domingo, 12 de septiembre de 2010

El becerro


En la primera lectura de la Misa de hoy se recuerda el extraño episodio del Sinaí, cuando los israelitas, cansados de esperar a Moisés, que era su jefe y mediador ante Yahvé, se fabricaron un becerro de oro y lo adoraron como a un ídolo.

A primera vista el episodio no puede ser más grotesco. Uno entiende que el hombre primitivo adore al sol, al firmamento, al rayo o a cualquier realidad misteriosa y temible; pero ¿cómo puede atribuir un poder divino a una criatura salida de sus propias manos?

No nos confundamos; los antiguos israelitas sabían muy bien que aquel novillo de metal no era nada. Adorarlo era una forma de adorarse a sí mismos. Ellos eran los auténticos dioses, y se sentían capaces de crear, de poseer y dominar las riquezas de este mundo.

Hace unos días, junto al Estadio Bernabeu habían estacionado un automóvil deportivo precioso; quizá era un Ferrari, un Lamborghini…, algo así. No me acerqué, entre otras cosas porque a su alrededor había un cordón policial que me lo habría impedido. Además un centenar de personas, casi todos muy jóvenes trataban de tocar la piel metalizada y resplandeciente del becerro.

9 comentarios:

vila dijo...

Esto es muy sencillo, el hombre es un ser espiritual, aunque algunos lo nieguen, y si no ponemos a Dios para llenar ese ansia, nos ponemos a nosotros mismos, nuestros caprichos, o nuestros vicios, llamarlo como querais

Antuán dijo...

Pues tengo que dar gracias que ayer mi madre fue a Misa despues de varias semanas. Esta la Virgen en el pueblo todo el mes, es una maravilla mayores y niños en brazos que le tiran besos a su Madre del cielo, es una cita anual pero no faltan. llamo a las 9:45 yme coge Carmelo: están es Misa. ¿desde las ocho? le ha costao pero han salido pronto. La Misa era por los hermanos difuntos de las hermandades y despues puso a Jesús en la custodia para adorarle y cada uno pidiera lo que quisiera en silencio. ¡precioso! Ahi esta... me imagino que cantarian: "No adoreis a nadie más" los que saben no se equivocan. Esta tarde estuve jugando un rato un rato al frontón y despues hice unos trazos en el bloc del cielo y los arboles del parque. Dios también está ahi. Adiosle.

Anónimo dijo...

Oiga, al final, cómo recupero la cartera? No me he enterado. No nos lo quiere decir? Pues entonces por que pone la encuesta? A mi no me ha hecho gracia eso de que se la llevó el ministro.

Anónimo dijo...

Mientras no nos ciegue ese resplandor.... AC

maria dijo...

No sé si es avaricia por mi parte pero el sólo hecho de pensar en poder comprarme un auto costoso se me "aparece" el término de " apreciación acelerada" y el concepto de "valor residual" de ese activo.
Entonces, prefiero destinar los recursos a activos que no se deprecien .

PD: Todos tenemos a un becerro en el pensamiento, va a depender de nosotros si lo dejamos habitar en nuestro corazón ( me salió un poco cursi)

Bernardo dijo...

Hay un refrán catalán que dice "qui no creu en Deu, creu en bruxas".

Anónimo dijo...

Además de verdad!
No entiendo este culto a lo fungible!
Es impresionante el emprobrecimiento intelectual en el que vivimos que se alaba y se aplaude el tener en vez del ser. No importa cómo, para qué o con qué se ha adquirido: si tiene "pasta" eso es lo que importa.
Educar a los hijos es esa cultura materialista sólo les lleva a la insatisfacción, la frustracción y la infelicidad. Nunca tendrán todo y el poseer (paradójicamente) no enriquece al hombre (en cuanto hombre no en cuanto objetito/víctima del materialismo). Le enriquece el dar, compartir el saber...etc.

Lo más valioso en esta vida no se compra sin dinero, es más, a veces se pierde por causa de él.

Los bienes materiales son necesarios en cuanto a medios, en cuanto son un fin en sí mismos la hemos "fastidiao"

Anónimo dijo...

Por cierto, el otro día a mi hijo de 10 años le regalaron "Un safari en mi pasillo". Cuando alguien preguntó si era adecuado para niños de esa edad, su hermana de 7 intercedió inmediatamente: "Pero si es de D. Enrique Monasterio!"

El caso es que no sé si será adeacuado pero el niño está encantado con el libro y va leyendo capítulos a quien se va encontrando por la casa.

Ayer me dijo que había aprendido que tenía que leer porque cuando se empobrecía el vocabulario uno se iba volviendo tonto o algo así.

¿Lo puede leer un niño de 10 años?

filosofo dijo...

D. Enrique,

Ese acontecimiento, el que desesperaran ante la tardanza de Moisés y la rotura de las primeras tablas de la ley, al caer al suelo, siempre me han hecho gracia aunque también me han confundido pensando en que teológicamente signficaran algo y yo ni enterarme.

Saludos