jueves, 17 de diciembre de 2009

Solavieya, fin de trayecto

La tarabilla desafía al hielo. Benedicite gelu et frigus Domino

Soy consciente de que mi globo se ha ido deshinchando estos últimos días. Yo hago lo posible para mantenerlo en el aire y escribo cada noche unas cuantas líneas para que nadie piense que he abandonado la empresa, pero lo cierto es que la DGT, Protección Civil y la Agencia Estatal de Meteorogía me han congelado la sesera y no estoy para consideraciones líricas sobre las montañas que encuentro a mi paso, los amenos riachuelos que murmuran, las hojas que otoñean, etcétera, etcétera.

El viaje, al fin, terminó. De nuevo estoy en Solavieya y precisamente en la misma habitación que el año pasado y que el anterior. Escribo con la ventana abierta contra toda prescripción médica, y me asomo al balcón para reconstruir las ruinas de mis recuerdos en las sombras de la noche congelada.

Mañana, después de la Santa Misa, volveré a leer el canto de los tres jóvenes de los que habla el libro de Daniel, que alababan al Señor, mientras se achicharraban en el horno encendido. Es un himno fantástico de acción de gracias y de alabanza a Dios. Toda la naturaleza canta al Creador: los montes, los ríos, las estrellas, la lluvia...; pero donde realmente se detienen los tres mártires es en el frío, la escarcha, el hielo, la nieve... Se conoce que, en aquel horno, echaban de menos todo eso.

Algo parecido me ocurre a mí. Huyo de las calefacciones madrileñas y me uno al canto de la nieve y de la escarcha.

8 comentarios:

Bernardo dijo...

¡No pierda de vista el plumífero!

Por cierto, ¿qué opina un ornitómano como usted sobre prenda tan útil? Por un lado sería como ir revestido de ave, pero por otro lado sería ir "emplumado" como personaje de Lucky Luke. Y eso sin contar el pájaro al que le habrán quitado el plumón para rellenar el abrigo.

En fin, ¿qué prefiere? ¿Plumífero, o abrigo de lana?

Carlos G. dijo...

De momento, bien. Hemos recuperado el tono. Ahora, dos o tres observaciones directas de la naturaleza circundante (basta con la vista desde ese balcón que tiene), con cierto tono soñador y tendrá a la peña lista para recibir el relato de los preparativos del Belén. ... porque supongo que también este año pondrá un Belén.

Historias del Metro dijo...

bueno, pero el martirio déjelo un poco para otro momento, que aún le necesitamos mucho. Cierre la ventanina, hombre.

Gonzalo dijo...

Disfrute del frío pero mantenga los dedos calentitos para que sigan haciéndonos disfrutar con esas líneas.

Almudena dijo...

Pero ¿A quién quiere impresionar?... Diga lo que quiera, pero yo sospecho que se une al canto de Daniel y sus compañeros para que un ángel le acompañe y le preserve y poder sentir que mientras los demás nos congelamos, usted está calentito en un horno...

Isa dijo...

No me puedo creer que prefiera pasar frío a estar calentito con la calefacción...
El globo va viento en popa, no se preocupe.
Por cierto, ahora que veo el pajarico de la foto; me ha dado mi padre un calendario de pared de 2010 cuyas fotos mensuales son de pájaros...¡me acordé mucho de usted al verlo! y me acordaré y lo encomendaré cada día al entrar en mi habitación.

Nico dijo...

¡Ay! Que yo todavía no me atrevo a pasar más allá del cántico de Azarías en el horno.

Nieves dijo...

Me ha recordado a Santa Teresita, que le fascinaba la nieve. Así escribió en "Historia de un alma": uno de mis sueños más grandes era que el día de mi toma de hábito, la naturaleza estuviera, como yo, vestida de blanco.

Y de hecho, contra todo pronóstico y para sorpresa de todos, ese día nevó y ella exclamó llena de alegría: ¿qué hombre en este mundo puede regalarle que caigan copos de nieve del cielo a su amada?