jueves, 14 de mayo de 2009

Danzad, danzad, Malditos

Otro artículo genial de Enrique García-Máiquez,
publicado ayer el el Diario de Sevilla



Casi turba tanto interés del Gobierno por que todos tengamos una vida sexual vibrante, sobre todo los más jóvenes. En sus desvelos, después de recomendar rollos sin bombo, molones mogollón, raca-raca y tralará, se dispone a dispensar en las farmacias, sin receta médica y a menores de edad, la pastilla del día después. Toma.

Habrá quien vea en tanto sexo, píldoras & rock & roll (& hip & hop) una maniobra de fino maquiavelismo político. Que no paremos, para que no nos paremos a pensar en el paro. Ni en el desmoronamiento del sistema educativo, del sistema financiero, del sistema de las pensiones, del sistema autonómico… Pero me cuesta creer en conjuras y además, para que no pensemos, ya está la tele, el profiláctico catódico del análisis crítico.

En realidad, el Gobierno y la progresía en general siguen su inercia. La píldora está en el origen de sus concepciones ideológicas. El 68 no cambió las estructuras económicas ni los mecanismos del poder. Lo único revolucionario fue la liberación sexual; y, sin embargo, aquello, de lo que tan satisfechos están, abrió la caja de Pandora del viento que nos arrastra. Para evitar embarazos se acudió al condón, que, a pesar de la indiscutible fama de la que goza, no funciona del todo, según se ve. Se recurrió a la píldora, que tampoco fue definitiva. Y luego al aborto, que se ha ido convirtiendo en un método anticonceptivo más, para lo que se saca a la carrera la nueva ley. Pero como la cifra de abortos es escandalosa, y lo será aún más, el Gobierno se agarra ahora a la pastilla post-coital, cuyas víctimas no se contabilizan, para salvar la cara.

Sólo esta precipitación encadenada (legislad, legislad, malditos) puede explicar tanto disparate. Tras permitir abortar sin permiso paterno a niñas de 16 años, se van a dispensar sin control médico y también a menores, unas pastillas que, aunque muy al principio, son abortivas, y que naturalmente tienen efectos adversos muy frecuentes. Pasma, por otra parte, que la más alta autoridad sanitaria de España haga un alegato a favor de la automedicación.

Todo, antes que atreverse con el tabú. Jamás aconsejarán a las niñas y a los niños que disfruten de su infancia y de su adolescencia sin precipitarse al sexo, que ya tendrán tiempo, si quieren. La presión tácita que el poder ejerce sobre ellos, combinada con otras, es tremenda. Estas medidas gubernamentales asumen que lo más normal (normal de norma legislativa, nada menos) es la iniciación sexual tempranísima. ¿Y las consecuencias? Ya haremos, se nos dice, lo que sea —literalmente, lo que sea— para solucionarlo. Vosotros, danzad, danzad, malditos.


12 comentarios:

Anónimo dijo...

Danzad, danzad, malditos... Nunca mejor dicho porque este gobierno es una maldición. AC

Anónimo dijo...

Camino recto y seguro para llegar a ser "peleles" muy pronto.

Isa dijo...

Qué maravilloso artículo, don Enrique.
Tanta noticia mala estos días (no sólo la final de ayer de la Copa del Rey) me abruma; tengo que rezar más y más, porque el mal no puede triunfar, y no triunfará.

E. G-Máiquez dijo...

Expresaré mi agradecimiento por Manuel Machado:
"Esta es la gloria, Guillén,
de los que escriben artículos:
ver que en los mejores blogs
aparecen recogidos".
Y además ilustrado a la perfección. Muy ilustrativa foto don Enrique.

Anónimo dijo...

Estoy 100% de acuerdo

lolo dijo...

Imposible decirlo mejor.
Y ser más verdad.
Gracias al autor y a usted por colgarlo, Don Enrique.

Pierre Nodoyuna dijo...

Magnífico artículo. En vez de legislar en favor del hombre se legisla en favor de un aspecto muy parcial en la vida humana, sin el cual no hay subsistencia de la especie. Pero éteme aquí que lo que se favorece es lo contrario de la función: la NO PROCREACIÓN.
Lo de siempre: si nos vieran desde algún otro planeta, dirían lo de Mafalda: BESTIAPLAÑETE.

riCh dijo...

Muy buen artículo.

Me da pena pensar que ahora estamos empeñados en evitar la procreación, en lugar de buscar mejores medios para evitar los, mal llamados, embarazos no deseados. ¿Es que no es posible educar al hombre para que viva la castidad?

Saludos Influenzosos (achuu!)

Juanan dijo...

La castidad ha dejado de ser una virtud: es una opción cultural. El mero hecho de pretender vivir la castidad (independientemente de que se consiga) marca a uno muy claramente en una dirección opuesta a la norma. La castidad tiene incluso una percepción peyorativa. Se ve como una represión, mientras que lo socialmente aceptado como más sano es la práctica habitual dentro de una pareja estable, dentro de la estabilidad que puede tener una "pareja sentimental" que se rige, como su nombre, por meros sentimientos.

La castidad no es una virtud. Es un vicio, pero de los antipáticos.

Luis y Mª Jesús dijo...

... pero también somo muchos que estamos intentando que "pare la música"

Pierre Nodoyuna dijo...

Me encanta ver que los de Derechoavivir se mueven mucho y consiguen más. Esa es la única manera de vencer el mal. Movimientos sociales, que los políticos está visto no llegan a nada. Os acordais de la Polaca Solidaridad?

Bernardo dijo...

Este asunto tremendo me tiene muy desasosegado, don Enrique.