viernes, 27 de agosto de 2010

La tomatina

He vivido 9 años en Valencia, soy del Valencia (mucho más que del Athletic) y lo seguiré siendo, aunque este año lo tengamos crudo por la huida de Villa, y Silva. Me gustan las fallas, la paella, la nit de foc y la horchata con fartons. Llevo siempre conmigo una medalla de la Mare de Deu dels Desamparats, y tuve en inmenso honor de que me eligieran para predicar en su Basílica en mayo de 1973 con motivo del cincuentenario de su coronación canónica. Desde ese día me considero valenciano para siempre.

Digo todo esto para tomar carrerilla y para que nadie interprete mal mi protesta. Yo sé que estoy un poco gruñón, que los calores me resecan el ingenio y a partir de los 30 grados centígrados, tiendo a estar en contra de casi todo y me pongo insoportable; pero, honradamente, cada vez que veo en televisión "La tomatina" de Buñol siento una vergüenza imponente.

  • 100.000 kilos de tomates... (¡Cuántas ensaladas perdidas!).
  • 45.000 ciudadanos entomatados de pies a cabeza lanzándose proyectiles los unos a los otros.
  • Cuerpos semidesnudos y sudorosos rebozándose en una salsa asquerosa.
  • Las calles de Buñol teñidas de rojo; los escaparates protegidos de la barbarie.
  • Y todos felices porque vienen los japoneses a hacer fotos.

Ortega aseguraba que a los pueblos se les conoce por sus fiestas. Conozco Buñol y creo honradamente que don José se equivocaba.

10 comentarios:

Doctor's Blog dijo...

Creo que al menos usan tomates pochados, que se ponen malos... No sé hasta qué punto es un desperdicio de alimento, aunque a mi tampoco me ha entusiasmado asistir a la fiesta, básicamente porque no me mola el olor a zumo de tomate :P

Carlos García dijo...

No hacía falta tanta prevención. La tomatina es una de esas costumbres que, al ponerse al descubierto gracias a los medios y la propaganda, se ha transformado en un lamentable espectáculo. Le ha pasado lo mismo a tantas fiestas populares que, al hilo de la modernidad, se han quedado en oportunidades para emborracharse desde el primer minuto. Basta mirar el chupinazo o el comienzo de las fiestas de Vitoria. Pero no son las fiestas las culpables, sino los energúmenos que las protagonizan, venidos de cualquier parte, dispuestos a hacer libremente lo único que saben: dar rienda suelta a sus instintos. Una pena. Buñol es otra cosa.

Anónimo dijo...

La próxima vez que venga a Valencia no deje de llamarnos. Está invitado a una paella (tendré que aprender a hacerla- estamos llegando) y a merendar horchata con fartons!
Como vaya a Valencia y no nos avise nos dará un terrible disgusto!.
Familia CP

Anónimo dijo...

Por cierto lo de la tomatina me parece un descerebre espantoso y también me encanta Valencia!!

Vila dijo...

Por mi parte, le perdono los gruñidos; que sí, que son ciertos, pero de alguna manera hay que defenderse de este calor.
Y estoy totalmente de acuerdo con su enfado con esta fiesta; que derroche tan innecesario y tan poco apropiado.

Que tenga un buen día y pase menos calor si puede. Me voy al curro.

Altea dijo...

Me alegro de que alguien lo diga.

Vila dijo...

Y¿qué tal una de pajaros para alegrarse el día?.

Por cierto, veo que sigue recibiendo solicitudes para que hable de D.Jesús. Empiezo a pensar que su estrategia es estar calladito para ver si nos olvidamos; pues no.

Ceci dijo...

El otro día viéndolo, pensé exactamente lo mismo...¿cómo se puede despediciar tanta comida?... pero... aunque son tomates muyyyyyyyyy maduros y se desperdiciarian creo que igualmente... hay cosas más rutinarias que también son dignas de este tipo de quejas, la de comidas y trastos que se deshechan en tu propia casa, la de al lado, y la de más allá, la de comida que sobra en los supermercados,que creo que suelen tener convenion con centros de benificiencia y asuntos así...

Y yo, mentiria si no confesase que... me dieron ganas de disfrutar de ésas fiestas.

Juana la Loca dijo...

Alguien dijo que antes de tirar comida a la basura había que darle un beso.... Seguro que no estaban tan repochos como para no hacer una buena sopita de tomate con que calmar el hambre de unos cuantos. Si lo de la Fiesta Nacional va en serio, esto me parece todavía más tremendo.

Anónimo dijo...

Usted me perdonará, pero tanta prevención sirve de poco cuando se toca la fibra sensible de los que hayan podido vivir esa fiesta al margen de los medios y tengan recuerdos vinculados a la misma. Hace tiempo que dejé de meterme y de criticar las fiestas populares de los lugares que he visitado (siempre que no se usen animales en tales eventos, en tal caso mantengo que aún tenemos un fallo en la sala de máquinas que no nos acerca a la razón) por lo demás, cro que toda fiesta tiene su cosilla, sobre todo para los orihundos y que intentar comprenderlas desde fuera sirve de poco. Siempre he dicho que si los toros, las procesiones fanáticas o los partidos de fútbol, los viéramos en la distancia del tiempo y la cultura, pongamos dentro de 2000 años y en un país alejado de aquí, soltaríamos cositas por la boca, y no muy alagadoras, acerca de nuestros contemporáneos. Pero estamos aquí y ahora y esto es lo que hay. Un saludo.