martes, 24 de agosto de 2010

La autopista


No me gustan las autopistas. Por regla general me dan sueño, sobre todo desde que está prohibido todo lo que podría amenizar el viaje. Nuestras protectoras autoridades han quitado las curvas peligrosas y los cambios de rasante; han eliminado los anuncios de las carreteras para evitar que nos distraigamos; han llenado de radares la ruta para que vayamos a velocidad de carromato y el trayecto se nos haga eterno, y no nos dejan tocar el móvil, ni el navegador. Así no hay quien se mantenga en vela, la verdad. Cualquier día de estos derriban la catedral de Burgos para que no se distraigan los que circulan por la Nacional I.

Un funcionario de la Dirección General de Tráfico explicaba esta mañana por la radio que el conductor debe poner los cinco sentidos en la conducción. ¿Los cinco? ¡Qué espanto! Debe ser agotador. Yo, que iba camino de Madrid, hice un rápido examen de conciencia y comprobé que la vista, el oído y el tacto sí que estaban atentos a la carretera, pero el olfato y el gusto no. En ese momento saboreaba un caramelo de café para evitar el sopor y mi nariz aspiraba el aroma de un ambientador que me regalaron en la gasolinera.

Debo reconocer sin embargo que la autopista Segovia-Madrid me ha resuelto muchos problemas. Hoy, igual que ayer, en sólo tres cuartos de hora me he plantado en una clínica madrileña para atender a un enfermo que pasa por un momento delicado y difícil. Llevaba los óleos en la guantera y, en el bolsillo interior de la chaqueta, una teca dorada.

Antes de llegar a la clínica, pasé por mi casa y tomé del Sagrario una porción mínima de la Sagrada Forma. La guardé en la teca y, con el Señor en el coche, conduje en silencio hasta mi destino.

El Ángel Custodio me tenía reservado un hueco perfecto para aparcar a pocos metros de la Clínica. Subí a la habitación y el enfermo me recibió con una sonrisa esplendorosa. Estaba delgadito y pálido, pero parecía despreocupado de todo. Sólo ha pedido que le traigan un escapulario de lana y la Comunión.

De regreso a Molinoviejo, ya se me había pasado el sueño. Di gracias a Dios porque no hay trabajo más estimulante para un sacerdote que acompañar a los enfermos que se encuentran en el tramo final de su vida.

Empecé a rezar el rosario y me asaltó una duda: ¿estará prohibido por la DGT pasar las cuentas con la mano derecha? Mejor no darles ideas.

7 comentarios:

Ceci dijo...

Prohiben tanto que va a terminar siendo un sinvivir....

Hasta ahora que te he leido, no me habia percatado en la ausencia de anuncios en la carretera, ¡en serio!

maria dijo...

Y eso que no ha recorido las carreteras de nuestro desierto en el norte de Chile ni de la pampa argentina ... kms sin NADIE NI NADA

riCh dijo...

Su post solo me ha hecho pensar en una frase: ¡Ay que bien! Por el paciente que visitó y por el Rosario carretero, todo un clásico de los que tenemos que estar varias horas en el auto diariamente.

Anónimo dijo...

Pues esa era también la solución que le había dado yo, pensando este verano en que debo de retomar esa buena costumbre, al igual que otras cuantas. Todo es empezar y paso a paso.
Por lo pronto el rosario ya está comprado, aunque reconozco que no estrenado. No tardaré mucho.Como tendré ayuda no me preocupa.
Aunque pienso que para el coche es mejor el de "dedo", no vaya a liarse el tema con el cambio de marcha.

Anónimo dijo...

No. NO. NO les de ideas que maána sale un concurso público para derribar la Catedral de Burgos. Con lo que le gusta ha este Gobierno destruir!!!

Encomendaré a su amigo cuando vaya hoy a misa!

Por favor, acuérdese de dos intenciones importantes.

Papathoma dijo...

Mejor que le lleve la cuenta Kloster, a ver si le van a multar...
Saludos desde el Egeo. Los terrores africanos nos han abandonado y tenemos una temperatura fresquita: unos 36 grados, gracias a Dios.

Anónimo dijo...

Ya está estrenado el Rosario. Esta mañana conduciendo a la ofi, en un Madrid sin atascos aún, me lo puse en el dedo y ¡a comenzar el Rosario!.
Primera cuestión ¿cuales toca hoy miércoles?, ¿los gozosos? ¿los luminosos? estos últimos totalmente desconocidos para mi salvo su existencia...; Total que ni corta ni perezosa empecé por uno que me acordaba y luego otro y luego otro. No puedo garantizar ni que sea correcto su orden ni que fueran juntos; pero... sinceramente no me puede pedir más aún -dentro de poco podrá apretar las tuercas...un poco-. Al ir conduciendo no pude consultar en internet esta información.
Total, que como no hay atascos me dio tiempo a 3 misterios, uno por el Papa, otro por usted claro, y otro por los demás sacerdotes. Confieso que hoy no he llegado al quinto ni a terminarlo pues, pero he comprobado que puedo conducir y rezarlo a la vez y sin despistarme.
Evidentemente no pienso firmar, estoy algo loca pero no he perdido la cabeza del todo aún.