miércoles, 2 de diciembre de 2009

Novena de la Inmaculada (III)

Nuestra Señora del silencio
Cuando María puso su dedo índice delante de sus labios, se hizo un silencio hondo y sonoro como la pausa musical de una sinfonía. Fueron unos segundos nada más; ella cerró los ojos, y el Cielo y la tierra estuvieron de acuerdo para que nada perturbara la meditación de la Señora. También los ángeles contuvimos el aliento.

Inmóvil junto a Ella, comprendí que, aunque quisiera, no podría traspasar el umbral secreto de su silencio interior. La Inmaculada reflexionaba sobre el significado de mi saludo, pero no a solas: en ese reducto escondido del alma donde ni siquiera los ángeles podemos penetrar, escuchaba y conversaba con el Señor.

De pronto, María comenzó a temblar. Era algo muy tenue, como una sacudida apenas perceptible. Probablemente nadie que la viera con los ojos de la tierra lo habría detectado. Su rostro seguía irradiando dulzura, serenidad y Gracia, pero era la flor más hermosa de Israel y se estremecía sacudida por un viento huracanado. Y vi a Dios tan cerca de su criatura que temí que la arrancara de la tierra y se la llevara a su casa para siempre.

—No temas, María —dije entonces—.

La Señora abrió los ojos. Sonrió como si nada hubiera ocurrido, y, sin palabras pero con toda claridad, me devolvió el consejo: “no tengas miedo, Gabriel: es el Señor”.


Oración

Virgen María, Señora del silencio, que supiste permanecer siempre a la escucha de Dios, con un “sí” al borde mismo de tus labios para entregárselo en cada llamada, en cada instante de tu vida, enséñame a hacer silencio en mi alma para que yo también sea contemplativo en medio del mundo: que descubra a Dios en la belleza de las cosas y de las personas, en el dolor de los que sufren, en la inocencia de los niños, en el trabajo de la jornada, en la enfermedad, en el dolor, en la pobreza y en la prosperidad, en las alegrías y en las penas. Que ningún ruido externo ni interno me impidan escuchar la voz de tu Hijo Jesucristo, que llama cada día a la puerta de mi corazón.

Amén


15 comentarios:

Papathoma dijo...

Chon, D. Enrique te lo explicará mejor; yo sólo pienso que es algo muy personal, entre tú y la Virgen: por ejemplo, meditar los textos que cada día nos prepara D. Enrique y rezar despacio la oración final, es una forma; otra, ir esos días a Misa en tu parroquia -en todas organizan estos días la Novena, creo, con homilía o alguna oración especial-. Seguro que la Virgen se "enfada" si no añado que sí, que es un buen momento para rezar el Rosario (a mí me cuesta tanto...)Si tienes hijos, haced algo juntos...y no sigo, que me estoy metiendo quizás donde no debo. Un abrazo.

Enrique G.-Simancas dijo...

SALVE

No vine a darle, con palabras bellas,
gratas noticias, eminentes frases,
recitativos o discursos vanos
que la memoria de los hombres canten.
Vine a ofrecerle una existencia oculta
en un poblado totalmente inhóspito
del que no quiero pronunciar su nombre,
en una casa hecha con barro y agua,
pequeña, incómoda, apartada y pobre.
Vine a ofrecerle sufrimiento, llanto,
calumnias, gritos de terror, horrores
que no podría imaginarse un ángel.
Le vine a dar todo el dolor del mundo
a cambio justo del amor más grande.
Entonces ella, que en recogimiento
leía un libro, en un silencio cándido,
se incorporó con lentitud suave,
y estando erguida levantó los ojos
hasta clavarlos sobre mis pupilas
de fuego y sangre, y con la voz quebrada
de quien se piensa indigna
-lo escuché bien- entonces dijo: Hágase.

Jaime García-Máiquez, del libro de poemas "Otro Cantar".

ray pocho dijo...

Con su permiso D.Enrique.He encontrado su blog haciendo click en la película La Strada.Veo que tiene mucho material para leer.Me ha gustado la oración a la Virgen(nada ruidosa).Personalmente,estoy alejado de la Iglesia(no desencantado),pero admiro a las personas con fé.Saludos de un laico.Jorge.

Nieves dijo...

Aun no había entrado en su blog esta semana y, vaya por donde lo que me encuentro... ¡Qué preciosidad de novena está usted montando, don Enrique!

Anónimo dijo...

D. Enrique:

No vale emocionar durante la jornada laboral.

ME encantó. Vuelvo cuando salga del curro...

La oración ¿Es suya?

Enrique Monasterio dijo...

De momento, todo es mío, anónimo preguntador. Veremos si soy capaz de llegar hasta el día 8.
Ya sabes que Homero "aliquando dormitat", se me duerme de vez en cuando, pero yo querría mantenerlo despierto durante la Novena

Yomisma dijo...

Gracias III por la mañanita. A dos bajo cero, el blog calienta los motores.

chon dijo...

Muchas gracias Papathoma por tu explicación.

Capuchino de Silos dijo...

¡Qué maravilla!
Siga, siga sin parar.
Le admiro y le "envidio"

Isa dijo...

Me ayudan muchísimo sus reflexiones, don Enrique, y si las uno a las que escucho todos los días en la Novena a la que asisto pues tengo material suficiente y valioso para hacer mi oración personal.
Sí, que sepa estar tan llena de Dios como la Virgen, que lo sepa ver detrás de cada acontecimiento, bueno o malo (a mis ojos, claro). Se lo pediré a Ella.

Gracias.

Luis y Mª Jesús dijo...

no entiendo como puede decirme tanto.....

GAZTELU dijo...

GRACIAS.

ann dijo...

Gracias

Tenia un folletito precioso para hacer la Novena, cada año lo busco de entre mis libros de espiritualidad, pero este año, no salio por ningun lado.

Pero ¡sorpresa!, al abrir el blog me encontre con estas bellisimas meditaciones.

Muchas gracias D.Enrique-

Por cierto, en esta semana estoy en un curso de convivencia, nos la da el Padre Jorge Chapa (mejicano), y salio un comentario del blog de pensar por libre, y me dijo que estuvo con usted en el colegio romano, le manda saludos, recordaba momentos muy simpaticos y gratos de convivencia.

elektrocrash dijo...

Gracias Padre Enrique!! son hermosos, los estamos rezando en familia!

erick dijo...

¡Que dificil hacer silencio ante la dificultad!
A ver si acercándonos...
Gracias.