viernes, 5 de septiembre de 2008

El aborto, el loco y Nietzsche

¿Tendremos que volver a hablar sobre el aborto? ¿Será necesario que repitamos una y otra vez lo que todos saben, que en el vientre de una mujer embarazada no hay un tumor extraño ni un animalito pequeño, ni una vida "potencial" sino un ser humano vivo? ¿Deberemos explicárselo incluso a los "expertos" de ese Ministerio que llaman de Igualdad, donde igual-da la verdad que la mentira?

¿Volverán a llamar "progresista" al negocio de la muerte? ¿Nos hablarán de nuevo de las pobres mujeres que "se ven obligadas" a matar, quiero decir a abortar? Y la oposición, ¿tendrá suficiente coraje para ir al fondo y llamar "crimen" al crimen, o seguirán dando argumentos basados en la escasa "demanda social" de la ley que se prepara? Si hubiese suficiente demanda social, ¿legalizarían el asesinato?

¿Se quedarán solos los obispos en la defensa de la vida humana?

Hace tiempo escribí aquí un artículo sobre las víctimas de esta carnicería. Hoy quiero reproducir un texto bien conocido de Nietzshe. Su intención era bien distinta, pero acierta el viejo filósofo: cuando el hombre mata a Dios, él mismo se convierte en un dios miserable y criminal.




¿No
habéis oído hablar de ese loco que encendió un farol en pleno día y corrió al mercado gritando sin cesar: «¡Busco a Dios!, ¡Busco a Dios!». Como precisamente estaban allí reunidos muchos que no creían en Dios, sus gritos provocaron enormes risotadas. ¿Es que se te ha perdido?, decía uno. ¿Se ha perdido como un niño pequeño?, decía otro. ¿O se ha escondido? ¿Tiene miedo de nosotros? ¿Se habrá embarcado? ¿Habrá emigrado? -así gritaban y reían todos alborotadamente. El loco saltó en medio de ellos y los traspasó con su mirada. «¿Que a dónde se ha ido Dios? -exclamó-, os lo voy a decir. Lo hemos matado: ¡vosotros y yo! Todos somos sus asesinos. Pero ¿cómo hemos podido hacerlo? ¿Cómo hemos podido bebernos el mar? ¿Quién nos prestó la esponja para borrar el horizonte? ¿Qué hicimos, cuando desencadenamos la tierra de su sol? ¿Hacia dónde caminará ahora? ¿Hacia dónde iremos nosotros? ¿Lejos de todos los soles? ¿No nos caemos continuamente? ¿Hacia adelante, hacia atrás, hacia los lados, hacia todas partes? ¿Acaso hay todavía un arriba y un abajo? ¿No erramos como a través de una nada infinita? ¿No nos roza el soplo del espacio vacío? ¿No hace más frío? ¿No viene siempre noche y más noche? ¿No tenemos que encender faroles a mediodía? ¿No oímos todavía el ruido de los sepultureros que entierran a Dios? ¿No nos llega todavía ningún olor de la putrefacción divina? ¡También los dioses se descomponen! ¡Dios ha muerto! ¡Dios permanece muerto! !Y nosotros lo hemos matado! ¿Cómo podremos consolarnos, asesinos entre los asesinos? Lo más sagrado y poderoso que poseía hasta ahora el mundo se ha desangrado bajo nuestros cuchillos. ¿Quién nos lavará esa sangre? ¿Con qué agua podremos purificarnos? ¿Qué ritos expiatorios, qué juegos sagrados tendremos que inventar? ¿No es la grandeza de este acto demasiado grande para nosotros? ¿No tendremos que volvernos nosotros mismos dioses para parecer dignos de ellos?

Nietzsche La gaya ciencia, n. 125

6 comentarios:

Luisa dijo...

Pues sí, Nietzsche está muy acertado.
Y sí,tendremos que volver a defender que el aborto es un crimen.

Interrupción,es cuando estás en el cine y una señora te interrumpe y te pregunta cómo se llama la pelicula.

Lo que de verdad me parece vomitivo es la de criaturas desenfocadas que dicen ser católicas y están a favor de esto,a favor de aquello...criticando a la Iglesia...
Qué sinrazón.Católico con todas las consecuencias y si no,vete al monte a correr cabras.

Enrique dijo...

Ahora que se habla de "plazos", yo me defino partidario del aborto, pero a los 11 años, cuando ya sabes con certeza cómo te va a salir la criatura.

Anónimo dijo...

Malo malísimo que quieran matar más y mejor e incluso que propongan ampliarlo libremente hasta el final del embarazo.
Que la "Ministra de Igualdad" quiera que las mujeres aborten con "seguridad jurídicaª (?????????)

Pero el colmo de la frivolidad es que quieren hace rde este escándalo una "cortina de humo" para desviar la atención del problema económico creando uno aún más grave!

Andrea Rodil de del Valle dijo...

En Guatemala estamos comenzando con este tema. Los grupos de feministas liberales están dandole durísimo al tema, pues lo quieren legalizar para que "las pobres mujeres que tienen que abortar en clinicas clandestinas" ahora lo hagan en un lugar más limpio y "seguro".
Ya hay incluso guerra interna en el Colegio de Médicos... por favor recen por nosotros, para que no nos gane el deseo de ser como las "Grandes Potencias" y modernizar nuestra legislación, legalizando asesinatos.

Abu Saif al-Andalusi dijo...

Don Enrique:
Le escribo a su blog para anunciarle una campaña, titulada "Salta la alambrada", contra la nueva ley del aborto. No tiene firmas y nace de una familia numerosa, la mia. Como está claro que nuestras ideas sobre el aborto son iguales le invito a que participe y difunda este mensaje.

En enlace es este: http://elbaluartedeoccidente.blogspot.com/2008/09/salta-la-alambrada.html

Gracias de antemano.

Luis

Andrés Cárdenas M. dijo...

En Ecuador iremos mañana a las urnas para aprobar o desaprobar un proyecto de constitución. La Conferencia Episcopal, con Monseñor Arregui a la cabeza, a dicho que da apertura al aborto. El texto no es específicamente abortista, e incluso dice que "defiende la vida, incluido el cuidado y la protección desde la concepción", aunque reserva a las parejas el "derecho de decidir cuantos hijos e hijas tener". El Presidente Correa ha dicho reiteradamente que es el primero en defender la vida y en estar en contra del aborto, pero no entiendo por qué no incluyó en el articulado constitucional el 100% de la propuesta de la Conferencia Episcopal. Se ha dedicado a decir de todo a Monseñor Arregui, y a "las altas cúpulas" de la Iglesia. Se ha hablado otro tanto del Opus Dei. Esto para que encomiende a mi país. Quisiera tener un blog como el suyo, pero no doy el primer paso. Además tengo el común miedo de quien quiere escribir de no ser leído.