sábado, 9 de enero de 2010

Monseñor Munilla


He aquí dos pasajes de la la homilía que ha pronunciado hoy sábado monseñor José Ignacio Munilla Aguirre al tomar posesión de la sede de San Sebastián.

* * *

Me presento ante vosotros pobre y humilde, con la inevitable sensación de que las expectativas que muchos de vosotros podáis tener, son muy superiores a lo que quepa esperar de mí... Si me permitís un poco de humor para distender el discurso (y quizás también para rebajar las expectativas), en estos días me ha venido a la mente un relato gracioso y enjundioso al mismo tiempo, que escuché a uno de mis hermanos obispos aquí presentes:

Dicen que había un señor muy débil y enfermo, que solicitó audiencia con el Papa para pedirle que rezase por él. Para su sorpresa, el Santo Padre le contestó concediéndole una cita. Llegado el día, acudió con antelación al Vaticano. En el primer control, le indicaron que tenía que ser muy breve porque el Papa estaba muy ocupado; al llegar a la primera planta, el Secretario le insistió en que el Papa estaría cansado, y que no debía alargarse en la entrevista... Al acercarse a la antesala, un monseñor le hizo saber la ocupadísima agenda del Pontífice esa mañana, insistiéndole en la brevedad... Cuando estaba ya a punto de entrar, un cardenal le miró fijamente, al mismo tiempo que se levantaba ligeramente la manga de su muñeca, y daba unos golpecillos con su dedo al reloj... Finalmente, se abrió la puerta, y al ver el rostro del Papa, nuestro hombre, débil y enfermo, sólo fue capaz de balbucear: "¡PAPA!, ¡PUPA!"

A buen seguro que habéis comprendido la intención de mi pequeña broma... La presión que se genera en ciertos momentos es muy grande. Por ello, quiero pediros a todos vuestra comprensión ante mi pequeñez, al mismo tiempo que vuestra buena voluntad en la acogida de las palabras de este pastor de la Iglesia. El factor mediático tan influyente en nuestros días, contribuye fácilmente a construir castillos en el aire, a ver gigantes donde sólo hay molinos, a engrandecer a quienes lejos de ser supermanes, tan sólo son unos peregrinos más en el camino de la vida; o tal vez, a juzgar como demonios a quienes simplemente comparten nuestra misma condición pecadora.

Por todo ello, permitidme que lo diga una vez más: me presento ante vosotros pobre y humilde, al mismo tiempo que consciente de la misión que he recibido de Cristo y de su Iglesia. Nada busco por mi cuenta y sólo le pido a Dios "acertar", ser instrumento suyo en la construcción de su Reino... Ser "instrumento", no más. Pero tampoco menos.

En un día como hoy y en las circunstancias presentes, he pensado compartir con vosotros el uso de la palabra... Me explico: Con motivo de mi nombramiento, he recibido muchísimos correos electrónicos y cartas. De entre éstas últimas, he elegido una, que me ha llegado especialmente al alma... Dice literalmente:

Estimado José Ignacio:

La paz y el amor de Jesucristo y la alegría de la Virgen María rebosen en tu corazón. Con tu reciente nombramiento como obispo de la Diócesis de San Sebastián, quiero mostrarte mi acogida y cariño junto con esta tu tierra que te vio nacer. Es mi deseo que te encuentres en casa, acogido y amado como Pastor.

Tu nueva labor vaya ungida por el Santo Espíritu. Él te consolará y te dará la fuerza que viene de lo alto para mantenerte fiel a Dios y a la Iglesia. Jesús te dice: "No tengas miedo, Yo estoy contigo". Así pues, no temas, Dios está con nosotros...
Acuérdate cuando pastores la grey del Señor, sobre todo, de los pobres, humildes y enfermos, aquellos que no tienen pr otector y sé un Padre amoroso para todos ellos. Hay mucha falta de cariño en los corazones, José Ignacio, tú que lo recibes de Nuestro Señor, dáselo a los pobres y a los pequeños; y no te olvides de ninguno... ¡Sé reflejo humilde del Corazón de Jesús, siendo de todos y para todos!

Tú que tanto amas a la juventud, acuérdate de ellos y sé comprensivo con su debilidad, acogiéndolos con misericordia. Ellos necesitan acogida y compasión y un corazón que les comprenda, que les escuche y los acompañe.

Escucha, José Ignacio, escucha el clamor del pueblo sufriente y dolorido y alégrate, al mismo tiempo, con aquellos que se sienten amados infinitamente por Dios.

Los niños y los ancianos sean tu predilección; son débiles y dependientes y necesitan apoyarse. Utiliza tu báculo para ayudarles en sus necesidades.

Sobre todo, José Ignacio, cuenta con la gracia de Dios. La empresa es muy grande para un alma sencilla como la tuya, pero la gracia es aún mayor para llevarla a buen fin. No te faltará la oración de la Iglesia. Te tendré siempre presente en mis humildes oraciones y aquí me tienes cuando me necesites. Aprovecho para desearte una Feliz Navidad. Un entrañable recuerdo a tu amatxo. Ongi etorri zure etxera!


* * *
Al ver el calor de vuestra acogida, me he acordado del borriquillo que Jesús montaba aquel Domingo de Ramos en su entrada en Jerusalén. ¿Os imagináis qué ridículo hubiese hecho aquel asno si hubiese creído que aquellas aclamaciones y aquellos saludos estaban dirigidos a él, en vez de a quien llevaba sobre sus lomos? Le pido al Señor no ser tan "burro" como para engañarme así.

Me parece que todos, sin excepción, deberíamos aplicarnos la parte que nos corresponde en esta imagen de la entrada de Jesús en Jerusalén. ¡Qué absurdo hubiese sido que quienes salieron a las calles, aquel Domingo de Ramos, batiendo sus palmas y cantando cánticos de alegría, lo hubiesen hecho por el simple motivo de que el borrico les resultase simpático! ¿Y qué decir de los habitantes de Jerusalén, si se hubiesen resistido a recibir a Jesucristo, porque no les gustaba el asnillo sobre el que venía montado?

La moraleja y la conclusión de esta cuasi fábula que os he propuesto, es obvia: ¡El misterio de la Iglesia sólo cabe vivirlo en la fe y desde la fe! ¡Cualquier otra cosa, inevitablemente, nos conduciría a malas interpretaciones y a manipulaciones! Así nos lo recordó D. Juan María Uriarte en la homilía de su despedida: "La comunidad cristiana se mantendrá incólume si por la fe sabe identificar a Jesús presente y activo en medio de ella y tiene el coraje de confiar en Él «a fondo perdido». Él es la fuerza de la Iglesia en todos sus momentos de debilidad, de prueba y de riesgo".

Oremos unos por otros, queridos hermanos. No lo digo como una frase hecha, sino con plena convicción de que es el camino para sanar heridas y para alcanzar la meta que perseguimos, que no es otra que dar gloria a Dios. Os pido que nos tomemos en serio esta llamada que os hago. La oración dirigida a la Virgen María será especialmente eficaz. ¡Bien sabemos de la capacidad que tienen las madres de congregar a sus hijos! Con frecuencia, cuando falta la madre, resulta casi imposible convocar a la familia; sin la madre aquello se convierte en un "desmadre". Pero nosotros... ¡tenemos madre!; y se llama "María". ¡Cada vez que pronunciemos con confianza este santo y bendito nombre -"¡María!"-, nos sentiremos más hermanos!


18 comentarios:

mar dijo...

Una homilia preciosa. Que Dios bendiga a Monseñor Munilla. Rezaré por él.

Historias del Metro dijo...

IMPRESIONANTE. Qué humildad. Qué maravilla las comparaciones con el borriquillo... todo. En los telediarios sólo se ha indicado que Munilla ha pedido "comprensión". Si la gente llega a escuchar esta homilía entera, para muchos, otro gallo cantaría. Para otros no, pero no hay peor sordo que quien no quiere oír... De todas formas, no caben descalificaciones, delante de una homilía así...

Anónimo dijo...

Q entrañable la carta de su madre,es lo mas bonito q he leído en muuuucho tiempo.Yo quiero un corazón tan grande como el suyo

Maria dijo...

Emocionante la homilía. Le tengo un cariño especialísimo a Mns Munilla y le considero de una luminosidad y una humildad a un tiempo muy impresionantes. He aprendido mucho con él.
La fábula del burro la había leído antes (¿de San Josemaría?) pero sólo en lo referente a la primera parte: la que hace alusión a sí mismo.
Pero este otro párrafo:
"¡Qué absurdo hubiese sido que quienes salieron a las calles, aquel Domingo de Ramos, batiendo sus palmas y cantando cánticos de alegría, lo hubiesen hecho por el simple motivo de que el borrico les resultase simpático! ¿Y qué decir de los habitantes de Jerusalén, si se hubiesen resistido a recibir a Jesucristo, porque no les gustaba el asnillo sobre el que venía montado?"
Qué lección contra el sectarismo.
¡Viva Munilla! ¡Bendito sea!
Gracias por ponerla, don Enrique, Bendito usted también.

GAZTELU dijo...

Le encomiendo a diario muy especialmente desde que conozco su nombramiento,cuando uno conoce la problemática existente en ese maravilloso pueblo,no puede hacer otra cosa que rezar,rezar y rezar todavía más por él.
Será una tarea muy difícil pero el comienzo ha sido de matrícula de honor.
GRACIAS

Inés dijo...

Ahora hace falta que todos los vascos le correspondan con la misma humildad y el mismo espíritu de servicio....ojalá.

Anónimo dijo...

Ayer fue un día muy especial. Ahí estuvimos apoyándole, y la verdad que mereció la pena.

Papathoma dijo...

Qué suerte que en esa bendita y sufriente tierra vasca les haya tocado un Pastor tan de Dios. Que Él le bendiga y no le deje de su mano. Gracias por presentárnoslo.

Anónimo dijo...

Rectificación:no era la carta d su madre,leí mal.

Almudena dijo...

Cuando ha salido en todos los telediarios, en ninguno se han burlado de él... eso sí, han aprovechado para destacar el grupo de homosexuales y lesbianas que se manifestaban en su contra a las afueras del templo. También resaltaba en las imágenes la parafernalia: el báculo, la mitra... Para un extraño a la Iglesia, una noticia extraña, sin importancia para un telediario. Para mí, la agradable sorpresa de encontrarlo en las noticias: "algo se está moviendo" -pensé-. Pero aún cuando lo que pusieron no estaba mal, faltaba lo que usted ha puesto. Muchas gracias

José María dijo...

Me ha encantado este video vocacional?
http://www.southwarkvocations.com/Southwark_Vocations/Blog/Entries/2010/1/9_When_you_grow_up.html

mila dijo...

Gracias por el comentario de hoy, ¿dónde podemos leer completa la homilia de Monseñor Munilla?

Anónimo dijo...

http://www.enticonfio.org/enticonfio009.pdf
este es el enlace a la homilía completa

Maria dijo...

La homilia la tiene colgada
en su web

Pierre Nodoyuna dijo...

Me quito el sombrero y le deseo lo mejor... Lo tiene crudo, pero así se lo han puesto siempre a los Santos, no?

Clara dijo...

Quéfoto tan buena, Don Enrique.
Precioso día el 9 de Enero en San Sebastián. Salimos todos alegres y con mucha paz en el corazón. De la homilía me quedó grabado lo que copia usted en el último párrafo:

"Oremos unos por otros, queridos hermanos. No lo digo como una frase hecha, sino con plena convicción de que es el camino para sanar heridas y para alcanzar la meta que perseguimos, que no es otra que dar gloria a Dios."

Que el Corazón de Jesús guarde a Monseñor Munilla.

ann dijo...

Mucha humildad, mucha fe, mucha Gracia de Dios, y con las oraciones de todos, esta mision que Dios le encomendo tendra mucho fruto.

Que Dios lo Bendiga.

Juan María Moreno Urbano dijo...

Preciosa homilía.
Conozco desde hace muchos años a través de internet (foro loiola) a monseñor Munilla...desde que era párraco de Zumárraga.
Es un hombre de Dios que precisa muchas oraciones.