domingo, 31 de enero de 2010

El tren

Me dijeron que la felicidad es un tren al que hay que subirse en marcha, que pasa veloz y no se detiene más de un segundo. Yo decidí esperarlo cada minuto de mi vida, y lo imaginé de colores vivos y luminosos; ligero como el viento y silencioso como el vuelo de un halcón entre las nubes.

Pero el tren no llegaba.

Un día se detuvo en el andén una vieja locomotora sucia y renqueante que arrastraba un vagón abarrotado de pasajeros. El maquinista me pidió ayuda para conducirla y yo miré para otro lado.

Ahora sé que mi tren era ése. Y me pregunto si habrá una segunda oportunidad.



19 comentarios:

Anónimo dijo...

En este globo he pasado momentos estupendos, me he reido muchísmo,he aprendido, he rezado y he llorado.
¿Que me dice D. Enrique ,de los que siempre esperamos en el anden?
Inma

Nubosidad variable dijo...

Hace más deveinte años me subí a un tren del que años después me bajé por motivos varios, ahora me pregunto a menudo ¿ me equivoqué de vagón? ¿ volverá a pasar?...

Anónimo dijo...

No me lo creo. Usted tomó el tren bueno y a su tiempo.

Enrique Monasterio dijo...

Anónimo: Escribo en primera persona, pero esto no es una autobiografía

Isa dijo...

¿Sucia y renqueante? no me lo creo. Usted se subió al tren que debía; al que lleva a la felicidad absoluta, como el camino estrecho y el ancho, que es verde y florido, pero cuyo final no es el deseado.
Yo también pensaba que mi vida iba a ir por otros derroteros, pero cuando pasó por mi lado el tren, que no era sucio ni renqueante, me subí y no me bajaría por nada del mundo; y todos los días pido fuerzas a Dios para que eso sea verdad.

Capuchino de Silos dijo...

El anónimo está un poquito "fuera de juego".
Yo, me he emocionado.

DIOS ES AMOR dijo...

Pues yo no creo en trenes de la felicidad que pasan a velocidades de vértigo ni en la fatalidad o destino de que no existan segundas oportunidades.

Más bien creo que es el Señor quien espera cada día en el andén a que nos bajemos de nuestro propio tren de vida para que vayamos a su encuentro y darnos la felicidad.

Dios no es un ser cruel que nos envía UN TREN y si no lo cogemos nos hemos quedado sin felicidad para siempre, por favor.

Carmen dijo...

Usted cree que realmente ¿no puede pasar más que una vez?, y ¿qué puede pasar entonces?

Es que puede ser muy desconcertante.
Lo que dice ya lo he oido.

No siempre se reacciona como...
Hay muchos factores, ya lo sabra usted mejor que yo.¿Y qué hacemos contra eso?

Gracias por su atención

Almudena dijo...

Yo es que no me acabo de creer que haya un sólo tren... más bien la tira de trasbordos, casi siempre en hora punta y sin asientos libres, que si puedes te agarras y si no haces el equilibrio como puedes...
Y en cuanto a las oportunidades... íbamos a ir listos como sólo hubiera una. Hace muchos años alguien me dijo: "teme a Dios, que pasa y no vuelve". Es de las pocas cosas de las que puedo decir con certeza que es falso. Me parece que hay tantas oportunidades como errores. Al menos para mi, así va siendo.

M@NZ@NIT@ dijo...

Yo me subi a un tren... un poco dudosa y aunque ha habido muchos momentos de alegría, la mayoría, no he dejado de dudar si me habré subido al tren correcto.

De hecho, llevo varios días a punto de bajarme.

Marta dijo...

D. Enrique, gracias por su aclaración. Desde luego, no me lo podía creer. ¿Que tren podía haber sido mejor para usted que el que ha tomado?. Sobre todo con el ejemplo que nos dá diariamente en este globo.
Aún así, ya que se creó la duda, me permitirá que rece por usted, por los sacerdotes, por nuevas vocaciones sacerdotales y por todos aquellos, que después de haberse subido a su tren, aún dudan y por aquellos que dejaron pasar el tren.
Y sí, creo que la misericordia de Dios, pone en nuestro camino el mismo tren pero lo cojemos en otra "estación de nuestra vida".

Juana la Loca dijo...

Ay, tanta metáfora me ha mareado. Al grano: Cada uno escuche la Voz y la siga. Cada día todos los días.

GAZTELU dijo...

Buenisimo Juana la Loca,yo también estaba mareada con tanto tren.
Pobre anónimo,podiamos ser mas delicados a la hora de escribir,le han "paneado bien",entre usted y el capuchino.
Todos los dias salen cientos de trenes de Atocha,cada uno lo coge cuando le llega el momento.
GRACIAS

Anónimo dijo...

¿Habeis leido lo de "Cada mañana sales al balcón y oteas el horizonte, por ver si vuelvo..."? es una poesía de Patxi Loidi, si tecleais en google, la podeis leer. No creo que haya un solo tren en la vida, sería como estar predestinados. Sí pienso que hay llamadas que cada vez se hacen más flojitas si no escuchamos. Pero siempre está abierta "la vuelta a Casa". En mi caso nunca he dejado de practicar -desde fuera parezco muy pía-, pero ponerme claramente a desear mejorar el asunto, desde hace poco. Quizás cuando muera lo consiga! (broma).

Isa dijo...

El tren de nuestra vida, pues todos sabemos que estamos en este mundo para algo y con una función determinada en un sitio determinado, pasa una vez; si eres valiente, lo coges, aunque no sea a veces muy sencillo el camino por donde te lleve, y si no, te bajas corriendo y vas en busca de otros trenes que en principio no iban a por ti...
Gracias a Dios somos libres para subirnos o bajarnos del tren o del autobús o de lo que sea, pero mirar hacia atrás lo veo mucha pérdida de tiempo...Como la mística ojalatera...

Nuevepornueve dijo...

Precioso microcuento.
No entraré en mas detalles. Creo que el que lo entiende, lo entiende y ya.

Yomisma dijo...

Manzanita, ante todo aclarar que en esta vida no hay nada perfecto. Si te apuntas a un club de golf, los campos pueden estar muy bien cuidados, pero la comida del bar no tanto, si llevas a tus niños a un colegio, el director puede ser estupendo pero siempre hay n profesor que no te mola.... Así que si la mayoria del tiempo estás alegre en el tren....no te bajes. A lo mejor es que te has equivocado de vagón, que no de tren. Mira a ver si el de al lado es más la dedida que buscas. Te deseo lo mejor.

Enrique Monasterio dijo...

Yomisma, gracias por estar al quite y meter el capote con tanto salero. Nuevepornueve, menos mal que tú sí has entendido que se trataba de un cuento, sólo eso.

Anónimo dijo...

Subir al tren ahora o no,... esperar, ¿pasará otra vez? Cada dia tenemos que ser decididos y subir de inmediato para no quedarnos en tierra,eso es la vocación que Dios llama a cada uno, pero cuesta tanto el decidirse , y es tan arriesgado subir al tren de Dios...