jueves, 26 de enero de 2012

En tres o cuatro líneas (II)


La máscara

Si nos despojáramos por completo de la máscara que nos hemos fabricado con tanto esfuerzo, descubriríamos con horror que detrás no hay una cara deforme o repulsiva, sino la nada. Por eso asusta tanto la plena sinceridad.
Sin la máscara no soy nadie. Yo quisiera aferrarme a ella, pero pido a Dios que me la arranque, aunque duela, y que aparezca su rostro llenando mi vacío.

8 comentarios:

Maximiliano María (Lukas Romero) dijo...

Estoy pero no estoy de acuerdo, don Enrique. Porque aunque es cierta nuestra fragilidad, pienso que entenderla como "nada" sólo puede ser cierto si se usa de modo simbólico. Somos "algo" por naturaleza. Es cierto que todo lo bueno proviene de Dios, pero incluso el que no deja a Dios llenar su vacío se queda con algo: con todo lo que naturalmente es, con todos los dones que Dios le ha dado al crearle. Tras la máscara (que usamos para ocultar nuestro verdadero ser, que es frágil y vulnerable) está la persona, que aunque sea tan tremendamente débil que se puede EXAGERAR su debilidad diciendo que es "nada", no por ello está menos llena de dones naturales maravillosos: la conciencia, la capacidad de amar, etc.. Vienen de Dios, sí, pero son nuestros. Son "nosotros". Son el rostro que aparece tras la máscara.

En mi opinión.

maria dijo...

POR AHI SE DICE QUE LA PALABRA PERSONA DERIVA DE LATIN : PERSONARE QUE FUE TOMADO DEL ETRUSCO "PHERSU" Y DEL GRIEGO "PROSPORA", QUE SIGNIFICA MASCARA , ESAS QUE SE USABAN EN EL TEATRO GRIEGO ... POR TANTO EL "SER PERSONA" CONLLEVARIA TENER CADA UNO UNA MASCARA

Enrique Monasterio dijo...

Estoy de acuerdo contigo, Maximiliano. Empleo un lenguaje "exagerado", pero habitual en la literatura ascética.
Muchos santos han dicho cosas parecidas, y no deben interpretarse literalmente

pacita.. dijo...

Es verdad que nos dá verguenza que los demás vean nuestros defectos,como dice una amiga :hay que quedar mal!

Relicary dijo...

Me gusta la reflexión de Maximiliano y su respuesta Don Enrique.

Creo que tras la máscara, el vacío realmente es el retrato de nosotros mismo sin ninguna negación propia. Virtudes y defectos. Y cuando ves ambas cosas puedes decidir mejorar unos (que no se queden ocultos tras la máscara) y tratar de corregir lo otro (para que no escape con fuerza a través de las grietas de la máscara).

Relicary dijo...

En otro orden, respecto al lenguaje ascético, recuerdo hace años cuando estudiamos a Nietzsche y leíamos sus escritos. Me llamó la atención una serie de citas que hacía de Santo Tomás para criticar el cristianismo, como revelándo de ese modo una
"máscara" tras la cual se ocultan sus verdaderas intenciones, obviamente malas.

Tras el estupor que me causó leer eso, recurrí a un filósofo y me dió una explicación más prolongada pero que se resume en su frase, acerca del lenguaje ascético. Creo que en esos textos hacen falta siempre que estén acompañados de notas aclarativas para aquellos que seamos un tanto más ignorantes.
¡Buenos días!

Antuán dijo...

Cierto, por eso alguien escribió: "Cuando con mis ojos pueda verte; moriré. No podré resistir la luz de tu mirada; podré verte sonreír; llegará hasta mis mejillas agua clara." Para eso hace falta esa sinceridad de que nos habla, esa mirada limpia. Llueve, esta tarde tengo que hacer algun encargo y la verdad esque me gusta mojarme, oxogigena el cuerpo y el almaese chirimiri casi agua-nieve. Adiosle

Adaldrida dijo...

Bravo por ese final que es poesía.