miércoles, 4 de julio de 2012

"Te lo digo yo"




Cenábamos cinco personas en un restaurante cercano. Tres hablaban de cuestiones políticas en un tono sereno, casi académico. Yo procuraba quedarme al margen para no tomar partido, pero disfrutaba comprobando que se puede discrepar sin levantar la voz, escuchando con atención al que tiene la palabra y sin interrumpirlo jamás. Era una insólita tertulia de tres personas inteligentes, educadas y con sentido del humor.
El cuarto contertulio era un conocido constructor, simpático aunque un tanto elemental, con tres o cuatro ideas en la cabeza sólidamente ancladas y con muchas ganas de intervenir en la conversación para demostrar que también él podría aportar algo.
Casi siempre entraba del mismo modo. Como estaba a mi lado, me agarraba el brazo izquierdo (quizá buscaba un cómplice) e interrumpía a  la persona que estuviese hablando:
―Mira, Antonio (la víctima solía ser él) estás muy equivocado: te lo digo yo.
A lo largo de la cena repitió el “telodigoyó” no menos de quince veces. Era su único y definitivo argumento.
Por lo demás, ya digo, era un tipo simpático, cordial, generoso ―él pagó la cena― y con ganas de agradar. Probablemente cada vez que apelaba al “te lo digo yo” suponía que bastaban esas cuatro palabras para cerrar toda discusión. También podía haber añadido esa expresión tan frecuente en las conversaciones de esta tierra: “como yo digo…”

10 comentarios:

Anónimo dijo...

jajajajajaja me hace gracia que ponga:
Siempre hay quienes meten baza pero no saben cómo, y deberían por lo menos dar una idea, porque hay mucha gente a la que explicarle cosas, y no sólo le puedes decir: .Pero bueno, por lo menos sabe que no está de acuerdo. D.Enrique, hace mucho que no comenta usted sobre los pájaros...
Anónimo-2

Relicary dijo...

Entiendo la anécdota aunque no acaba de hacerme toda la gracia que debería en circunstancias normales.

Últimamente oigo demasiado un símil del "te lo digo yo" y se llama "seguro que no sabías", y eso basta como prueba o pilar sólido acerca de una conversación que se acaba convirtiendo en crítica.

maria dijo...

autoreferente .... falta de seguridad

Bernardo dijo...

¿Cómo es que "losquenoslodicen" suelen ser los que están en posición como para pagar la cena?

No digo que no tengan razón muchas veces, pero "decirloalosdemás" tiene pinta de ser bastante rentable.

Antonio dijo...

Si al hablar no has de agradar....te será mejor callar...
(mamá de Tambor)

Clara dijo...

Qué majete el constructor, me encanta la gente con cuatro ideas bien ancladas en la cabeza y cierta torpeza en habilidades sociales. Me inspiran confianza.

Ourense San Francisco dijo...

Sí, todo está exacervado. Ahora las cosas ya están "bajo" mi punto de vista (no desde) y MI opinión ha dejado de ser humilde... Pero yo no lo quiero decir, porque un poco de estas cosas de complejo de oráculo de Delfos, sí me pasan

Asumpta dijo...

A veces,cuándo estas con gente tan políticamente correcta,piensas que piensan"A mi me lo vas ha decir"y la gente campechana,se reafirma con coletillas de autoafirmación,me gusta la gente sencilla,y si encima puede pagar cenas seguro que son trabajadores y listos.....jajaja

Cordelia dijo...

Hay otras variantes: como te lo digo, lo que yo te diga y una muy ramita peor que ya he oído varias veces y que me parece horrorosa: yo te digo MI verdad

Vivir con humor es mejor dijo...

Los "te lo digo yo", siempre pagan la cena... Como si el dinero supliera la falta de inteligencia.