días después de la fiesta del bautismo de Jesús. El motivo, que quería acabar de leer su libro "El belén que puso Dios", delante del belén de mi casa. Dos sentimientos he tenido: mucha pena al quitar el belén (intentaré siguir hablando todo el año con alguna de sus figuras, aunque me temo que se me olvidará) y envidia sana de usted, de poder escribir esas cosas, lo que quiere decir que reza de la misma manera. Ojalá yo haya aprendido algo.
Gracias

Anónimo dijo...

Que detalle...ese flash de memoria de siete minutos en esa estancia,fue como una visita al Santísimo:rica y sustanciosa.Ayer lo conocí señor Antonio,seguro estará en otra mucho mas acogedora y en buena compañía.
David-Venezuela

Jorge P. dijo...

Echo de menos Molinoviejo! hace años que no voy, pero siempre me acordaré de su ermita y la belleza de la Virgen coronada. Los rosarios paseando entre pinos, la fábrica de bezolla al lado, la casa antigua y su historia viva por las paredes de la Casa, el oratorio... Ahora que dice lo de la frase, creo que era ahí donde también estaba otra en un tapiz (creo recordar), que me gusta mucho: "volé tan alto tan alto que le dí a la caza alcance"

GAZTELU dijo...

Las historias de Molinoiejo son para escribir un libro.
Yo siempre digo que Molina tiene "un sabor especial" y en esa casa se han producido grandes milagros.
Yo llevo 2 años sin petar la casa,porque voy donde me toca,y este año tampoco es mi curso de retiro allí.
Tengo una princesa de 5 primaria que va a hacer su primera convivencia allí este año,está entusiasmada porque le he enseñado tal cantidad de fotos y postales que es como si ya lo conociera.
Molinoviejo merece la pena conocerlo,las romerías en Mayo son un buen momento,os lo aconsejo.
GRACIAS