martes, 23 de septiembre de 2008

Las aves se van



No se me ocurre un frase más triste: se van las aves y el cielo se queda huérfano de vuelos y de trinos. ¿De qué sirve la brisa sin el baile de los vencejos, las golondrinas, los abejarucos? El sol brilla de otro modo en otoño, cuando todavía no han llegado los pájaros del invierno y hay como un paréntesis de tristeza en el aire.

En Gibraltar no. Tampoco en Doñana ni en el Estrecho de Mesina. Allí se concentran millares de aves para dar el salto al Continente Africano. Aquello es una algarabía de gritos y cantos.

Este primer vídeo refleja algo de lo que ocurre en Doñana ahora mismo.




Éste es aún mejor. Recoge un pasaje de ese documental fantástico que muchos habréis visto en el cine y que yo no me canso de contemplar: "Nómadas del viento". Cigüeñas y pelícanos sobrevuelan el desierto del Sahara. Desde hace años, la mayor parte nuestras cigüeñas han renunciado a un viaje tan largo y se quedan en la Meseta Sur y en Andalucía.





3 comentarios:

Jesús Beades dijo...

Esa ausencia en el cielo es como el silencio entre dos movimientos musicales.

Boo dijo...

Es que hasta las cigüeñas se están apoltronando...

Anónimo dijo...

Tuve la suerte, y no es para darle envidia, de trabajar en un centro de visitantes de doñana (preparque), a finales de Octubre del año 2005 desde las seis de la tarde a las diez de la mañana y cómo vigilante. Impresiona las noches claras con el cielo estrellado y el "clamor" de las aves.